• Caracas (Venezuela)

Política

Al instante

Alfredo Weil: «Hay que hacer una mesa democrática de unidad nacional»

El especialista electoral considera que una constituyente en este momento solo favorecería al gobierno | Foto William Dumont

El especialista electoral considera que una constituyente en este momento solo favorecería al gobierno | Foto William Dumont

El fundador de Esdata propone crear un organismo que amplíe el papel que una vez cumplió la MUD, pero que incluya sindicatos, trabajadores, ONG, académicos, estudiantes para recuperar el país. “No lo puede presidir un político de partidos”

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Ficha personal
Ingeniero mecánico con especialización en sistemas informáticos. Abogado. Ex miembro principal del Consejo Supremo Electoral (1993-1994). Fundador de Esdata

Pensar en un cambio político con las elecciones parlamentarias de 2015 o con una constituyente no es viable para el fundador de Esdata, Alfredo Weil, por una razón: el oficialismo posee control absoluto de instituciones como el CNE y el TSJ, y los pocos espacios que cederá solo servirán para brindarle un velo de legitimidad.

Considera que el camino es crear una organización nacional que vaya más allá de seis partidos políticos, que incluya estudiantes, trabajadores, intelectuales, defensores de los derechos humanos y hasta chavistas descontentos para presionar por el cambio. “La renuncia es válida”, señala.

—¿La lucha de la oposición en este momento debe enfocarse en lo electoral?
—No realmente; siendo esa mi área y aunque creo que es la herramienta natural de una democracia para resolver los problemas políticos, en este momento el tema no es electoral. Venezuela pasa por la crisis más grande que ha tenido. Es un país rico que se subordina a un país empobrecido. A este país lo saquearon, lo administraron mal. El tsunami económico no se va a resolver en un año con una elección. La MUD estaba limitada a lo político y electoral y eso operó bastante bien. Pero su labor culminó cuando impugnó los resultados electorales del 14 de abril ante poderes secuestrados, como el TSJ y el CNE. Ahí se dio la percepción de que la vía electoral estaba dinamitada.

—¿Qué se debe hacer para superar la crisis?
—Hay que hacer un pacto democrático, con todos los sectores; independentista y democrático. Para independizarnos de la subordinación extranjera, de Cuba, de China, de Rusia; y democrático para restablecer la independencia de los poderes públicos y la equidad electoral. No puede limitarse a seis partidos. Deben estar las organizaciones políticas, factores rojos democráticos, trabajadores, estudiantes, la academia, las organizaciones no gubernamentales. Eso no lo puede presidir un político de partidos.

—¿En qué mecanismos se apoyaría esa alianza para restablecer la independencia de poderes o la equidad electoral?
—Es complicado cuando tienes del otro lado un régimen como el de Marcos Pérez Jiménez, que era incluso mucho más suave que este porque cuando le hicieron un poco de presión agarró un avión y se fue. Aquí hay un sistema con unas alianzas internacionales de envergadura que crean un problema mayor. No se puede resolver con una unidad parcial como la MUD, que tenía una finalidad electoral. Hay que hacer una mesa democrática de unidad nacional. Eso es lo que debe venir tras la renuncia de Ramón Guillermo Aveledo, que debe estar acompañada por la renuncia de todos y una convocatoria a todas las fuerzas vivas del país. La Conferencia Episcopal puede estimular ese plan de protección nacional. Yo, que estoy en el ámbito electoral y defiendo la elección a muerte, sabiendo que tenemos las parlamentarias, te diría: cada día hay un nuevo suceso que nos dice que el problema hay que resolverlo antes. Si no, las elecciones no van a ser solución y van a agravar el problema.

—¿Por qué?
—La elección que viene es parlamentaria. Ya tuvimos la experiencia de 2010, cuando ganó la oposición pero perdió la oposición.

—Aveledo dijo que todos los actores tienen los ojos puestos en esa elección, aunque no lo admitan, y recomienda enfocarse en eso.
—Esa elección es inviable no por culpa de la oposición, sino porque el CNE está secuestrado, está diseñado para violar el artículo 63 de la Constitución, que dice que el sufragio se hará a través de elecciones libres, universales y secretas; que garantiza la personalización del sufragio, pero aquí votamos la mitad por lista, y garantiza la representación proporcional, que aquí no tenemos. Sacamos 52% de los votos en 2010 y tenemos menos diputados. La oposición puede sacar 60% y perder la Asamblea.

—Hay quienes tienen la esperanza en la renovación del CNE.
—No sé en qué va a resultar, pero el poder de este régimen, que usa las herramientas democráticas para el totalitarismo, está en el CNE. Además, tiene la mayoría en la Asamblea. Lo van a hacer como ellos quieren. Le van a dar a la oposición dos rectores. Yo prefiero cinco a cero que tres a dos. Prefiero una Asamblea Nacional 100% roja que trampeada. Porque esta legitima, la otra no.

—Si la opción no es la vía institucional, ¿es la calle?
–Diría que lo más importante es que haya un plan de país, de rescate de la democracia. Debe crearse un organismo para el cambio de gobierno. Meter a las universidades, rojos y azules, sindicatos, organizaciones juveniles, ONG. Se crea una directiva y una asamblea que se reúna semestral o anualmente para procurar el cambio inmediato de gobierno. Ir a las instancias nacionales e internacionales. Esto tiene que tener una presión de calle. La FANB debería defender la soberanía territorial y la Constitución. Lo que queremos es que los militares no digan más “Chávez vive, la lucha sigue”.

—¿Y cree que la FANB tome esa decisión?
—Debería hacerlo. Esta el caso de Costa Rica. Allá hubo una guerra civil. José “Pepe” Figueres tenía de su lado al ejército formal de Costa Rica. Él ganó con su ejército, pero señaló que era un problema la intervención del ejército y agarró un mazo, le dio un golpe al cuartel más importante y se acabó el ejército. Todo el dinero del ejército se dedicó a la educación. Ahora Costa Rica es el país de Centroamérica con menos problemas. Aquí a lo mejor tendría que venir un Pepe Figueres y decir que se acabó: yo no quiero Sukhoi, yo quiero escuelas. La FANB corre el peligro de extinción si solo sirve para caerles a palo a los jóvenes.


La renuncia
El director de Esdata, Alfredo Weil, considera inviable una constituyente para procurar la transición política; cree que, en todo caso, se podría proponer luego del inicio de la transición.

“No creo en ella por dos motivos: han sobrado en Venezuela y no han resuelto ningún problema. El proyecto de Enrique Colmenares Finol, que es un proyecto país a través de la constituyente sí lo compro. Pero ahora explican que las bases comiciales que ellos propondrían son las mismas que propuso Hugo Chávez en 1999, basadas en el poder original del pueblo. Eso suena muy bonito, pero el oficialismo no cree en justicia; pueden convocar una constituyente esta noche, con las bases comiciales que debe hacer el CNE, que lo nombran ellos, y con la representación proporcional decidida por ellos, 90 a 10”, expresó.

Dijo que el camino que sí considera válido es el de la renuncia, que debe surgir tras la exigencia de una gran entidad con fuerza política, con trabajadores, estudiantes, ONG, academias y partidos

“La renuncia es válida. La izquierda en el 62 tenía dos consignas: “RR”, que era Renuncia Rómulo, y “No votes”. La mía sería: ‘RM’, Renuncia Maduro, para después votar. Organizarnos, hacer una transición y votar. Renuncia, Maduro, vete de aquí; que metan presos a todos los narcotraficantes y vamos a rehacer la nación”, añadió.