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“Las protestas son el caldo de cultivo para la rebelión popular”

El presidente de Copei dice que se enfocarán en combatir la corrupción, para lo que considera clave la transparencia en el financiamiento de la actividad política 

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Entre la política y la religión explica el país y encuentra posibles salidas a sus problemas. Del papa Francisco rescata la propuesta de diálogo real para Venezuela. A su espalda está una fotografía de Luis Herrera Campíns junto con una imagen de la Virgen del Valle, que parecen supervisar su discurso. El presidente de Copei, Roberto Enríquez, fue elegido recientemente vicepresidente de la Organización Demócrata Cristiana De América, ODCA, para la región andina. Anunció que buscará convertir esa organización en un contrapeso al ALBA y que velará por la democracia y la libertad de expresión. Aseguró que su partido tomará como bandera la lucha contra la corrupción, con propuestas concretas como la ley de transparencia de la actividad política.

—¿Cuáles son sus propuestas para combatir la corrupción?

—La corrupción le ha costado al país cerca de 250 millardos de dólares. Entre 20% y 30% del ingreso del país en 14 años. Desde el ámbito legislativo proponemos la ley de garantías para la transparencia de la actividad política. Desde lo institucional hay que designar a un contralor y se necesitan las dos terceras partes de la Asamblea Nacional, que no tiene el oficialismo. En Copei también creamos una comisión para la lucha contra la corrupción. Lo que no se puede es resolver con una habilitante. Nicolás Maduro dijo que la oposición no presenta propuestas. ¡Mentira! Tenemos la ley de transparencia de la actividad política, que es el primer paso. En Venezuela la actividad política no es financiada de manera transparente. Pedimos al presidente de la Asamblea que nos recibiera, y no ha respondido. También proponemos que todos los funcionarios y directivos de partidos publiquen su declaración jurada de patrimonio y que las organizaciones publiquen su rango de gastos. La falta de transparencia en el financiamiento de la participación política ha creado un Estado plutocrático. De ahí surge la corrupción. Se han creado circuitos de financiamiento de origen inconfesable. Con la excusa de “necesito ayuda para el partido” dan un contrato para una obra.

—¿En la oposición y en el oficialismo?

—Eso es un problema general del país. El oficialismo maneja 95% de los recursos del Estado. Debería decirle al país que hay que garantizar la transparencia del financiamiento.

—¿Qué alcance tiene la ODCA en Venezuela?

—La ODCA es la internacional más grande del continente, junto con la Internacional Demócrata Cristiana y la Internacional Socialista. La elección de Copei es un reconocimiento y mensaje de solidaridad al pueblo venezolano. Luego de 20 años tendremos una sede de la ODCA de nuevo en Venezuela. Estamos elaborando un plan de trabajo que busca la construcción de una sociedad andina democrática, una coalición que se apoye en la social democracia y el social cristianismo. La idea es plantearse una lucha democrática frontal contra el ALBA, que no es más que un instrumento de promoción de un modelo autoritario. Tenemos algo que pone a Venezuela en una situación privilegiada: que Henry Ramos Allup, presidente de AD, es vicepresidente de la Internacional Socialista. Hablaré con él para que las fuerzas políticas democráticas de varios países integremos una plataforma en común y combatamos los peligros del ALBA.

—¿Está incluida la defensa de la libertad de expresión en su proyecto?

—Ya presentamos la denuncia de lo que está pasando, los diversos mecanismos para acosar a los medios. Hay periódicos regionales a los que no les llegan las bovinas de papel. Eso es un ataque a la libertad de expresión. Lo que pasa con El Nacional, que le congelan las cuentas a su presidente editor (Miguel Henrique Otero) por un asunto de carácter privado, es una forma de extorsión. La respuesta de la ODCA fue contundente. La lucha por la libertad de expresión no es otra cosa que la lucha por la libertad.

—¿Qué opciones tienen la sociedad ante la presión a los medios?

—Se inventará nuevas formas para comunicar su opinión y para estar informada.

