• Caracas (Venezuela)

Pedro Llorens

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Pelucones

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El presidente Maduro insiste en utilizar el término “pelucón”, que se aplica a los conservadores de Chile y Ecuador, para referirse a quienes le hacen oposición en Venezuela… y no sería extraño que la palabra le rebotara en los bigotes y en lugar de permanecer asociada a “encopetado” (linajudo, presumido) adoptara el criollo significado de “tumusúo” y comenzaran a llamarlo pelucón a él: así como llaman macho o guapetón a quienes abusan de esos términos y pudiera llegar a hablarse de “la cadena del pelucón”…

Por lo pronto, el asesinato de un joven parlamentario con indudable futuro ha servido al gobierno “pelucón” para torcer todo lo que haya que torcer las investigaciones del caso y presentarlo no como algo perfectamente posible en una ciudad como Caracas, donde se producen más de 50 homicidios cada fin de semana, sino como una conspiración internacional (¿a cuenta de qué?), en la que estarían involucrados paramilitares, el ex presidente colombiano Álvaro Uribe y diputados rivales y hasta caricaturistas… Es decir, un crimen de alta política (poco faltaría para que fuera considerado como de lesa majestad), digno de figurar en los anales del terrorismo internacional, que además puede permitir, a los chavistas, la posibilidad de desempolvar su leyenda del hombre nuevo, héroe sufrido, portaestandarte de sus desvaríos…

Por lo visto no será esta vez, como no lo fue en el caso del atentado al fiscal Danilo Anderson, ni con el victimizado militar retirado Eliécer Otaiza, también asesinado, cuyo cadáver fue encontrado en un barranco… Mientras se acusa de la muerte de Robert Serra a pelucones de postín, se escarba entre pelucones de barrio, ex escoltas de Policaracas o integrantes de colectivos invasores como los que se enfrentaron al Cicpc en Quinta Crespo con saldo de cinco muertos entre los “camaradas combatientes” del sector.   

El pelucón José Vicente Rangel acusa al presidente Barack Obama de intentar caotizar (sic) el país al proyectar una lamentable imagen sobre el mismo: “No rigen las leyes, el gobierno vulnera los derechos ciudadanos, la administración de justicia colapsó, todo se orienta hacia declarar el Estado como forajido, donde nadie está seguro, cunde el atropello e impera la ley de la selva, mientras desaparece totalmente la noción de seguridad jurídica y personal” y uno se pregunta: de dónde sacará el mandatario estadounidense informaciones tan precisas sobre secretos superpelucones de un país con el que no tiene relaciones formales, ni posibilidad de acceso a sus cuerpos de seguridad.

pllorens@el-nacional.com