• Caracas (Venezuela)

Pedro Morales

Al instante

“Gloria al bravo pueblo” este 6 de diciembre

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El pueblo venezolano tiene gran capacidad resiliente, lo que determina que  cada vez que se encuentra en la mitad de una crisis  piensa  que “estando en el agua no queda más que nadar”,  y busca  inmediatamente no a los culpables, sino las soluciones, y solamente una vez superada es que la  cuestiona: “ha aprendido a caminar en la oscuridad cuando las adversidades obstaculizan todos los caminos, cuando parece que todas las luces se han apagado, cuando sienten que el mundo se ha derrumbado, es ahí donde sacan su mayor destreza, agudizan sus sentidos y ponen a prueba todos sus talentos”. En tal sentido, la participación activa y mayoritaria de la población a través del acto electoral, reflejo  de una conciencia ciudadana  y organizada en movimiento social, es un mecanismo democrático con rango constitucional que persigue consolidar los pilares esenciales de la democracia genuina.

Consecuentemente, toda la nación en conjunto, le exige absoluto compromiso a los factores políticos, oficialistas y opositores, que independientemente de los resultados electorales, asuman y cumplan la sagrada responsabilidad de conducir sus destinos por el verdadero camino de la paz, la armonía y la sustentabilidad integral. Para ello se requiere que dichos líderes trabajen de manera conjunta en recuperar la convivencia social, la acogida de los puntos de vista de todas las partes y demostrar firmeza, convicción y perseverancia al aplicar todas aquellas prácticas fundacionales de índole democrática que puedan conducir a la gobernabilidad, y por tanto a la confianza y credibilidad en las instituciones.

En una realidad social bajo estas condiciones, a) las posturas extremas o polarizadas son rechazadas, ya que  la visión compartida de la colectividad es buscar situaciones de acuerdo que fomenten el desarrollo humano sostenido; y,  b) se pretende en todo caso configurar una identidad social más que unidad política en torno a la misión que debe desarrollarse en la procura de los objetivos de la sociedad. En tal sentido, se debe recurrir al diálogo, la rectificación, la concertación, la mediación y a todo tipo de métodos no violentos para la solución de los inevitables conflictos, sustituyendo la irracionalidad de la violencia y la intolerancia por la lógica de la convivencia y el respeto. Por tanto se requiere con urgencia el respeto y vigencia plena a las doctrinas y a los principios democráticos consagrados en la Carta Magna, como una necesidad histórica, social y moral que pueda proyectar al país a un escenario sin dogmatismos, y en la ruta real hacia el bienestar duradero.

Para profundo regocijo de los venezolanos, en el himno nacional de Venezuela se pretende perpetuar en su memoria todo lo que en la época de emancipación política contribuyó a la realización de sus triunfos; y rememorar la forma con que los hijos de la Gran Colombia celebraban sus victorias y se alentaban en la adversidad. De esta forma, el pueblo venezolano, haciéndole honor a su “sagrado grito nacional” está demostrando nuevamente como hecho histórico en el proceso electoral para elegir sus representantes a la Asamblea Nacional este 6 de diciembre, que es un “pueblo bravo”: sabe lo que quiere y ejerce su voluntad soberanamente, con el mayor grado de civismo y clara visión de paz y orden.

Corolario:  i) “Somos un pueblo que está destinado a ocupar un lugar relevante en el concierto de las naciones, somos un pueblo a quien no le falta nada y que si le sobra muchas cualidades para lograr ser un país desarrollado, sigamos adelante para que nuestros hijos y  nietos vivan en un país digno, hermoso y grande”; ii) “La participación del pueblo en un gobierno auténticamente democrático debe ser activa y mayoritaria en todas las decisiones que se tomen mediante una acción ciudadana organizada"; iii) ”Los gobiernos deben gobernar con el pueblo ya que el pueblo es el gobierno y el gobierno es del pueblo”.

pmoral@unet.edu.ve  @tipsaldia