• Caracas (Venezuela)

Pedro Llorens

Al instante

Régimen de terror

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En un viejo almanaque de tacos, cada día una hoja, con proverbios al dorso, algunos francamente pavosos, atribuidos siempre a los mismos, Plutarco, Voltaire, Goethe… encontré la siguiente frase célebre de hombre famoso atribuida a Rabindranath Tagore: “El hacha del leñador le pidió al árbol el mango… y el árbol se lo dio”, perfectamente aplicable a unas declaraciones de Henry Ramos Allup a favor del aumento de precios de la gasolina (¿y de todo lo demás?)… La hoja siguiente trae un pensamiento (así suelen llamarlos) de otro inevitable, Georges Bernard Shaw: “Cuando un hombre estúpido está haciendo algo de lo que se siente avergonzado siempre asegura que hace lo que debe hacer”, de la mayor actualidad y trascendencia porque involucra a todo un gobierno en trance de estar avergonzado sin atreverse a reconocerlo… que se defiende dando patadas a la Constitución y a los derechos ciudadanos.   

Maduro anuncia revoluciones, proclama la eliminación del Estado burgués, denuncia guerras psicológicas, bacteriológicas y mediáticas y amedrenta a la ciudadanía con sus amenazas y acusaciones: “Tenemos serias sospechas de que se pretendía meter algún tipo de virus, como se ha hecho en otros países, en el hospital de Maracay”, todas sin fundamento alguno, por cadena de radio y televisión… Ni siquiera la cara de “attaché” de relaciones públicas que suele poner frente a las cámaras lo salva de la grave responsabilidad de presidir un régimen de terror, con sus respectivos Frankenstein, Hombre Lobo, Drácula y de ñapa unos bacteriólogos “traídos de nuestra hermana Cuba para determinar qué intenta hacer en Aragua esta derecha fascista”.

Mientras los monstruos hacen de lo suyo, en el gobierno en la calle se escucha de nuevo el famoso grito de sorpresa de Aquiles Nazoa ante la amenaza policial en tiempos de dictadura: “Oye, negra, te has fijao la cantidad de cuerpos de policía que existen en la ciudad”, solo que ahora la Guardia del Pueblo, la Guardia Nacional Bolivariana, la Policía Nacional, los del Plan Patria Segura, los de Patrullaje Inteligente y el resto de hombres armados que se exhiben junto con tanquetas y tanquillas, aviones y helicópteros, pagados con jugosas comisiones, se expresan a tiro limpio, probablemente en chino y en ruso.

Todo ello sin contar con las policías internas que va creando la burocracia, como “las patrullas sectoriales, integradas por milicias obreras bolivarianas con fuerza suficiente para garantizar que nunca se pare la producción en las empresas básicas”, anunciada por la mosquita muerta Blanca Eekhout, vicepresidenta del PSUV. “¡A correr!”. 

Pedro Llorens

pllorens@el-nacional.com