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Acusan al PSUV de ser “cenáculo de politiqueros”

Marea Socialista propuso una auditoría pública e independiente, con participación de expertos nacionales e internacionales, para combatir la corrupción | Foto William Dumont

En Marea Socialista abogan por acuerdos solo con las bases | Foto William Dumont

Marea Socialista negó que tramite legalización de partido en el CNE. Nicmer Evans aseguró que el chavismo es indivisible

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La solicitud de legalización de partidos ante el Consejo Nacional Electoral por parte de grupos identificados por el oficialismo y militantes del PSUV originó polémica en las redes sociales y en los partidos.

El politólogo Nicmer Evans alertó sobre una virtual ruptura en el partido, pero no en el chavismo, al tiempo que Marea Socialista negó que propicien la fractura o que hayan solicitado la inscripción de las siglas de Patria Socialista.

En el artículo “El Chavismo indivisible”, Evans advirtió la pérdida de “la herencia electoral” de Hugo Chávez, producto del aislamiento de las cúpulas del PSUV, las imposiciones y las pugnas internas. “Al PSUV solo lo podrá dividir quien tiene la fuerza para hacerlo y aquellos que ostentan el poder. Lo otro, la salida de corrientes del PSUV, solo podrá ser una reacción defensiva del proceso revolucionario. La unidad es con el pueblo, no con dirigentes cupulares antidemocráticos y, en otros casos, corruptos que viven de sus excesos y de la opulencia”, escribió.

Javier Vivas Santana, doctor en Educación (UPEL) y profesor de la Misión Sucre (2003 -2012), indicó en Aporrea en el artículo “La división del PSUV”: “La verdad es que el PSUV se ha convertido en un cenáculo de politiqueros. Una secta que confunde funciones propias de control partidista, combinada con funciones de gobierno, lo que ha permitido que ‘se paguen y se den el vuelto’ en términos de ‘gestión’ y ‘selección’ de sus figuras para ocupar cargos por designación ejecutiva o elección popular”.

Agregó: “El PSUV se debate entre una cúpula totalitaria y unas bases críticas, que hace tiempo están buscando espacios de participación y expresión que no existen en la praxis del partido. Son un alelomorfo. Existe un degradado grupo infectado por los vicios y las corruptelas de la cuarta república, y una militancia asqueada y apartada de esas prácticas. Por consiguiente, la única respuesta que ofrecen los vernáculos es una ‘lealtad’ ante la sumisión de pensamiento. ‘Lealtad’ ante el autoritarismo o los deseos de algunos, quienes, arropados con el vestigio del poder, pretenden que seamos sus plebeyos”.

Vivas Santana sostuvo: “El PSUV es un partido dividido. Que ha sido dividido por los jerarcas del poder, quienes han pretendido imponer a sus bases el silencio forzado ante los reclamos por los errores en que ha sucumbido un gobierno, a quien al parecer, poco le importa el propio destino de la revolución bolivariana”.