• Caracas (Venezuela)

Pedro Llorens

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Pedro Llorens

Heredar el odio

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El entonces rey de España, Juan Carlos Borbón, mandó a callar a Hugo Chávez, cuando agraviaba al ex mandatario español José María Aznar en una reunión de jefes de Estado y de Gobierno Iberoamericanos…y el ahora presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, hizo lo mismo, de forma menos sonora pero igual de contundente, con el rústico heredero Nicolás Maduro, empeñado a desacreditar al mismo personaje al que acusa de ser responsable de la muerte de 1.200.000 iraquíes en 2003 (por el sofoco parecía que se acababa de enterar de la guerra contra Irak).

El “comandante eterno”, un sabidillo que presumía (¡y cómo!) de sabiondo y el “discípulo (repitiente) eterno”, que obedecía (y obedece tras la muerte del maestro) sin siquiera chistar… se alistaron (no confundir con espabilar) en una guerra de familias que no les correspondía, a la que sigue aferrado el “repitiente”, cuya fama de ignorante, tozudo y cabezudo rebasa ya lo que suele llamarse el mundo civilizado…Y cuando   

creía que se la estaba comiendo al denunciar a Obama de intervencionismo en la cumbre de Mercosur (reunión en Paraná, Argentina) resulta que Capuletos y Montescos (Estados Unidos y Cuba) decidieron reanudar relaciones y todos los presidentes acogieron con aplausos la decisión del presidente estadounidense de pactar con el mandatario cubano.

Maduro acababa de responder a Obama pidiéndole que se metiera las visas revocadas y los bienes congelados por donde le cupieran y había reunido en La Habana a sus bien pagados del Alba (once, incluido el cínico de Raúl Castro), para que firmaran una “enérgica condena” contra las sanciones acordadas por Estados Unidos… Y casi de inmediato debió de elogiar a su presidente por “un hecho histórico, de valentía, necesario, que da un paso sin precedentes”, aunque le hubiera arruinado su bien calculado plan de recabar apoyos para él y repudios para el otro.    

Lo grave, lo insólito, lo intolerable, es que el gobierno lambiscón que padecemos… permite que nos gobiernen desde La Habana, Pekín, Moscú y las oficinas que los cubanos (identificación y registros entre otras), chinos y rusos controlan en el en el país sin olvidar las leyes habilitantes, es mantenido ausente de lo que se hace, decide, acuerda, negocia la cúpula de tutores, especialmente los de la isla con sus supuestos enemigos.

Maduro heredó de Chávez el modo de gobernar, la partida secreta, los tutores cubanos…también, los amores y los odios, que al parecer son eternos, a pesar de los cambios que ocurren más allá de nuestras rencillas familiares.  

pllorens@el-nacional.com