• Caracas (Venezuela)

Pedro Llorens

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Jalisco al revés

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Nicolás Maduro no es como Jalisco, que cuando pierde arrebata… El presidente obrero (así se hace llamar) arrambla con todo primero y luego desparrama su juego de la manera mas pendeja, como lo demostró en Panamá: hay que ver lo que hizo y deshizo para tratar de llamar la atención de un auditorio en el cual buena parte de los presentes eran cómplices… 1.500 activistas, porristas, camorristas fueron trasladados a la ciudad del canal con gastos pagos y una asignación de 400 dólares por persona, el mismo día en que se anunciaba el recorte de divisas para viajeros a menos de la mitad y se conocían las penurias por las que pasaban los estudiantes en el extranjero… y, sin embargo, sus consignas y escándalos no lograron apagar los cacerolazos con los que fue recibido.

Los discursos y las declaraciones de Maduro sobre las acciones de efectivos estadounidenses durante la invasión de 1989 no pudieron ser más injerencistas, especialmente durante su visita al barrio de El Chorrillo, donde llevó a sus manifestantes, se reunió con comités, ofreció incorporación a misiones venezolanas y prometió plantear en la cumbre la exigencia de recompensas, todo ello pasando por alto al presidente Juan Carlos Varela, al que debemos reconocer su capacidad para hacer de tripas corazón y no plantear conflicto con el alborotado huésped.

Al igual que Chávez en una cumbre anterior, montó guardia y finalmente entrompó a Barack Obama, “I am Maduro”, para luego deshacerse en disculpas: “No somos enemigos de Estados Unidos y queremos la paz”, dijo… insuficiente para que el presidente estadounidense pasara por alto los agravios recibidos: el decreto no será revocado, advirtió la secretaria para América Latina, Roberta Jacobson.

De regreso, arremetió contra el gobierno español, al que acusó de maniobras y agresión contra Venezuela, tras conocer una resolución del Parlamento español, 306 votos a favor, 19 en contra y 1 abstención, en la que se pide la libertad de dirigentes opositores, al igual que lo han hecho parlamentarios de Chile, Colombia, los secretarios generales de la ONU y OEA, la presidente de Brasil y personalidades de todo el mundo, pero Maduro, populista al fin, a falta de razones para responder, insulta a diestra y siniestra y enloda la diplomacia con la ayuda de la canciller Delcy Rodríguez.   

Maduro es más bien como su colega el conductor de Fórmula Uno Pastor Maldonado, ambos subsidiados por el petróleo venezolano y la petrolera nacional, empeñados en justificar los derroches de divisas que ocasionan al país y prometer glorias futuras.

pllorens@el-nacional.com