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"Cabello convirtió a la AN en la guillotina de la oposición"

El secretario nacional de Doctrina de Primero Justicia y experto en Derecho Parlamentario, Juan Miguel Matheus, considera que las leyes emanadas de la AN carecen de contenido social de forma y fondo

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L a voz pausada y gestos lentos no diluyen las ideas de Juan Miguel Matheus sobre el papel cumplido por la Asamblea Nacional en sus 13 años de existencia; al contrario, le dan énfasis a sus afirmaciones.

Al revisar la evolución del Parlamento surgido de la Constitución de 1999 y entrado en funciones a partir de 2000, Matheus no tiene ninguna duda: existe una perfecta relación entre el desarrollo de la vocación totalitaria del gobierno iniciado por Hugo Chávez y hoy en manos de Nicolás Maduro y la ejecución totalitaria de la Asamblea.

El secretario nacional de Doctrina de Primero Justicia y experto en Derecho Parlamentario considera que las leyes emanadas de la AN en sus 13 años de existencia ­recién cumplidos el pasado 14 de agosto­ carecen de contenido social de forma y fondo. Viéndolas en conjunto, las considera el instrumento predilecto de la clase gobernante para amasar poder y coartar las libertades. Al evaluar a las distintas juntas directivas que han pasado por la Asamblea Nacional, sostiene sin titubeos que la encabezada por Diosdado Cabello constituye la máxima expresión de la autocracia parlamentaria.

--¿Qué función ha cumplido la AN desde su fundación hasta el presente? --Desde su nacimiento ha estado alejada de la Constitución y de los principios elementales del Derecho Parlamentario, tanto a lo interno como en sus resultados. En los primeros años de Chávez las leyes habilitantes vaciaron a la AN de su papel natural de legislar. Su desarrollo institucional calca a la perfección el desarrollo de la vocación totalitaria del régimen. Ha habido una relación directamente proporcional entre la autocratización del régimen bolivariano y la autocratización de la AN. Es un fenómeno que ha alcanzado su máxima expresión bajo la presidencia de Diosdado Cabello.

--¿La AN ha servido para refundar el país en los términos que dice la Constitución de 1999? --Esa falsa promesa electoral de refundar la República le sirvió al chavismo para poner de lado el orden constitucional existente y desmontar las instituciones republicanas.

En todo este tiempo la AN no ha sido una isla, sino que ella misma ha dejado de ser el templo para el consenso entre factores políticos, y se ha convertido en un instrumento para sustraer libertades, violar derechos, y amasar poder. El Parlamento no sirve al pueblo de Venezuela sino a un poder autocrático. En otros países cuando se desata la persecución política contra la oposición, esta surge desde el Poder Ejecutivo; en Venezuela, por la influencia de Cabello, la aspiración por devorar al contrario surge de la propia Asamblea.

--¿Cuál ha sido el perfil de los integrantes de la AN? --La Asamblea no ha representado la heterogeneidad del pueblo venezolano, sino que han tenido primacía quienes se identifican con el régimen.

Además, en 2002 William Lara modificó inconstitucionalmente el Reglamento Interior para que algunas decisiones parlamentarias que requerían mayoría calificada se tomaran por mayoría absoluta. En 2010 la AN reformó la Ley Orgánica de Procesos Electorales, lo que ocasionó que la oposición obtuviera 52% de los votos en septiembre de ese año pero 48% de las curules. En diciembre de 2010 se reformó el Reglamento Interior para limitar la capacidad de acción de los diputados opositores a partir de enero de 2011. Todo ello le abrió el camino a Cabello para gobernar la AN de esta manera barbárica y convertirla en la guillotina con la que se decapita a la oposición.

--¿Cuál ha sido el signo distintivo de las leyes aprobadas por la AN desde su creación? ¿Se puede hablar de leyes eminentemente sociales? --El talante social en las leyes de la AN es una entelequia.

Las leyes de este régimen no han sido sociales y eso ocurre porque es un Gobierno al que no le interesan los pobres sino el poder. Lo que caracteriza a estas leyes es su pretensión de dominación. Esta AN se ha convertido en un instrumento atroz para sustraer libertades y eso lo hace a través de las leyes. Las normas que dicta la AN son para ir cerrando los espacios de la libertad individual y colectiva.

