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“Una sociedad sin periódicos lesiona la democracia”

Lauría asegura que el gobierno utiliza a los medios públicos para propaganda y campañas de descrédito contra periodistas y opositores / Cortesía Foro de Periodismo Argentino

Lauría asegura que el gobierno utiliza a los medios públicos para propaganda y campañas de descrédito contra periodistas y opositores / Cortesía Foro de Periodismo Argentino

El periodista afirma que, ante el complejo sistema cambiario que deben sortear los rotativos para adquirir los insumos, el gobierno debe tomar todas las medidas a su alcance para garantizar el suministro de las bovinas y evitar los cierres temporales de los medios y la reducción de páginas e información

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Ficha personal

Periodista.

Coordinador del Programa de las Américas del Comité para la Protección de los Periodistas, CPJ.

Ex corresponsal de la revista Noticias de Argentina

Carlos Lauría conoce bien la situación que atraviesa Venezuela, y sobre todo los embates que han recibido los medios y la libertad de expresión en los últimos quince años.

Este periodista argentino es, desde hace una década, el Coordinador del Programa de las Américas del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), y fue corresponsal de la revista Noticias del grupo Perfil de Argentina.

Lauría asegura que ante la escasez de papel que se ha transformado en una crisis generalizada para todos los medios nacionales y regionales, los periodistas deben hacer un esfuerzo para que la ciudadanía entienda las dimensiones de posibles cierres de medios, y lo que implica la reducción de la paginación: supresión de información del interés del ciudadano, y una lesión al sistema democrático.

“El Estado debe tomar todas las medidas necesarias para garantizar el suministro de papel. De verificarse intencionalidad política, en términos de limitar la obtención de papel, tendría un alto costo político”, dice. Afirma que los medios impresos son el último bastión de libertad de expresión en el país. “Lo que queda como espacio de crítica y disenso más plural es la prensa escrita”, sentencia.

—Hay una escasez generalizada de papel que afecta a medios nacionales y regionales. Algunas ONG hablan de censura indirecta.

—El sistema por el cual los diarios tienen acceso al papel es bastante complejo, y el Estado tiene la obligación de hacer todo lo que esté a su alcance para garantizar la provisión de este insumo. En caso de verificarse que haya intencionalidad de producir demoras u obstruir la provisión de papel, el Estado estaría incumpliendo sus obligaciones. Lo que ocurre con las dificultades que afrontan los diarios nacionales y regionales es que el derecho de los ciudadanos de permanecer informados está siendo lesionado, y ese es un problema que tiene consecuencias para la libertad de expresión. Tiene un impacto negativo el hecho de que los diarios tengan que recortar páginas con información, pues al restringir de esta manera la información se lesiona la libertad de expresión y el derecho ciudadano de estar informados.

—¿Se puede pensar que la situación es intencional, dados los antecedentes de cierre de medios?

—Lo que ha ocurrido en Venezuela en materia de libertad de expresión en los últimos 15 años está ampliamente documentado. Hubo una decisión del gobierno, que forma parte del legado del difunto presidente Hugo Chávez, de intentar controlar el flujo informativo y achicar los espacios de disenso y crítica, atacar a personas y periodistas que expresan puntos de vista opuestos al gobierno; y la hegemonía comunicacional que tiene como propósito controlar la información a través del establecimiento de un imperio mediático que no sirve a los intereses de toda la sociedad. Los mal llamados medios públicos, que emiten propaganda y censuran cualquier tipo de cuestionamiento, sirven como plataforma para campañas de ataques a periodistas independientes y descrédito de la oposición. A RCTV no se le renovó la licencia por motivos políticos. Debido a la ley que se dictó en 2005, la de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, los medios tuvieron que cortar algunos de sus programas para no ser sancionados. El único canal crítico que quedaba, Globovisión, fue adquirido por empresarios vinculados con el gobierno. Lo que queda como espacio de crítica y disenso más plural es la prensa escrita, que tiene sus limitaciones, porque no llega a una audiencia masiva. Por eso es imprescindible que el Estado tome las medidas necesarias para el suministro de papel, y los periódicos no se vean obligados a cerrar, que sería lo más grave, y tampoco tengan que restringir su cobertura en medio de una crisis económica, política y carcelaria.

—Los cierres de medios ya ocurren, y la información ha tenido que reducirse.

—Es lamentable, y hay que evitar que esta situación se generalice. Insisto en que el Estado, para evitar que esto sea interpretado como un intento de censurar a los medios, debe hacer todo lo posible para garantizar el suministro de papel.

—¿Cómo afecta esto a los ciudadanos?

— Es un grave perjuicio. El hecho de que los diarios tengan que reducir la información genera un daño para los ciudadanos, porque dejar de recibir informaciones sobre la cuales muchas veces se deben tomar decisiones, afecta la libertad de expresión e información y el derecho de estar informados.

—¿Qué pueden hacer los periodistas para defender su derecho de informar y su derecho al trabajo?

—Los periodistas lo mejor que pueden hacer en una situación semejante es continuar con su trabajo y exigir al gobierno que ofrezca garantías para el suministro de ese insumo. Deben tratar de que la ciudadanía entienda la dimensión de este problema, porque los primeros afectados son los periodistas, pero luego tiene un impacto directo en el derecho de todos los venezolanos de estar informados.

—¿Cómo sería una sociedad sin periódicos?

—Una sociedad sin información es menos democrática, lo vemos en otras regiones de América Latina; no valen las comparaciones porque son otros contextos. Un vacío informativo que perjudica no solo a la ciudadanía que toma decisiones, quita capacidad a los encargados de formular políticas públicas y daña el sistema democrático.

—Si esta crisis de papel es deliberada tendría un alto costo político, ¿no?

—De verificarse intencionalidad política, en términos de limitar la obtención de papel, tendría un alto costo político, porque los diarios son el último bastión de libertad de expresión en Venezuela.



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@celinacarquez



ccarquez@el-nacional.com