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Alfaro, caudillo en la política, afable en la familia

En 1998 fue expulsado del porque se negó a apoyar la candidatura de Salas Römer. No obstante, siguió en la contienda presidencial 

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“El caudillo” y “el hombre fuerte” de Acción Democrática, Luis Alfaro Ucero, falleció ayer, en su tierra natal, Monagas, a los 91 años de edad.

Los apodos que ganó en AD fueron por su férrea conducta, el rostro firme, su costumbre de llegar a las 6:00 am al partido, de exigir disciplina interna y de aplicar las sanciones de los estatutos. En una oportunidad expulsó a 17.000 militantes.

Alfaro Ucero nació en Teresén, una población del municipio Caripe, y por su desempeño en AD fue diputado a la Asamblea Constituyente de 1947, gobernador de su estado (entre 1966 y 1968 por decisión presidencial), diputado y senador del extinto Congreso Nacional.

Más allá de la leyenda negra que rodeó a Alfaro Ucero, está su verdadera personalidad. Esa que escondía y solo afloraba en sus momentos más íntimos. La de padre protector, de hombre apegado a las costumbres y respetuoso de las leyes, expresaron personas que lo conocieron fuera de la tribuna política.

En 1998 fue expulsado del partido que fundó. Alfaro Ucero se negó a apoyar la candidatura de Henrique Salas Römer, que fue postulado por AD y Copei en un vano intento por detener el avance de Hugo Chávez Frías. No obstante, siguió en la contienda presidencial con el apoyo de organizaciones minoritarias.

“Prefiero una derrota digna a una renuncia humillante”, expresó el 28 de noviembre de 1998 ante sus compañeros, entre ellos intelectuales que lo nominaron a pesar de que –como él les dijo- sabían que tenía 77 años de edad y que aparecía con 0,04% en las encuestas.

El Comité Ejecutivo Nacional lo expusó el 29 de noviembre y el 6 de diciembre de ese año perdió; llegó en cuarto lugar con 30.000 votos (0,60 %). “¡No hay nada más que hacer! El veredicto fue democrático. La democracia es así”, afirmó luego de que el CNE informó los resultados comiciales, con la espera de un “We will come back” (regresáremos), en alusión a la expresión de Rómulo Betancourt cuando en 1968 AD perdió las elecciones frente a Rafael Caldera. “El tiempo creará las condiciones para mi regreso. Vendré en la posición que el partido me designe”, afirmó.

Casualmente, al cumplirse 15 años de su desaparición del mundo político, se marchó a otro espacio. “Fue una caída con dosis de altivez por parte de quien era llamado caudillo”, escribió el periodista Ricardo Escalante en El Nacional, en una crónica titulada “Los últimos días de Alfaro en AD”.

Alfaro Ucero habló de “la conspiración” que se preparó en el CEN en su contra y de cómo participó con ORA, Onda y Renace en la referida contienda presidencial que selló su retiro a Maturín, donde se dedicó a una vida familiar y, por las tardes, a jugar dominó con viejos adeístas, en aquellas tierras calificadas de “adecas”, pero hoy dominadas por el PSUV.