• Caracas (Venezuela)

Pedro Llorens

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Pedro Llorens

Barrios y la falta de razones para no robar

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No hay ni habrá biógrafo acucioso, investigador sagaz, sacacuentas perspicaz, que pueda decirnos qué se hicieron, dónde fueron a parar, todos los reales que Corazón de Mi Patria nos esquilmó, millardito a millardito, convencido de que (como todo lo que hay en el país, incluidos sus habitantes) los dineros del BCV, Pdvsa, Seniat, Fonden, bancos y empresas del Estado, el oro de las reservas que mandó a traer y hasta los reales que uno carga encima, le pertenecían... y, por lo tanto, disponía de ellos, no importa si estaban destinados a Edelca o a las empresas básicas de Guayana, o si venían del Fondo Chino o del Fondo Ruso, con tal de tener siempre con qué pagar el costo de una imagen internacional que finalmente puso a buena parte del Tercer Mundo (lambiscones del mundo uníos) literalmente a sus pies...

Nadie podrá seguirle la pista porque no la dejó... Y apenas podrá conocerse algo de lo que repartía entre gobiernos alcahuetas que todos conocemos, grupos subversivos cercanos, escritores y gente de cine visitantes (sablistas en su mayoría), generales y almirantes anchilargos de tanto servir a la patria, la amplia plataforma burocrática nacional debidamente engrasada para permanecer rodillas en tierra y bandas armadas, motorizadas o en falange...

Nada sabemos ni sabremos de los dineros que repartía por los cinco continentes; entre ellos los recursos para las universidades, las nóminas de las empresas de Guayana, la dotación de los hospitales, los presupuestos para viviendas de damnificados, los créditos para la ampliación del sistema eléctrico, los pagos de los bienes expropiados...

Se equivoca Bigotón Pánfilo cuando predica a los cuatro vientos que el Corazón (partío) de Mi Patria era un santón que no tenía carro ni apartamento propios, porque su ambición era planetaria; y llegó a ser dueño de un "país portátil" que, a diferencia del de Adriano González León, no estaba en la memoria sino en la mochila de los reales, mientras duraban...

Y no hizo como Ernesto Luis Rodríguez que jugó a Rosalinda, para ver si "el dado en la noche linda le devolvía sus corotos", porque ya estaba de ida y no le alcanzaba el tiempo. No en balde Gonzalo Barrios, un hombre cuya presencia dentro de Acción Democrática era calificada de "moralizadora" llegó a decir, a propósito de la corrupción que "en este país los funcionarios roban porque no tienen razones objetivas para no robar"...

Y también dijo que en materia de compra de armas era preferible pagar la comisión a los militares y que no compren nada.