—¿Cómo cuáles?

—Si les taponean sus espacios para expresarse acudirán a la protesta. Un estudio de Copei determinó que en las colas de Mercal se han registrado más de 1.300 protestas este año por el abuso, por las colas que afectan su dignidad y porque en los anaqueles no están los productos. Esto es sólo en Caracas. En esas protestas hay todo un caldo de cultivo para una forma democrática civil de rebelión popular.

—¿Cómo quedan los derechos humanos en el país luego de la salida de Venezuela de la CIDH?

—Es un error del Gobierno, que cree que se puede aislar del sistema interamericano de derechos humanos saliéndose de la Comisión y está equivocado. Esté o no en la CIDH, en Venezuela hay reservas morales y sociales muy poderosas. Si al Gobierno se le va la mano en el atropello al que piensa distinto, se va a llevar una sorpresa. Salirse de la CIDH no va a salvaguardar al Gobierno de estar sometido a reglas de juego internacionales en función del respeto a los derechos humanos. Tampoco escapará a las reservas morales del país, que tienen sus propios tiempos.

—¿Qué hace falta para que la gente despierte?

—Lo único que falta es que los circuitos de cada protesta se conecten. En el país hay muchísimo malestar que no llega a los medios. Tenemos 80% de pobreza que maquillan, pero el golpe al estómago molesta. Cuando el pueblo se revele, se va a revelar contra Gobierno y oposición.

—¿Eso significa que la oposición no lo ha hecho bien?

—Eso significa… No me gusta pontificar, comparto los errores, pero eso significa que la clase política venezolana está metida en una burbuja. El debate excremental en la Asamblea no le puede gustar al país. El papa Francisco pidió dialogar con la verdad por el bien del país. ¿Es tan difícil? Mientras el Gobierno se niegue a promover el diálogo tendrás a toda la clase política en una burbuja. Creo que el pueblo se va a expresar el 8D, su irritación y malestar.

—¿Cómo ve la idea del 8D como un plebiscito?

—Creo que hay que abordarlo nacionalmente. Las elecciones son un paso para consolidar la mayoría popular por el cambio. Luego vienen las parlamentarias de 2015, en las que puede haber un punto de quiebre político. Cada quien ha asomado distintas tesis. Unos hablan de constituyente; nosotros planteamos la consolidación de las fuerzas populares, que quieren un cambio.

—¿Copei es de los pacientes que esperarán hasta 2019?

—No estamos ni en el grupo de los pacientes ni en el de los que por comer apurados termina atragantándose. La constituyente no puede ser una estrategia para cambiar un gobierno, eso es un salto al vacío, un disparate. Una constituyente debe tener como fin una constitución que sea producto de un gran acuerdo nacional. Tampoco cultivamos la paciencia indolente. Creo en la perseverancia. Algunos políticos parecen tener tiempos distintos de los del país.

Lo espiritual

Las propuestas de Copei para el país, explica Roberto Enríquez –presidente de esa organización– no se limitan a resolver los problemas inmediatos, sino que busca abarcar objetivos más amplios.

“Tenemos un plan de tres líneas. La primera: la sociedad solidaria, basada en la fraternidad, el diálogo, el respeto al prójimo y la libertad. Los socialcristianos creemos que las necesidades del ser humano no son sólo materiales sino también espirituales, emocionales e intelectuales que se resumen en el derecho a ser feliz. El Estado debe fomentar políticas para garantizar que todas estén satisfechas. No sólo lo material. La estructura familiar y la dignidad tienen un impacto en la violencia”, expresó Enríquez.

El segundo punto tiene que ver con el impulso de la democracia integral, no sólo política, sino también económica, educativa, social y cultural. El tercero, agrega Enríquez, con la defensa y promoción de una cultura del diálogo “como única forma de construir una civilización basada en el amor”, en el respeto y la convivencia.

“San Juan Bosco decía: ‘Si somos buenos cristianos seremos buenos ciudadanos”, añadió.