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Andrés Velásquez: “Hay que poner el acento en las irregularidades del proceso electoral”

El candidato aseguró que, a pesar del ventajismo, espera que en el estado se repita el trabajo del 7-O, cuando la oposición recopiló más de 96% de las actas de votación. Denunció la campaña electoral paralela que hace la gobernación y la guerra sucia en su contra

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Andrés Velásquez hizo una visita veloz a Caracas para atender reuniones políticas. Estuvo menos de dos días y regresó. En Bolívar la campaña es intensa y sobre sus hombros lleva el peso de ser el candidato en un estado que la oposición confía arrebatarle al chavismo. Para esta entrevista escogió un pequeño café italiano que “sirve el mejor café de Caracas”. Sin embargo, no pidió nada. Cuando terminó, el diputado se tomó un minuto para responder unos mensajes en su celular, se levantó y siguió su camino, su campaña.

—La oposición confía ganar en los estados que tiene y, además, en estados como Bolívar y Anzoátegui. ¿A qué se debe esa confianza en ganar Bolívar?

—Porque es evidente el descontento en Bolívar. Tiene que ver con lo que ocurre en Guayana. Si hacemos una auditoría muy breve, salta a la vista el desastre de las empresas básicas. El abuso contra los trabajadores, el ataque a la libertad sindical, el desconocimiento de la contratación colectiva y la negación de recursos para recuperar esas empresas. Si vamos al terreno de los servicios públicos, no hay agua, no se recoge la basura, las calles están rotas. Además, Bolívar está entre los cinco estados más violentos del país. Eso se reflejó el 7-O porque, de 160.000 votos que tuvimos en 2006, dimos un salto a 327.000. Además, la imposición de la candidatura de Francisco Rangel Gómez no cayó bien en el PSUV.

—¿Qué tanto le favorecen las divisiones del oficialismo, que el PCV vaya con un candidato propio?

—Sí, me favorecen. El PCV tiene un candidato (Manuel Arciniega); otro sector del Polo Patriótico tiene a Edwin Zambrano y hay una mujer también (Vianney Valdez). Yo creo que pueden restarle unos 50.000 votos a Rangel Silva y eso es una suma importante. Además, la gente ha aprendido a votar y a discernir entre un escenario y otro. Hay muchos que votaron por Chávez y nos dicen: ‘Ya cumplimos con el comandante’.

—La oposición sólo ganó en dos estados el 7-O y el oficialismo parece confiado. ¿Qué errores hay que corregir?

—Hay que poner el acento en las irregularidades del proceso electoral. Uno: parabanes demasiado bajos. Dos: abuso de autoridad por parte del Plan República. Tres: evitar que los coordinadores electorales del CNE secuestren el centro electoral. Y luego, el ventajismo. En Bolívar hay dos campañas: una imperceptible, que es la del proceso electoral y llama a votar por Rangel, y otra que es institucional, de la gobernación, con imágenes institucionales, pagadas por la gobernación. Eso tiene inundado todo el estado y no se contabiliza. También hay una guerra sucia en mi contra.

—¿Cómo es esa guerra sucia?

—Bueno, diciendo que yo vendí Presidencia, vendí gobernación, vendí Sidor. Cualquier tipo de disparate.

—¿Cómo va la defensa del voto?

—Tenemos algunas facilidades para este proceso porque estamos trabajando sobre la plataforma del mismo padrón electoral del 7-O. No tuvimos que comenzar de nuevo. Tenemos que corregir algunas irregularidades y debilidades que tuvimos, en algún centro puntual. Mantenemos los coordinadores y los testigos. En Bolívar recopilamos 96% de las actas de todo el estado. Aspiro a que se repita el esfuerzo. Lo más importante es votar y sacarse el guayabo electoral.

—¿Qué opina de que el Sistema de Información al Elector sea obligatorio?

—Eso no es obligatorio. Yo voté y no usé ese paso. Yo tenía precisada mi mesa y mi centro, y fui directo. Les pido a todos los ciudadanos que se chequeen y vayan directo. Eso no es obligatorio. Con eso el chavismo trata de sacar ventaja, porque transmite en tiempo real quién vota y quién no.

—¿Y eso no puede traer problemas con el Plan República?

—Bueno, ya veremos. A los ciudadanos hay que dejarlos votar.

—¿Qué opina de las discusiones del programa de gobierno del oficialismo? ¿Cree que se busca cambiar la Constitución?

—Eso es un parapeto. Yo lo dije desde el primer momento, que eso no tiene ni pies ni cabeza, porque una constituyente no se convoca de esa manera. Eso es el plan de la nación. Lo que se pone en evidencia es la naturaleza del oficialismo, siempre poniéndose al margen de la Constitución.

—¿Cuál es el objetivo entonces?

—Convertir el plan de la nación en un factor para meter un contrabando de cosas como su proyecto comunal, al que le quieren dar un rango constitucional que no lo tiene.

—¿En qué se diferenciaría usted de Rangel Gómez como gobernador?

—Si vamos a comparar mi gestión con la actual, vemos que yo daba la cara, estaba en contacto con la gente, con los trabajadores. Por mi formación sindical, yo no era un gobernador de oficina. Discutí el presupuesto participativo en las comunidades. En seis años, con menos recursos, construí 107 escuelas en Bolívar. Teníamos una policía que le servía a la comunidad, que era aliada del barrio. Demostramos que se puede gobernar sin robar. Creamos mucho empleo porque recuperamos la infraestructura. Firmé un contrato de descentralización y asumí la salud como un compromiso. Firmé el mejor contrato colectivo para los maestros.

—Cuando va a la Asamblea, el Presidente siempre lo menciona por nombre y apellido. ¿A qué se debe ese respeto?

—Bueno, el Presidente y yo siempre nos hemos tratado con respeto. Yo reconozco sus aciertos y critico sus errores. Nunca hemos tenido descalificaciones personales, sólo diferencias en la política.