• Caracas (Venezuela)

Pedro Llorens

Al instante

Izquierdas  

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La izquierda política venezolana que surgió en el país con la llamada “Generación del 28”, se llenó de gloria en la lucha contra la dictadura de Marcos Pérez Jimenez y se equivocó de cielo, justo cuando se disponía a tomarlo por asalto en la década de los sesenta. Todavía rumia sobre su pasado sin reponerse de lo ocurrido en el país (todo malo) o en el mundo (con saldo mas bien positivo)… Y celebra, rememora, revive, en historias, anécdotas y hasta coplas, demagógicas como: “Si te quieres casar con las chicas de aquí, tienes que ir al partido a empuñar un fusil” (muchos lo hicieron), o surrealistas como la que pregunta: “Qué culpa tiene el tomate que está tranquilo en la mata, donde llega un hijo de puta que la mete en una lata y la manda pa’ Caracas”… todo en pequeñas cofradías, hermandades, peñas, en su mayoría añosas más que añejas…

La izquierda equivocada, sacrificada, no del todo arrepentida, que todavía da la cara por el pasado y es capaz de brindar por los momentos buenos, por la solidaridad, por la igualdad (requisito indispensable para optar por la credencial de izquierdista, lo mismo para todos) y también por los parias de la tierra glorificados por la Internacional, durante la complicada tarea de armar el rompecabezas de una revolución aunque esta no haya pasado de ser un castillo de naipes.  

Bienaventurados los que prefirieron equivocarse con el partido antes que acertar contra él… los burócratas que quieren seguirlo siendo, los que transitan la sombría senda de quienes van por donde los demás ya han venido… y también los tiburones, de agallas descomunales, que toman atajos, pasan por la derecha, hacen doble cola y atropellan con sirena de ambulancia… son los que cuando pierden arrebatan, agarran lo suyo venga de donde venga, realizan pactos secretos y proclaman la honestidad, la lucha contra la corrupción, la democracia, sin ponerse nunca la mano en el corazón.

Quienes no pertenecemos a cofradías, hermandades, congregaciónes, alianzas o Facebook, sin nada más que perder, salvo la vida, que conservamos de milagro, mantenemos a salvo algunos recuerdos que algunos se empeñan en dejar escritos por si a alguien le sirven, aunque saben de sobra que la parte aprovechable ya está debidamente historiografiada y los mejores ejemplos testimoniales, debidamente  explotados, exagerados, adulterados o tergiversados por los propios protagonistas o sus compañeros de ruta… Américo Martín anunció seis volúmenes de Memorias y publicó dos, repletos de boludeces, algunas de las cuales me endilga, y de muchas omisiones, quizá más de la cuenta…

pllorens@el-nacional.com