--¿Si el oficialismo ha sido mayoría desde el año 2000, cómo se explica que aún haya una docena de leyes en mora constitucional? --Porque se han dedicado a aprobar la legislación necesaria para acrecentar el poder del Estado y consolidar un régimen totalitario que controle todas las esferas de la vida social, y no las leyes que ordenó el constituyente.

--¿Que valoración hace de la evolución de las distintas juntas directivas desde 2000 hasta el presente? --Willian Lara modificó el reglamento para abrir la puerta a la arbitrariedad posterior; Francisco Ameliach fue un presidente ausente; Nicolás Maduro fue una figura gris; Cilia Flores fue una de las presidentes de temperamento más autocrático; Fernando Soto Rojas supo violentar los derechos de la oposición. Ahora está Diosdado Cabello, que ha representado la máxima expresión del secuestro autocrático de la Asamblea. Cabello no entiende qué es la democracia constitucional ni cuál es el papel del Parlamento en ese sistema político.

--En 13 años, la AN ha allanado la inmunidad a 2 de sus miembros. ¿Qué diferencia hay entre el proceso aplicado al disidente Wilmer Azuaje y al opositor Richard Mardo? --Ninguna. El fenómeno es esencialmente el mismo: devorar a la disidencia. Cuando Azuaje dejó de pensar como el chavismo y amenazó los intereses del chavismo en Barinas, lo sacaron del medio. Cuando Mardo representó una amenaza para los intereses del oficialismo en Aragua, lo sacaron del medio. El caso Mardo, sin embargo, es paradigmático porque Cabello convirtió a la AN en una prisión y dio inicio a una cacería de opositores.

La transición. La valoración ciudadana sobre la Asamblea, sus integrantes y su papel se ven afectados por situaciones como la ocurrida en las sesiones del 30 de abril y el 13 de agosto.

En la primera, una trifulca entre diputados dejó 7 opositores y 5 oficialistas heridos; en la otra, lo que debió ser un debate sobre presunta corrupción de dirigentes opositores se degradó hasta llegar al uso de lenguaje vulgar y expresiones homofóbicas de parte del PSUV.

A juicio de Matheus, esos episodios alimentan un prejuicio social negativo para el desarrollo de la democracia: aquel según el cual la política, los políticos y los partidos son elementos despreciables de la sociedad. Afirma que la lucha por la dignidad de la AN debe ser una lucha de toda la ciudadanía.

"La AN es víctima del fenómeno de la antipolítica que consiste en pensar que los políticos profesionales y los partidos políticos son un mal necesario, y la AN es percibida como la cueva de los políticos.

Ese prejuicio tiene que ser removido de nuestra cultura. El país se hace mucho daño si piensa que el oficio político es indigno de ejercer".

--¿Los diputados de la AN tienen el perfil humano, moral y profesional que se requiere para cumplir la función que les da la Constitución? --Uno de los mayores retos que tiene el país democrático es recuperar la AN en las elecciones de 2015. La Asamblea que surja de esa elección debe contar con los mejores hombres y mujeres: los más capacitados de los partidos, los mejor formados. Deben ser los que entiendan mejor los problemas del país, la dinámica de un parlamento y el papel constitucional de la AN. Aquellos que entiendan cuál será el rol de la AN en la transición democrática.

--¿Cuál será ese papel? --No será posible la recuperación de la democracia sin un parlamento democrático que represente la heterogeneidad del país. A la AN le tocará recuperar su papel en la formación de opinión pública y tendrá que ser el lugar donde se debata cuál será el texto Constitucional que sentará las bases para reconstruir el Estado democrático: si se ratificará la Constitución del 99 o si se producirá una nueva Constitución. La Asamblea Nacional es el espacio natural para la representación, la expresión y consenso de todos los sectores de un país. Eso es lo que debemos de recuperar en 2015, o antes, si la dinámica política conlleva a unas elecciones parlamentarias adelantadas.