• Caracas (Venezuela)

Pedro Morales

Al instante

Crisis humanitaria, crisis humana o emergencias políticas complejas (II)

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Sobrados ejemplos existen en la historia y suficientes evidencias se tienen en la actualidad de que aquel país donde sus instituciones no cumplen con su misión esencial o su sistema de valores están invertidos será proclive a la conflictividad (contradictoria, incoherente e irracional), la cual desbordará en las consecuentes Emergencias Políticas Complejas (EPC), que pueden prolongarse en el tiempo y conllevarán a una situación de catástrofe e impacto destructivo sobre todas las dimensiones de la sociedad.

Las EPC involucran un componente económico, que para el caso venezolano se plasma en el siguiente cuadro sintomático: el salario mínimo de los trabajadores está por debajo del salario mínimo vital; la familia con cinco integrantes necesita más de 250.000 bolívares mensuales para no ser pobre; la escasez y desabastecimiento de absolutamente todo (incluso en el mercado negro, y si el producto se logra encontrar debe pagarse 80 o 100 veces su precio); la consecuente “hiperestanflación” (en dólares sale más caro comprar en lo interno); la proliferación de estructuras monopólicas y oligopólicas de tipo “heterodoxa”, que al final de cuentas no aportan nada a la producción (ejemplo los CLAP); la devaluación recurrente: Simadi inició el 12-02-2015 con el tipo de 170,0390 bolívares por dólar, y hoy en día la tasa es de 632,1688 bolívares (aumento de 271,77%); por la venta de petróleo (a precios actuales) en los últimos 17 años se ha recibido lo equivalente a más de cinco planes Marshall;  (a); etc.

Sin duda, el debilitamiento continuo de las instituciones (b), ha  representado el “epicentro del movimiento sísmico con características devastadoras” sobre todas las dimensiones de la sociedad (entre ellas la económica), que en esencia se circunscribe dentro del más grave problema que hoy se padece, como es la crisis de valores o  anomia: “conjunto de situaciones que derivan de la carencia de normas sociales o de su degradación”.

Este quebrantamiento o merma continuada de los valores paradigmáticos ha sufrido transformaciones decadentes muy evidentes en cualquier escenario: reinado de la impunidad; falta de asumir responsabilidades y compromisos; generar miedo como arma de subordinación; silencio y complicidad ante la injusticia; fomento de la intolerancia, el irrespeto y la deshonestidad; eliminación de la meritocracia;  manipular para  sacar beneficio particular;  olvidar hechos delictivos;  aprobar o interpretar normas a conveniencia; practicar la indiferencia y la competencia desleal; desarrollar la cultura de la difamación y la ilegalidad;  agredir física o verbalmente; etc. En síntesis, “la intransigencia, el fanatismo y la impunidad se adueñan de las calles” (monseñor Baltazar Porras, julio de 2016) (c).

(a) Programa de Recuperación Europea o Plan Marshall. Flujo de recursos monetarios desde Estados Unidos, por un monto aproximado a  17.000 millones de dólares (a ser ejecutados durante 3 años desde 1948), y que haciendo los ajustes correspondientes con el índice de inflación de Estados Unidos son equivalentes a 167.000 millones de dóalres (año 2014).

(b) Las instituciones I) han sido creadas para satisfacer de manera equitativa y efectiva las necesidades de un país, hacia la consecución de una visión compartida de desarrollo sustentable; II) parten de una perspectiva integral y de compromiso individual de cada uno de sus miembros; y, III)  cumplen de manera fiel y transparente el marco jurídico-normativo: soporte al conjunto de acciones y actividades que se proponen ejecutar.

(c) Toda la solidaridad y apoyo moral a los nobles jóvenes estudiantes del seminario de Mérida. Los que vivimos de acuerdo con las enseñanzas del Nazareno sabemos que la Justicia Divina se aplica tarde o temprano. Sigan adelante con más fe, entusiasmo y disciplina en el cumplimiento de su misión trascendental, la cual contribuye sin discusión al rescate de las instituciones y restablecimiento del sistema de valores morales y éticos: a favor de visión compartida de la gran comunidad religiosa fundada por Jesucristo (papa Benedicto XVI en su segunda catequesis-enero 2013).