• Caracas (Venezuela)

Pedro Conde Regardiz

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Recapitulación acerca de la gasolina

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Cuando un país en desarrollo atraviesa por una situación como la de Venezuela, surgen numerosas presiones de organismos internacionales, banca internacional, gobiernos foráneos, incluso ciudadanos nacionales que se expresan y son voceros de dichos organismos; buscan siempre impedir que mediante el desarrollo agroindustrial y manufacturero nuestras naciones conquisten una parcela del comercio internacional que casi siempre implica desplazar una o varias naciones avanzadas a causa de la intensa productividad arrojada por las ventajas comparativas y tecnológicas; su objetivo es reducir esa ventajas nuestras y por ello siempre empujan hacia la igualación interna de nuestras materias primas con los precios internacionales que generalmente los determina, entre otros factores, la demanda de los consumidores no productores de las susodichas.

Mejor dicho: buscan igualar las condiciones de producción, concretamente, los precios de los factores que intervienen en el proceso productivo nacional, salvo el trabajo, pues siempre tratan de envilecer, haciendo productividad a expensas del trabajador; pero como nuestros países generalmente no logran superioridad tecnológica, es evidente que ante igualdad de precios de los elementos productivos la superioridad tecnológica lleva las de ganar, pues proporciona la productividad indispensable para la competitividad internacional, lo cual dificulta la ambición de  una economía abierta hacia la globalización. Los que proponen insensatamente vender la gasolina aquí al precio internacional están conspirando contra esa ambición y representan los intereses más antinacionales que aspiran a vernos únicamente que como proveedores de materias primas y dedicados al turismo, esto es, a un país de sirvientes.

En todo caso, ¿de qué precio internacional se trata? ¿ Del fijado en el puerto de exportación o del que resulta cuando se descarga en un país consumidor, o bien del que se distribuye al consumidor final cargado de impuestos locales de hasta 70%? ¿Y cómo administrarán los vaivenes de los precios internacionales? ¿Cuándo baja el precio internacional bajará el precio local y cuando sube aquel aumentará éste?

Siempre he pensado que el precio justo de la gasolina es aquel dado por el costo de producción más un margen para reinversión, nuevas tecnologías. ¿Pero cuál es el costo de producción de una empresa tan ineficaz como Pdvsa? Desempeña numerosas funciones  no relacionadas con la explotación y procesamiento petroleros  elevando sus costos de funcionamiento, los cuales ya bastante superiores a los que deberían ser a causa de la duplicación de la nómina en presencia de la misma producción o de reducciones crecientes. ¿Y cómo se contabilizan las pérdidas por vender a bajo costo o regalar petróleo? Estas pérdidas elevan considerablemente los costos.

¿Va entonces el gobierno a imponerle a los venezolanos que financie al través de los nuevos precios de la gasolina tan tremenda injusticia además de que coarta nuestras posibilidades de industrializarnos. Es un facilismo incomprensible. Lo correcto sería reestructurar eficazmente a Pdvsa y determinar cuáles son los costos auténticos después de eliminar todo tipo actividades con pérdidas. Al par, redimensionar el aparato estatal global mediante privatización o cesión de las empresas confiscadas, y otras, que abultan innecesariamente los costos de gestión. Así, tal vez no se estaría tan sediento de recursos. ¿Y por qué no es más eficaz macroeconómicamente dejar los fondos en el bolsillo de los venezolanos como una medida de redistribución del ingreso en presencia de fuerte inflación que lanzarlo al torrente de la ineficacia estatal, al financiamiento de una política inconveniente para Venezuela? Si Maduro cambiara de modelo y combatiera la corrupción ¿Tiene la mentalidad, pragmatismo, apoyo para hacerlo? Es algo más complicado que meros precios internos e internacionales de la gasolina.