• Caracas (Venezuela)

Perkins Rocha

Al instante

La siguiente etapa

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Continúan los arrebatos del señor Maduro provocados por un miedo endógeno que se apodera de las entrañas, cuando lee las encuestas que vaticinan un muy probable castigo de todos los electores a los representantes que al Legislativo pretende llevar el partido de gobierno. Estos últimos saben bien que el esfuerzo que tienen que hacer es titánico, pues más allá de sus simpatías naturales, compenetración con los electores y manto de protección del recuerdo del comandante eterno, con nada más cuentan para hacerle frente –o al menos equilibrar– el desagrado y repudio generalizado que la política espasmódica, improvisada y sin rumbo fijo –como no sea el desastre– del presidente ha despertado en los venezolanos.

Pues bien, frente a tales realidades, Maduro recurre a la práctica de crear fantasmas así como de invocar la inminencia del terror, emulando la fábula de Pedro y el Lobo; creando matrices de opinión de guerra económica, guerra mediática, falsos positivos, golpes suaves, blandos, azules, de timón... entre otros calificativos que ya comienzan a engrosar el vocabulario rayado de una cadena de soliloquios presidenciales, cada vez más recurrentes –que últimamente acentúan el carácter de “solitaria reflexión” pues parece no ser compartidos por nadie, ni por los suyos– sobre lo que para él significaría una derrota electoral el 6-D.

En una de las últimas “locuciones solitarias”, insistió en que si el 6-D pierden sus candidatos a la Asamblea Nacional, lo que continúa para todos los venezolanos es el desastre. “La revolución pasaría a otra etapa”, afirmó; para luego rematar con “...ganaremos las elecciones como sea...”.

Por primera vez, estoy parcialmente de acuerdo con Maduro: el 6-D, su revolución pasará a otra etapa, a la de la desintegración paulatina hasta convertirse quizá en un histórico modelo “hazmerreír” que de manera exótica un pequeño grupo de intelectuales resentidos pretendió imponer –gracias a los altos precios del barril de petróleo– a nivel continental y que, por no tener otra calificación más acorde con el pasticho ideológico bolivariano, de lo que nunca pudo definirse ni ideológica ni políticamente de una manera precisa, tuvieron que acudir a la frase hueca y carente de contenido –algo así como “todo lo que a usted se le ocurra”– del tristemente famoso “socialismo del siglo XXI”.

Con nuestro voto el 6-D, los venezolanos le terminaremos diciendo a este gobierno y en especial a Maduro: Respétenos como ciudadanos; “como sea” usted tendrá que respetarnos, pues “ningún gobierno debe tener más poder que el que los ciudadanos estén dispuestos a concederle” (H. D. Thoreau).