• Caracas (Venezuela)

Pedro Llorens

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Pánico

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Un gobierno serio renuncia cuando está literalmente atrapado y sin salida, y si el de Maduro no lo ha hecho es porque no es serio ni se da por acorralado, aunque el presidente esté más enredado que el Hombre Araña. Para mantenerse a flote amenaza con cinco revoluciones a pesar de que su camada no ha podido hacer una en 15 años, con todo y el apoyo de los cubanos que terminaron por convertir la suya en dictadura militar, como la que poco a poco han logrado imponer en Venezuela: la supuesta apertura del régimen de La Habana, que permitía a los privados ingresar mercancía para revender en la isla, fue modificada para que no compitiera con las importaciones de los generales veteranos que tienen el monopolio de la economía.         

El ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Miguel Rodríguez Torres, fresón visible de la cuota militar en el gobierno, no da a conocer cifras (homicidios, secuestros, robos, asaltos), “por temor a generar una sensación de inseguridad en la población”, como si esta no viviera en pánico desde que la delincuencia, la  malversación, el desfalco, el peculado y el narcotráfico, se convirtieran en los principales aliados de una revolución que nació de otra, contaminada y pervertida por casi medio siglo de pragmatismo y malos ejemplos.

Rodríguez Torres nos quiere convencer de que los guardias del Plan Patria Segura, consistente en un “patrullaje inteligente”, en vehículos de lujo (anunció la compra de otros 3.000 y viva la austeridad) compartiendo esquinas con las putas y velando fruteros, kiosqueros, bodegueros y demás comerciantes, han logrado reducir 17% los homicidios y 60% los secuestros, pero por encima de cualquier otra consideración, confía en que los hampones se eliminen entre ellos: “76% de los crímenes se producen por enfrentamiento entre bandas”, asegura.

En cuanto al Banco Central, tenido por muchos como confiable, prefirió callar durante meses antes de decidirse a trampear el índice nacional de precios (diseñó una nueva metodología para ocultar la inflación) y entrar en el juego de la mentira y el engaño que, si no está en el Plan de la Patria, estuvo muy presente en todas las actuaciones de su creador.

Oficialmente estamos mejor papeados que un suizo y más seguros y mejor instalados que George Clooney a orillas del lago Como… aunque los siquiatras hayan detectado una verdadera epidemia de terror, angustia, sicosis, ante el incremento de los precios (el  de los alimentos se ubicó en 91%, a 9 puntos de una hiperinflación) y un deterioro galopante del nivel de vida, sin compensaciones ni vaselina.

pllorens@el-nacional.com