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Actuación de los poderes públicos torció la soberanía popular

Luisa Estella Morales, presidenta del Tribunal Supremo de Justicia ofrece rueda de prensa | Captura TV

La interpretación del artículo 231 de la Constitución por el TSJ dio pie al oficialismo para proclamar un juramento el pasado 10-E | Captura TV

Advierten que la concepción religiosa del poder se evidenció en los actos del 10-E 

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La interpretación del Poder Judicial sobre el artículo 231 de la Constitución y la decisión del Legislativo de permitir al presidente reelecto, Hugo Chávez, mantenerse fuera del país por tiempo indefinido sin juramentarse para un nuevo gobierno, son consideradas por un sector del país como un flagrante atropello a la soberanía popular expresada en votos el 7 de octubre de 2012 y el 15 de diciembre de 1999.

Paradójicamente, el Ejecutivo esgrime el principio de la soberanía popular para defender el dictamen judicial y el acuerdo parlamentario.

Desde el oficialismo se habla sin distinciones de voluntad popular y soberanía popular para reafirmar que las decisiones de los poderes públicos refuerzan ambos conceptos. ¿La diferencia? “La voluntad es una aspiración, un deseo colectivo; la soberanía, en cambio, es un mandato. Implica una absoluta subordinación del Estado a una decisión del pueblo que se expresa a través del voto y que es obligante”, puntualizó el historiador Germán Carrera Damas.

Acotó que de la comprensión de esa diferencia parte la distinción entre una república y una monarquía. “En la república decide y se impone la voluntad del pueblo. En la monarquía se impone la voluntad de Dios”, dijo.

Liturgia política. Margarita López Maya, historiadora y antigua simpatizante de Hugo Chávez, vio claros signos místicos en el acto oficialista del jueves, cuando el Presidente debía jurar ante la Asamblea Nacional.

“Lo que vimos el 10-E fue una liturgia religiosa, oficiada por los sacerdotes del dios emergente que cuando desaparezca, en un futuro cercano, habrá otorgado legitimidad al ungido Nicolás Maduro”, indicó López Maya en un artículo publicado en Internet.

En el texto, la historiadora advirtió sobre el peligro que representa para la futura convivencia ciudadana, la interpretación que hace el Gobierno de un concepto claramente definido en la Constitución como lo es la soberanía popular.

“Por obra de una concepción religiosa de la soberanía popular, el chavismo ha trocado la democracia venezolana en un credo, en el que el dios es la soberanía popular encarnada en el líder Chávez, que está por morir, pero que deja como legado este régimen medieval y/o posmoderno”, sostuvo.

Muy sencillo. Daniella Inojosa, vocera del Consejo Patriótico de Mujeres del Polo Patriótico y dirigente oficialista, expuso en términos sencillos la visión del chavismo de base sobre la voluntad y la soberanía.

“La voluntad popular es lo que se expresa en el voto y también en la calle, en los consejos comunales, en el pueblo organizado. Esa voluntad es también el poder constituyente. La soberanía popular no es más que la independencia de la patria y es popular porque es ejercida por el pueblo frente a la burguesía”, señaló.

La vocera de las mujeres del Polo Patriótico explicó por qué para el chavismo las tesis esgrimidas por la oposición carecen de validez. “La sentencia del TSJ no viola la voluntad popular porque el pueblo votó y eligió a Chávez y él se encuentra de permiso. El gobierno, que sigue en sus manos, sigue funcionando con el tren ejecutivo que él escogió”, afirmó.

Inojosa admitió que el voto que eligió a Chávez no es transferible a Maduro, pero aclaró que a los ojos del militante oficialista común y corriente, no estamos ante una transferencia del liderazgo ni de la Presidencia. “El mandato, el hecho de haber sido elegido por más de 8 millones de personas no es transferible. El Gobierno no está en manos de Maduro, está en manos del presidente Chávez y lo encabeza Chávez aunque no esté en el país”, dijo.

Torcer, demoler. Carrera Damas advirtió sobre el peligro que reviste el desconocimiento de la soberanía popular implícito en las recientes actuaciones de los poderes públicos: “Tanto el TSJ como la AN no sólo han vulnerado la soberanía popular, sino que la han atropellado. No la ignoran por descuido involuntario, sino que se han puesto al margen de ella”.

Explicó que la existencia de cualquier república depende del acatamiento de la soberanía popular por parte de los poderes. Si se produce un desconocimiento de una Constitución como la venezolana, aprobada por el voto popular, o una reinterpretación políticamente conveniente de su contenido, entonces se tuerce la voluntad de la mayoría y la soberanía expresada en los votos.

“La interpretación del TSJ abrió la puerta a otras interpretaciones en las que, por ejemplo, se podrá imponer un poder sin consultar a la soberanía popular, sin votar, sin ir a elecciones. ¿Para qué hacer elecciones si ya existe una persona o un grupo selecto de personas que sabe de antemano o interpreta lo que la gente quiere? A ese punto se puede llegar en el objetivo de demoler al Estado”, alertó Carrera Damas.

Ante tal panorama, la diputada independiente María Corina Machado aúpa la idea de la protesta cívica. “¿Qué debe hacer la ciudadanía ante esta situación? Alzar la voz y utilizar la vía institucional nacional e internacional, la protesta pacífica ciudadana. Cualquier amenaza de represión evidencia que el oficialismo sabe que está violando la Constitución y evidencia una gran debilidad”, fustigó Machado.

Pueblo ¿empoderado?

“Todo el poder para el pueblo”, rezaba uno de los eslóganes de campaña del presidente Hugo Chávez en 2012. En 2013, uno de los argumentos del Gobierno para defender las recientes decisiones adoptadas por los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial ha sido que tales decisiones ratifican que el poder lo tiene el pueblo porque el pueblo reeligió a Chávez el 7 de octubre.

En opinión del historiador Germán Carrera Damas, tal afirmación no tiene asidero real: “Actualmente el poder está en manos de quienes, en nombre del pueblo, ignoran la soberanía. Hoy el pueblo es una masa amorfa que no genera un mandato, sino ese mandato lo asumen quienes se autodefinen como los intérpretes del pueblo”.

Citó como ejemplo el caso Libio: “Gadafi era un experto en eso. El esquema que aplicó fue el de un líder que interpreta al pueblo, una Fuerza Armada que ejerce el poder y un pueblo desarticulado que no es capaz de decidir su destino”.

Daniella Inojosa, vocera de las mujeres del Polo Patriótico, tiene otra opinión. “Claro que el poder está en manos del pueblo. Este es un proceso revolucionario: para nosotros Chávez es el pueblo y el pueblo es Chávez”, apuntó.

La diputada María Corina Machado reconoce que hay sectores que se sienten tomados en cuenta como nunca antes, pero asegura que la acción del Estado a favor de esos sectores está condicionada. “¿Tendrían ese mismo apoyo si disienten libremente? Claro que no”, dijo.

¿Qué dice la Constitución?

Artículo 3

El Estado tiene como fines esenciales el desarrollo de la persona, el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular (…) el cumplimiento de los principios, derechos y deberes consagrados en esta Constitución.

Artículo 5

La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, que la ejerce directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente, mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público.

Artículo 70

Son medios de participación del pueblo en ejercicio de su soberanía: la elección, el referéndum, la consulta popular, la revocación del mandato, las iniciativas legislativa, constitucional y constituyente (…) y la asamblea de ciudadanos.

Artículo 130

Los venezolanos tienen el deber de honrar y defender a la patria, sus símbolos y valores culturales; resguardar y proteger la soberanía, la nacionalidad, la integridad territorial, la autodeterminación y los intereses de la nación.