• Caracas (Venezuela)

Perkins Rocha

Al instante

Fue triste no equivocarme...

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Lo advertimos desde estas líneas: mientras no se desmonte la fraudulenta composición que del máximo órgano judicial existe, confeccionada milimétricamente por el oficialismo desde hace años, a imagen y semejanza de sus desbocadas e inconstitucionales pretensiones de permanencia en nuestra realidad nacional, de las contrarias visiones a 70% de los electores venezolanos, será difícil recuperar el camino democrático de justicia, libertad y derecho que la nueva Asamblea debe establecer.

Seguro estoy de que lo ocurrido el miércoles 13 pasado, cuando fue necesario que el presidente de dicho órgano legislativo manifestara públicamente “...que se acata o se cumple, o se observa...” el barbarismo dictado por la Sala Electoral del TSJ, que ordenó se suspendiera lo que legítima y electoralmente ya había materializado el CNE, como era el respeto a la voluntad popular soberanamente expresada el pasado 6-D, será interpretado por algunos sabios y pragmáticos visionarios como una retirada estratégica de resultados favorables a mediano o largo plazo. Algo así como “un paso adelante, dos pasos atrás”, pero no para que la directiva de la Asamblea Nacional (AN) se enfrente con sus aliados naturales –como en el pasado lo hizo Lenin, dueño de aquella frase– sino para armar mejor sus próximas estrategias, recuperando la autoridad del cuerpo al que legítimamente pertenece, la cual fue cuestionada por un desacato que no dudamos en calificar de falso, infundado e inexistente jurídicamente, pero hábilmente manoseado mediáticamente por los irracionales de siempre.

El fallo de la Sala Electoral que declara sin efecto la proclamación de los diputados de Amazonas pisotea en franca y grosera ignorancia no solo lo establecido por la doctrina especializada en materia electoral –emitida por el mismo CNE– sino lo que el TSJ en Sala Constitucional y en –aunque usted no lo crea– la misma Sala Electoral habían dictado como jurisprudencia en fechas recientes (ver sentencias de la Sala Constitucional de fechas 26/02/2002, Caso Omar Gamboa Vela; 11/06/2002, Caso Jesús Salvador Rendón Vs CPC; y 09/01/2013, Caso Marelys D’Arpino; y de la Sala Electoral de fecha 04/08/2000, Caso Noé Acosta Olivares, entre otros fallos).

Se retrocedió y como elector –no como abogado– confío en que con ello no pierdan credibilidad nuestros diputados. Solo espero que para este momento, todos ellos estén convencidos ya de que la opción democrática que ellos representan solo podrá manifestarse luego de que la AN revoque el acto parlamentario sin forma de ley dictado por el propio cuerpo legislativo nacional el pasado 23 de diciembre, mediante el cual se designó fraudulenta e inconstitucionalmente a 13  magistrados con 21 suplentes del TSJ, lo cual espero sepa hacer ese cuerpo legislativo, en cabal ejercicio de sus facultades constitucionales de autotutela. Así se estará contribuyendo a recuperar el Estado de Derecho fatalmente perdido. De esta manera todos los venezolanos entenderíamos, incluso antes de los 6 meses sugeridos, que sí existe una forma pacífica y constitucional de ponerle límites al gobierno. Adicionalmente, solo de esta forma entenderíamos la máxima jurídica sabiamente expresada por el presidente y diputado Ramos Allup, en su discurso formal de toma de posesión: “El que nombra, disciplina”.


@PerkinsRocha