• Caracas (Venezuela)

Pedro Morales

Al instante

Derrotar la connivencia para lograr la convivencia

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Parte A: No importa: “tenemos patria” o “tenemos cambio”.

En los últimos tiempos, la dependencia estructural de la economía venezolana se ha transformado en un complejo de enclave económico, sustentada en una economía de puerto orientada a la adquisición en el exterior de insumos, bienes y servicios: “Estamos en un círculo vicioso, se importa porque no se produce y no se produce porque se importa”. La caída estrepitosa de los precios del petróleo ha conducido a un escenario de estanflación, afectando a la economía real (única generadora de riqueza), determinando una recesión económica reflejada en cifras decrecientes del producto interno bruto (PIB), lo que ha redundado en acrecentar e intensificar los niveles de pobreza de la población de Venezuela.

Es preciso saber que “la pobreza degrada y destruye moral, psíquica y biológicamente la vida humana. La existencia de privaciones es una aberración social, un signo evidente del mal funcionamiento del sistema social”. Según algunos enfoques dominantes un individuo o familia es pobre cuando: 1) su ingreso está por debajo del valor de una canasta básica de bienes y servicios considerada necesaria para un nivel de vida satisfactorio; 2) ganas menos de la mitad del ingreso per cápita de su país; 3) es incapaz de satisfacer un cierto conjunto de necesidades de nutrición, salud, vestuario, vivienda, educación, seguridad, empleo, etc.

Los eslóganes publicitarios “no importa pero tenemos patria” o “no importa pero tenemos cambio” carecen de validez e importancia para el común del venezolano, dado que este percibe que su pobreza le obliga a concentrar todas sus capacidades para enfrentar y resolver prioritariamente su situación rutinaria que en resumen se describe a continuación:

La mayoría de los venezolanos que se mantienen en un trabajo honesto consiguen el sustento diario de su núcleo familiar en un lugar lejos de su hogar. Deben por tanto, levantarse a muy tempranas horas del día, y muchas veces en ayunas dirigirse a sus puestos de trabajo, en unidades de transporte público que en la mayoría de los casos rebasan  su capacidad para brindar un cómodo servicio, a un costo del pasaje creciente, aparte de soportar los gustos musicales del dueño de la unidad, y, en todo caso, siempre con el riesgo latente de llegar tarde al trabajo debido a algún tranconazo por alguna protesta,  accidente vial  o ser  sorprendido por el hampa en cualquiera de sus modalidades, con las repercusiones negativas de llegar retardado para cumplir con sus funciones laborales. Agregando que se enfrentan de manera continua al dilema de “que si hace la cola para comprar alimentos no rinde en el trabajo, y si no trabaja no obtiene el sueldo que le permita hacer la cola para comprar”.

Pensar en la constitución de una familia con una aceptable calidad vida es una misión imposible, debido a que desde el primer momento en que se engendra un ser la factura de gastos crece de manera exponencial, contraria a la corriente de ingresos que se proyecta. El sueldo que se percibe es absorbido por el alto costo de los productos de la cesta básica, lo que transforma en una odisea resolver el quehacer diario de cubrir la alimentación del núcleo familiar. Mencionando también que gran parte de los venezolanos son inquilinos, pagando alquileres que no le permiten visionar un futuro estable. Sin pensar en la terrible posibilidad de enfermarse, ya que los costos de acudir a una clínica, o poder adquirir las medicinas, aparte de escasear, son sencillamente inalcanzables por los altos precios de venta que presentan. Derivando lamentablemente en un desenlace fatal, con la calamidad de no disponer de la capacidad económica básica para recibir un digno servicio fúnebre.

En consecuencia, la nación entera “les exige absoluto compromiso a los factores políticos, oficialistas y opositores”, que asuman de manera seria y decidida la sagrada responsabilidad de conducir sus destinos por el verdadero camino del orden, “la paz, la armonía y la sustentabilidad integral”, y, por tanto, de forma real y duradera, le encuentren soluciones concretas a sus problemas, lo que favorecerá a disminuir los niveles de incertidumbre y desasosiego que amenazan al país.

