• Caracas (Venezuela)

Pedro Conde Regardiz

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Pedro Conde Regardiz

El control de cambio

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Las dificultades que se presentaron en el sector externo de nuestra economía se originaron fundamentalmente en la manera como visualizan las relaciones económicas de Venezuela con el exterior, pero también por el incremento sustancial de importaciones al existir en el país un estancamiento económico estimulado por el gobierno, un proceso inflacionario y una fuerte demanda financiada por crecientes ingresos petroleros e irracional endeudamiento. Lo que más llevó a la implantación al comienzo de la era chavista del control cambiario fue la alarmante fuga de capitales  desde 1999 a causa de la incertidumbre relacionada con las perspectivas de los negocios en el marco de las declaraciones insensatas de altos funcionarios y del proyecto hipotético de construir un tal socialismo entendido clásicamente como atentados contra la empresa privada y las libertades en general.

Todavía no han entendido, no han aprendido de la experiencia arrojada por ensayos en otros países que es casi imposible emprender el desarrollo sin la participación del sector privado, sin la iniciativa particular que moviliza y organiza recursos para generar actividades productivas que satisfagan las necesidades sociales. Pretender que el Estado reemplace ahora el dinamismo empresarial motivado por la ganancia es caer en un arcaísmo, facilismo, al imperar la pereza mental por no imaginar una organización económica cónsona con el desarrollo para todos, esto es, promotor de un mejor nivel y calidad de vida en un ambiente de libre ejercicio y garantía de las libertades. Esto no es una tarea ciclópea como se ha demostrado en otros países, y mucho menos aquí donde existen abundantes recursos indispensables para combinar estratégicamente, como una varita mágica, en aras del ansiado bienestar.

A pesar de que se advirtió al gobierno de estos hechos imperó la soberbia, la sordera, la consecución ciega de implantar el nefasto socialismo y una evidente incapacidad para salir del dogmatismo comunista y verlo como una orientación, una metodología guiadora y adaptada para construir una sociedad más justa y libre en el marco del libre albedrío de los venezolanos que permitiera rescatar a Venezuela del abismo adonde la empujó la pésima gestión de los partidos tradicionales, amparo de la corrupción, (AD y Copei) al lograr, desde 1979, la indeseable estanflación (estancamiento con inflación) en sus diversos grados e intensidad, cuyas consecuencias sociales y políticas desembocaron en el 4 de febrero y en la elección de Chávez.

El control de cambio establecido no aisló económica ni financieramente a Venezuela del resto del mundo como es lo que sucede generalmente para controlar las diferentes cuentas que generan la contabilidad de la balanza de pagos, esto es, el registro contable de las transacciones con el exterior, el cual aislamiento se aprovecha para fomentar las actividades productivas internas y reanimar la economía. Por el contrario, el ataque frontal al sector empresarial de diversas maneras arrojó quiebra de empresas, desconfianza, disminuyó la inversión privada y creo desempleo, carencia de oportunidades para la juventud profesional que egresa de las universidades, todo lo cual arrojó un violento incremento en las importaciones y en la consecuente demanda de divisas logrando el efecto opuesto, reforzado por la espectacular fuga de capitales provenientes de la impudencia y acreciente corrupción, al que ha debido obtenerse mediante el control de cambio. Por ello, no alcanza ahora el dinero extranjero proveniente de las exportaciones petroleras. Se implantó la carestía en una economía mal orientada en su precaria industrialización y en general para satisfacer las necesidades colectivas.

Tampoco es verdad que el control de cambio es para lograr una autarquía económica; es para regular transparentemente la vuelta a la normalidad de las transacciones con el exterior. La forma como se adoptó el control cambiario fue muy general, pues no estableció la diferenciación entre residentes y no residentes. No propusieron las cuentas extranjeras en bolívares convertibles, como ha existido en otros países, ni las operaciones al débito o crédito de esas cuentas. No hay cuentas extranjeras en bolívares que surjan, según el caso, del ya diezmado proceso económico venezolano. Ni las cuentas de ahorro del emigrante. Las cuentas en bolívares para turistas. Las cuentas para contratos de obras vinculadas a construcciones, reparaciones y montajes, asistencia técnica, etc.; mucho menos se especifican la oferta y demanda de divisas de residentes en Venezuela y las obligaciones de éstos en cuanto a su cesión o venta.

A estas fallas de añaden la falta de regulación de los pagos entre residentes y no residentes. No contiene este control de cambio referencias a los avales otorgados por el Estado y financiados por un banco extranjero ni lo relativo a suscripciones a revistas científicas extranjeras tan esenciales para la información y transferencia de tecnología. Y sin pretender agotar el tema, puede decirse que no hay un límite a las compras de divisas de los viajeros en misión oficial. Ha debido indicarse que éstos podrán adquirir dinero extranjero hasta por el monto de los viáticos.

Todas estas lagunas, incongruencias, instrumentación deficiente y la rampante corrupción mantienen al país en un embrollo de incertidumbre respecto a cómo transar con el exterior y aislado muchas veces del extranjero: faltan medicinas, equipos médicos, repuestos, piezas para el mantenimiento del parque automotor, herramientas, bienes intermedios y de capital así como de consumo indispensable. La frase más pronunciada ahora es “no hay” o “pregunté y no hay”. Lo peor es que no se atisban intentos de manufacturarlos internamente.

Si esta tendencia concreta se acentúa no sería descabellado imaginar un país para 2019 con un cementerio de vehículos por carencia de partes y por motores averiados  a consecuencia de gasolina inadecuada y aceite de pésima calidad, así como de empresas y, sobre todo,  de ilusiones trasnochadas de la juventud emprendedora. Un país sumido en el colapso por los designios funestos de un plan destructor  ejecutado  apoyándose en bayonetas. ¿Surgirán fuerzas desde la sociedad que corrijan tan nefasto propósito y le hagan honor a Bolívar? Este es problema político que confrontan los venezolanos.

 

psconderegardiz@gmail.com

@psconderegardiz