• Caracas (Venezuela)

Pedro Llorens

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Pedro Llorens

Teoría en picada

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Carlos Marx ha perdido buena parte del respeto (veneración) que se le tenía, especialmente entre los más jóvenes, tras la caída del Muro de Berlín, el derrumbe del comunismo donde quiera que se hubiera instaurado…y sin ir muy lejos el triste papel desempeñado por Cuba, con Fidel y sin Fidel, porque hay que penetrar muy hondo en la antropología para comprender a Raúl: habla como un boxeador y se equivoca leyendo un simple saludo… “Preferible es que se hunda, como la leyenda de la Atlántida, nuestra querida y hermosa isla en el mar, antes de que aquí vuelva a predominar el capitalismo corruptor”, dijo en un celebrado discurso (1989) para apoyar el fusilamiento del general Arnaldo Ochoa y otros implicados en la llamada “conexión cubana”, chivos expiatorios del aventurerismo político de los Castro.

Entre las miles de páginas que escribió el viejo barbudo (1918-1983), suficientes para volver patas pa’arriba las teorías políticas existentes a fines del siglo XIX y convertirse en referencia obligada durante el siglo XX… hubo una pocas que fueron cuestionadas (o justificadas a medias) por marxistas venezolanos ayunos de teoría y pródigos en fanatismo… las dedicadas a Simón Bolívar (trabajo biográfico encargado para una enciclopedia), en las que presenta al Libertador nada menos que como cobarde, tirano, resentido, mezquino y mentiroso, demasiados ingredientes para un patriota venezolano, así fuera comunista, para ser aceptado de buenas a primeras.

Probablemente Marx exageró al interpretar sus fuentes y escoger los testimonios sobre arrebatos de ira y frecuentes improperios y maldiciones de Bolívar contra cuantos le rodeaban (le reconoce en cambio ser un jinete consumado y bailarín de valses con pasión), pero también se fueron de bruces quienes lo repudiaron tras la separación del país de la Gran Colombia (1829) así como los que lo idealizaron durante los gobiernos de Antonio Guzmán Blanco y especialmente con el arribo del chavismo al poder, cuando la adoración llegó (sigue instalada) a niveles de delirio, fanatismo incluido, sin descartar el desquiciamiento de quienes hablaron con el esqueleto o sintieron en sus cuerpos la transferencia de las almas.

En tiempos de confusión, de incredulidad y de virajes, no es extraño escuchar expresiones tan absurdas y carentes de realidad como la que, burla burlando, puso en circulación un viejo marxista o exmarxista: “Toda la obra de Marx está siendo cuestionada, lo único que se salva es su trabajo sobre Bolívar”.