• Caracas (Venezuela)

Pedro Llorens

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El caribe Maduro

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No mejora nada el enfermo: las mentiras, los sofismas y las tergiversaciones que suelta, muestra o lanza causan efecto apenas, solo, únicamente en empleados sacados, transportados y recompensados… entre los que últimamente se nota cierto fervor, aplausos más seguidos y hasta algún arrebato, probablemente porque han mejorado los embolsos, aunque cada vez es más notoria la poquedad en la asistencia, porque un plantón bajo el “balcón del pueblo” equivale a por lo menos dos colas en un Bicentenario.

En países con gobiernos e instituciones serias, la mentira monda y lironda, oral o escrita, tácita o mediante señas, es castigada severamente, incluso con la destitución del mentiroso, así sea el presidente (Clinton estuvo a tirito con el caso de Mónica Lewinski)… En cambio, en países con gobiernos menos o nada respetables, como el nuestro, ni siquiera organismos asociados a la virtud, el recato y el pudor, como el Banco Central, (el Tribunal Supremo de Justicia, el Consejo Supremo Electoral, la Fiscalía, la Contraloría y todos los demás fueron secuestrados y desvirgados de entrada), dejan de cometer barrabasadas en lo que son sus atribuciones, índices de inflación, escasez y empleo por ejemplo… 

A Chávez le subía el color a medida que aumentaba el tono (grave o agudo) del embuste y a éste se le inflan, abomban y tiemblan los cachetes cuando acude a la calumnia, al infundio y a la tergiversación (especialmente si acompaña la palabra con un puño, el izquierdo o el derecho indistintamente, flojo e inconsistente, lanzado amenazadoramente al aire: ¡Uy, que miedo…U-O, Maduro se arrechó!…

Ambos jugaron al buen salvaje con el supuesto grito de guerra caribe: “Ana karina rote, aunicon paparoto mantoro”, traducido como “Solo nosotros somos gente, aquí no hay cobardes y nadie se rinde”, expresión de machismo (a falta de otras cosas de qué presumir) que en alguna oportunidad provocó un comentario de Moisés Moleiro en el que advertía que, de ser cierta tal baladronada, los antropófagos y sodomitas caribes hubieran podido impedir que los venezolanos leyéramos el Quijote.

En el fondo, Maduro (Chávez juraba que lo era) se siente caribe, según el significado que se da en Venezuela de engaño con agresividad o picardía… pero no pudo evitar que lo caribeara el ex presidente colombiano Andrés Pastrana (lo llamó “paisano”)… aunque el caribeado del año no sea otro que Diosdado Cabello (lo caribeó el capitán de corbeta Leamsy José Salazar Villafaña ex escolta del comandante supremo y también del taimado supremo, ahora testigo protegido en Estados Unidos).     

pllorens@el-nacional