 

Parte B: Reflexiones de un universitario extrapoladas a la sociedad

En el proceso de lograr la preciada convivencia se comparten algunas reflexiones:

I) La colaboración es una estrategia muy importante para cumplir con la misión de la institución: la mejor manera de promover transformaciones importantes es a través del trabajo en equipo y colaborativo, basado esencialmente en el consenso y la efectiva comunicación. La superación de situaciones difíciles solo se puede lograr con la participación de todos, pero si se tiene la virtud o la capacidad de saberse comunicar o interactuar con la comunidad. Esto es clave para poder resolver cualquier problema o superar una situación de crisis. Se requiere “ir andando sin prisa pero caminando sin pausa con la mirada puesta en un trabajo innovador, compartido y participativo que deje a un lado lo rutinario, lo individualista y el egoísmo”. La característica esencial que ha de definir a un grupo de personas implicadas en un mismo proyecto institucional es la colaboración.

II) Son esenciales las experiencias en la tarea de alcanzar metas institucionales: las experiencias acumuladas en todos los órdenes de la vida constituyen una base de fortalecimiento y orientación para el logro de metas institucionales. Pero estas experiencias hay que sentirlas y vivirlas intensamente, lo cual en ocasiones generan estado de frustración y desesperación pero nunca desánimo: por el contrario motivan a realizar un mayor esfuerzo.

III) La gobernabilidad debe ser exigente e integral en el proceso de solventar el conflicto y mantener la convivencia: en la actualidad cuando hablamos de gobernabilidad lo debemos hacer en el sentido que no solo se refiere a la capacidad para diseñar e implantar políticas, sino que también incluye la habilidad de resolver conflictos surgidos entre distintos intereses de forma democrática. Siempre que exista una brecha entre los requerimientos o necesidades de los diferentes actores que hacen vida en un grupo social y los recursos para poderlos suplir de manera adecuada, en esa misma medida va a existir un ramillete dinámico de problemas: el conflicto es básicamente lo que marca todo el modelo de convivencia.

IV) Existe una correlación manifiesta entre transparencia y gobernabilidad: se puede afirmar que los procesos de rendición de cuentas con flujos de información continuos acerca de la gestión y decisiones de cualquier índole contribuyen a la calidad de la gobernabilidad. Pero para que la rendición de cuentas tenga una relación positiva con respecto al grado de gobernabilidad se deben cumplir las siguientes recomendaciones: a) informar lo que la comunidad debe saber; b) utilizar un lenguaje claro; c) hacer una autoevaluación continua  de los procesos de rendición de cuentas; d) no tener miedo a la rendición de cuentas. Estar al frente de una responsabilidad se hace menos complejo si a la comunidad se le ponen todas las cartas sobre la mesa y se les suministra la información veraz y oportuna.

V) La legitimidad, de origen y desempeño, es el principal capital o recurso político con el que cuenta cualquier gobierno: el recetario de actuación de cualquier cargo de gestión institucional debe estar en función de una premisa fundamental: legitimidad. Toda persona que ocupe cargo de responsabilidad institucional se debe en esencia a su comunidad que lo ha elegido democráticamente, y debe ejercer la autoridad que le han otorgado para hacer cumplir los mandatos de Dios y del marco legal establecido.

VII) Causalidades a favor de una gestión efectiva: “Si una persona es  más transparente, mayor es la confianza de los ciudadanos en sus actuaciones y en la institución que representa; a mayor grado de confianza mayor liderazgo; a mayor liderazgo más viable la construcción de relaciones positivas entre actores; a mejor relación entre los actores, más fácil  producción de resultados. A mejores resultados más participación, a más participación más sostenibilidad en los procesos”.

“Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad”.

 

*Docente Universitario.

pmoral@unet.edu.ve

@tipsaldia