• Caracas (Venezuela)

Pedro Palma

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Escasez y pobreza

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El profesor Héctor Silva Michelena, destacado economista venezolano, acaba de presentar su último libro, titulado Escasez y pobreza en el socialismo bolivariano, en el que analiza las razones, orígenes y consecuencias de dos flagelos que caracterizan a la Venezuela de hoy: la carencia extrema de bienes y servicios necesarios para satisfacer las necesidades básicas de la sociedad, y el desmejoramiento en la calidad de vida debido, entre otras razones, a la merma en la capacidad de compra de vastos y crecientes sectores de la población; es decir, la escasez crítica y la pobreza creciente. Aduce Silva Michelena que Venezuela padece una profunda crisis sistémica en todos los niveles de la sociedad, generada por las políticas públicas implementadas por el gobierno durante los últimos 16 años, e inherente a un sistema colapsado de economía socialista que se pretende implantar en el país. Dice el autor que “para llevar a cabo esta tarea el gobierno, en la etapa de transición hacia su objetivo, ha incurrido en expropiaciones arbitrarias, confiscaciones, hostilidad al sector privado, control total de la economía: tipo de cambio, precios de mercado, salarios y movilidad de trabajo, tasas de interés, racionamiento encubierto o no, desproporcionado déficit fiscal, inflación, devaluación y bajo crecimiento, para hacer frente a un azote que ha caracterizado a todas las economías socialistas que han existido o existen: la escasez”.

Después de un concienzudo análisis explicativo de este fenómeno, Silva Michelena concluye que las divisas que ingresan son insuficientes, haciendo que la escasez persista y se reproduzca, pero que la solución a ese grave problema va más allá de un posible aumento de los precios petroleros, debido a los graves desequilibrios que padece la economía venezolana, a saber: inflación, elevada oferta monetaria, altos déficits fiscales, financiamiento de estos por el BCV, controles de precios irracionales, y un sistema cambiario aberrante que frena la actividad productiva y genera corrupción.

En la segunda parte de la obra, el autor aborda la cuestión de la pobreza. Hace un concienzudo análisis conceptual del problema, presenta distintos estudios selectivos que sobre ese tema se han hecho en Venezuela, y analiza los aspectos económicos y sociales en las teorías de desarrollo, haciendo propuestas concretas acerca del plan de desarrollo que debería aplicarse en economías como la nuestra con el fin de afrontar el grave problema de la pobreza y la desigualdad. Luego aborda la evolución reciente que ha tenido ese flagelo en el país, apoyándose para ello en la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) realizada por 3 universidades venezolanas (UCAB, UCV y USB), concluyendo que después de la mitigación de la pobreza durante los años del boom petrolero reciente, el problema se ha vuelto a reforzar notablemente al adentrarnos en una fase de bajos precios de los hidrocarburos, sin que haya un sistema efectivo de protección de los más desposeídos, pues los programas sociales del gobierno, o “misiones”, nunca fueron mecanismos para superar la pobreza. De allí que sea de imperativa importancia diseñar un plan de superación de ese mal basado en el esfuerzo y la productividad.

Concluye el autor diciendo que “pasada la época de las vacas gordas, la política económica aplicada por Hugo Chávez y después por Nicolás Maduro, mostró y muestra sus terribles grietas. Con un ingreso de divisas (dólares) reducido drásticamente, el gobierno quedó al desnudo”.

Coincidiendo con Silva Michelena, creo que el esquema absurdo y fracasado de política económica, generador de escasez, inflación, deterioro de la calidad de vida y mayor pobreza llevó al resultado de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre pasado, como una demostración fehaciente de su rechazo por parte de la población. Ojalá que ello dé origen al cambio de rumbo que hoy necesita el país con urgencia.

palma.pa1@gmail.com

@palmapedroa