• Caracas (Venezuela)

Pedro Conde Regardiz

Al instante

Los anuncios económicos

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Durante los últimos días, el gobierno reiteradamente anuncia la recuperación de los precios petroleros; es algo así como el campesino que sueña con ganar en los caballos, o el Kino de la lotería del Táchira, para “salir de abajo”; en eso ha caído Venezuela, es decir, desear que al despertarnos un día todos recojamos una porción del ansiado maná; no se piensa en trabajar más tiempo y eficazmente, en trazar una estrategia que cambie de modelo económico y tenga como horizonte conciliar libertad con la reducción de las espantosas desigualdades, pero sin el tradicional reparto de dinero, más bien con un concepto adecuado de justicia para reorganizar la sociedad, el cual concepto sirva de marco para crear una estructura social fundamentada en un sistema económico para el desarrollo, productor competitivo, dentro de la interdependencia mundial, sin caer en la quimera de la autarquía, que tienda a eliminar la alienación, el conflicto artificial entre presuntos enemigos, entre diferentes actores de la sociedad venezolana, mejor dicho: en la complejidad productiva; pero, sobre todo, convencerse de que el marxismo en sí, inmanentemente, tal como se le practica en nuestra época, termina en una dictadura que aplasta las condiciones de posibilidad de desarrollo humano, cuando una claque se apodera de la sede del poder político, esto es, del Estado.

En este sentido, los anuncios económicos de Maduro no crean mayores efectos; tan solo generan un espejismo fiscal, un poco más de recursos que financian parcialmente durante un año, tal vez menos, pero que para el próximo tiene que volver a insistir en esa fuente de recursos, puesto que la inflación desatada, decretada así, y su dinámica, se encargan de que sean insuficientes para el propósito original.

Más bien, las nuevas medidas provocarán una contracción en la demanda privada que no será compensada por la pública, al contar con más recursos financieros, puesto que por la unidad del Tesoro entrarán en el tonel sin fondo del erario público para incrementar la burocracia, corrupción e ineficacia administrativas. Por lo demás, el aumento considerable de los precios de la gasolina tendrá un impacto inflacionista evidente, modificará la estructura de costos de las empresas, todo lo cual disminuirá la competitividad de la producción venezolana, dificultando así las posibilidades de exportaciones.

Al contrario, los nuevos impuestos crean estímulos para que el venezolano tienda a comprar en el exterior, originándose cierta tensiones en el presupuesto de divisas del país y en los nuevos tipos de cambio, que concretan otra devaluación reforzadora de las tendencias inflacionistas que al realizarse anulan por completo el poder de compra de nuevos fondos percibidos por manipulación cambiaria, pero ya crearon una onda expansiva de precios que difícilmente se puede contener, golpeando sin misericordia el estómago de los venezolanos. En una economía recesiva, sufriendo inflación, no es aconsejable aumentar impuestos, ya que la hunde más al deteriorarse la demanda global y el gasto público generado no tiene el efecto multiplicador deseable, esto es, en estas condiciones, más eficaz es el dinero en el bolsillo de los venezolanos que en las corroídas arcas públicas.

Pero, lamentablemente, el gobierno clama, después de haber malbaratado la añorada bonanza petrolera, por nuevos recursos financieros que permitan mantener los niveles de corrupción, un Estado ineficaz, rémora del desarrollo nacional, colapsado, al no poder cumplir con sus obligaciones elementales ni con las que arbitrariamente se ha atribuido para limitar la libertad y bienestar de los venezolanos.