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Amnistía califica de decepcionante salida de la CIDH

El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza / EFE

José Miguel Insulza considera que no debe haber desaliento por la salida de Venezuela de la Corte-IDH / EFE

José Miguel Insulza aseguró que la decisión motiva a fortalecer la voluntad de defender el Estado de Derecho

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Como un triste y decepcionante día para la justicia y los derechos humanos calificó Amnistía Internacional la salida de Venezuela de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Incluso desafiando la Constitución de 1999, renegando de los compromisos asumidos con la ratificación universal de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, e ignorando los llamamientos de numerosas organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos, incluyendo el de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

A través de un comunicado la ONG destacó la protección que brinda por la Corte Interamericana y recordó que ha sentado precedentes importantes en muchos áreas y defendido los derechos de las mujeres, de los pueblos indígenas y de las víctimas de desaparición forzada, tortura y ejecución extrajudicial o sumaria cuando los Estados han negado la protección de estos derechos.

“Ha dado respuesta y eco a las ansias de justicia, verdad y reparación de las personas que han sufrido los efectos de dictaduras y conflictos en toda América”, destaca el texto.

Piedra fundamental. El secretario general de la Organización de los Estados Americanos, José Miguel Insulza, lamentó la decisión y destacó que  la CIDH representa la piedra fundamental en la lucha por promover la universalización del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, por lo que Venezuela "va en contra de ese objetivo y debilita al sistema". Insulza recordó que el fortalecimiento del Sistema Interamericano de Derechos Humanos no se logra denunciando su instrumento central, y sí manteniéndose dentro para impulsar allí los cambios que se consideren necesarios para que la protección y defensa de los derechos humanos se lleven a cabo con mayor efectividad.

"Que otros países miembros no hayan suscrito o ratificado la Convención y sus principios fundamentales no debería ser motivo de desaliento ni de retroceso, sino más bien debe fortalecer nuestra voluntad de defender los derechos humanos de acuerdo con la Convención", agregó Insulza.