• Caracas (Venezuela)

Pedro Conde Regardiz

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¿Dónde está la energía venezolana?

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Admiraba un novelista francés el esfuerzo del antiguo pueblo italiano e intentó escribir un libro titulado Historia de la energía en Italia. Con mayor razón se podría escribir de Estados Unidos, España, Alemania, Francia y, por supuesto, de Venezuela. Pocos pueblos como el de España tan mostrados a las duras fatigas: viajes largos, campañas rigurosas, navegaciones revueltas, los grandes escritores, pintores, la expansión cultural.

Con más razón Venezuela. Sorprende cómo nuestros grandes ingenios han tenido, entre tantas aventuras, la tranquilidad de espíritu, para concebir las obras que ilustran nuestra historia; comenzando por la proeza independentista de cuya declaración conmemoramos 205 años. Mas, donde hay que estudiar la energía venezolana, en parte, donde hay que observar todo el estupendo temple del alma nuestra, además de los libertadores y sus hechos gloriosos dignos de la poesía épica, fundadores de repúblicas, es en los escritores, comenzando por Andrés Bello, quien no solo redactó una gramática castellana destinada al buen hablar y escribir de los nuevos ciudadanos americanos, sino que también presentó el código civil dirigido a formular reglas de convivencia en las nuevas e independientes comunidades americanas.

 Ni hablar de Rómulo Gallegos, quien supo discernir en la sociología criolla el pugilato, dilema universal entre la barbarie y la civilización, mucho antes que otros a quienes les otorgaron el Premio Nobel, a él se lo negaron mezquinamente; dilema emanado, sobre todo, por la existencia en el alma humana de influjos del mal, hecho  que tanto asombró, trastornó, a los sobrevivientes del Holocausto, de aquel mal que en 1945 arrojó bombas atómicas en Japón, el mismo que tuerce las finalidades humanísticas de los resultados de la investigación científica, y que ahora aquí crea comités integrados por personas sin señas personales, por piltrafas humanas,  para lanzar improperios y desprestigiar a quien disienta del disparate ideológico oficial. Y qué decir del inigualable Andrés Eloy Blanco.

Donde, además, puede apreciarse la energía del alma venezolana es en la lucha política de una vanguardia contra la dictadura de José Vicente Gómez, máxime en la que tuvo lugar contra Marcos Pérez Jiménez, soportando torturas, confinamientos en campos de concentración: Guasina, Isla del Burro, en cárceles de Caracas, San Juan de los Morros, Ciudad Bolívar, asesinatos, como el de Ruiz Pineda, Pinto Salinas, Carnevali, Segundo Espinoza, Luis Hurtado, y tantos otros hoy olvidados por los cuasi adecos actuales, de pacotilla; la eficaz lucha desde el exterior de Betancourt y otros líderes políticos, que era la que convenía para Leopoldo, como se lo sugerí, hasta dar al traste con la dictadura perezjimenista en 1958. Había cultura política, coraje, arrojo, valentía, mística, etc., lo que talvez falta ahora para lidiar contra esta neo dictadura castro comunista, coraje que ya había brotado, personificado, en Rómulo Betancourt, cuando combatió al revanchismo militarista, a la extrema izquierda castrista para instaurar y estabilizar la democracia al comienzo de los sesenta del siglo pasado.

Lamentablemente, aquellas proezas se olvidaron y desembocaron, durante la cuarta república, en una gigantesca traición en términos de ineficacia administrativa, endeudamiento ocioso, pobreza, inflación, estancamiento económico durante 20 años, descenso de los ingresos reales, devaluaciones consecutivas con fines fiscalistas, corrupción, todo lo cual originó el fenómeno Chávez, quien tampoco emprendió como había prometido las correcciones impostergables, más bien profundizó los efectos negativos de políticas públicas erradas que pretendían instaurar una presunta revolución  castro marxista con algunos militares, pero sin obreros ni campesinos.

Ahora, hipócrita y tardíamente algunos se percatan que el régimen no cree en alternabilidad, no es demócrata, busca aferrarse al poder, sigue dividiendo la sociedad, apela al odio, a la calumnia para desprestigiar y dividir, no respeta los resultados electorales cuando le son adversos, prepara expedientes para encarcelar opositores, persigue la prensa libre, crea una nueva clase que dispone del erario público sin miramientos éticos, empobrece, destruye aparato productivo, escasez generalizada, etc., pero, lo más alarmante es la tranquilidad relativa con que se soporta tal atentado contra el bienestar nacional, parece se agotó la energía colectiva, aquella, la espiritual, que estimula  la rebelión ante el imperio de la injusticia y sinrazón, quizá, por escepticismo, se cansó de confiar, ante la perspectiva de antiguos y nuevos corruptos, pillos,  chupando otra vez de las finanzas públicas. A lo mejor, en parte,  el contenido de la educación y los cambios demográficos  arrojan esa conducta, que proviene de algo así como un sedante generalizado, suministrado por los promotores del pacifismo constitucional coincidente con los objetivos del castro comunismo que busca, geopolíticamente, someter, sojuzgar a Venezuela, la de Bolívar y Gallegos, para que prevalezca la presunta patria de los torturadores castristas.

Se lo comenté a un familiar y gritó: “viva la constitución que tanto han mancillado tanto el gobierno como la oposición”. En efecto, la oposición porque no obedece los mandatos del “reglamento constitucional” para estas circunstancias antidemocráticas que lesionan violentamente la dignidad de los venezolanos.

paconderegardiz@gmail.com

@psconderegardiz