• Caracas (Venezuela)

Pedro Robledo

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Pedro Robledo

La culpa es del otro

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Si bien el gobierno nacional sabe que está transitando sus últimos meses en el poder, no pierde las mañas que lo acompañaron por más de una década. Se ha vuelto constante desde el oficialismo llevar a cabo la estrategia de incriminar a ajenos por problemas propios y, tras ello, ordenarle casi de manera automática a su batallón de militantes que amplifiquen el mensaje. La impunidad del relato ha hecho estragos con la Argentina en los últimos 10 años. Pero el tiempo ha agudizado nuestro sentido de observación y fuimos descubriendo que en todas las materias donde el gobierno nacional tuvo errores, atrás hubo un mensaje deformado e incriminador hacia un tercero.

La primera víctima del poder de distorsión del relato fue el campo y la agroindustria. Cristina Kirchner acusó a los ruralistas de organizar “piquetes de la abundancia” y transformarse en grupos que operaban directamente contra el gobierno. A partir de este conflicto, el campo sufrió una de las crisis más importantes de su historia producto de severas restricciones a las exportaciones e impuestos excesivos.

En materia económica el relato responsabilizó a los comerciantes y proveedores que cobraron más caros sus productos. El gobierno lanzó el programa Precios Cuidados para controlarlos. Habría que preguntarse si la inflación se pudo controlar con los Precios Cuidados o esto ha sido otro chivo expiatorio.

La estrategia no permite autocrítica: el objetivo es buscar enemigos, distorsionar el mensaje y seguir adelante. Otro tema caliente en el que el gobierno desconoce su responsabilidad es la inseguridad. Por supuesto que la respuesta es culpar a los medios.

La misma dinámica vemos en temas como la corrupción, el avance del narcotráfico o la democratización de la justicia. El gobierno ha repartido culpas entre medios opositores y autoridades locales y provinciales. Mientras los hechos son crudos, el mensaje tergiversa y confunde.