• Caracas (Venezuela)

Pedro Luis Echeverría

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Pedro Luis Echeverría

Dos discursos: una decisión

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El desarrollo de la lucha política muestra importantes aspectos que se deben tener en cuenta. Hay dos discursos que se le ofrecen al país:

El discurso opositor.

- El discurso opositor ha ampliado su marco de cobertura en la población y ostensiblemente aumenta su influencia en el ánimo de los venezolanos. La oposición tiene un ascenso electoral y aceptación de la sociedad civil, permanente.

- El discurso opositor señala el grave deterioro que acusa el país, se ha focalizado en la necesidad de salvar la república, la democracia, el progreso y la construcción de la paz y la concordia. Es percibido como una expresión múltiple en sus orígenes pero con una visión unitaria, racional, sólida, confiable y patriótica. Sus proposiciones han empezado a trascender, enamorar y llamar la atención. El discurso está generando entusiasmo y fervor por la transformación del país.

-  El discurso opositor conceptualiza la ética, la vigencia del mérito, la constancia y la decencia. Anuncia “cero tolerancia” con la impunidad, especialmente en materia de delitos contra la cosa pública. Procura el discurso que la ciudadanía no se acostumbre a la impunidad de los delitos cometidos por personas vinculadas al gobierno o por individuos vinculados con el poder.

- El discurso opositor les dice a los “indecisos” que no se puede creer en las mentiras del gobierno. Que las reglas del régimen no son predecibles y que eso desanima cualquier emprendimiento.

- El discurso opositor trata de interpretar el sentimiento de muchos venezolanos a quienes les preocupa, entre otros aspectos, la precariedad de las normas constitucionales, jurídicas e institucionales, la concentración del poder del Estado en una sola persona, la corrupción monstruosa que campea impunemente, el rezago del país frente a otros países vecinos, el desatino de quienes conducen al país, que han dilapidado ingentes recursos y establecido alianzas con el terrorismo, el narcotráfico y con regímenes tenebrosos.

 

El discurso del gobierno.

- El discurso del gobierno tiene potencia verbal, pero carece de límites. No le interesa la realidad concreta. Todo vale para imponer una visión falaz y ocultar la triste realidad del país. Lo malo que acontece no le pertenece, es culpa de otros y siempre encuentra al causante.

- El discurso del gobierno esparce el miedo con ataques de rápida sucesión para aumentar el poder unipersonal: amedrenta al sistema financiero, a la Fuerza Armada, a las multinacionales que aún mantienen actividades en el país, a los empresarios nacionales, a los medios de comunicación, a los opositores.

- El discurso gubernamental ofrece al país las mismas vacuas promesas del pasado y pretende insinuar que el evidente incumplimiento de las mismas será solventado permitiéndole disponer de más tiempo en el gobierno, como si 15 años en el poder no hubiesen sido más que suficientes. Sus propuestas no se escuchan, no trascienden, no entusiasman, no se debaten y no estimulan la esperanza.

Amigo lector, internalice los contenidos de ambos discursos y piense cuál será más conveniente para el futuro del país, del suyo y el de los suyos. La decisión es suya.