• Caracas (Venezuela)

Pedro Conde Regardiz

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Petróleo, xenofobia y elecciones

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En la medida que nuestros sistemas económicos dependen de los consumos energéticos y en la medida que el petróleo proporciona más de 40% de la energía total consumida y 90% de la utilizada en transportes, puede entenderse que todo lo que gira en torno al petróleo esté condicionando la dinámica política en nuestro planeta. Gran parte de lo que está ocurriendo en estos momentos se explica a partir de la pugna por controlar y garantizar con seguridad suministros energéticos.

Hay cinco circunstancias que se deben considerar: el petróleo es un bien escaso y finito, se va a acabar en algún momento; juega un papel central en la economía; por las dos circunstancias anteriores, el petróleo es un bien cada vez más codiciado y disputado, según se vayan agotando las existencias, sin que se disponga de otras fuentes que puedan cumplir el mismo papel con facilidad y a unos precios razonables; hay una distribución geográfica desigual de las reservas, las cuales se localizan, gran parte, en el Oriente Medio, zona de conflictos. Ha habido todo tipo de intentos de control del petróleo. Las potencias occidentales han intervenido en los países con recursos petroleros: han auspiciado gobiernos afines o manejables, y han desestabilizado los que no lo eran, han obtenido concesiones, e incluso han actuado militarmente cuando sus intereses han estado en riesgo.

Por lo cual, el petróleo no es un bien cualquiera en cuyo mercado solo imperan las leyes de la oferta y la demanda; es mucho más complicado a causa de las circunstancias mencionadas y de los factores geopolíticos, de las estrategias mundiales de las grandes potencias; esto indica que la conducta de los actores está determinada por una cierta correlación de fuerzas que colisionan o se refuerzan en el mercado petrolero. Por ejemplo: este mercado se estremece actualmente debido a la estrategia estadounidense de lograr su independencia energética, tal como lo decidió, desde por lo menos 2001, a fin de eliminar la dependencia de las importaciones desde el Golfo Pérsico, por los continuos conflictos político-religiosos en la región. (Fue en 2001, cuando como cónsul general en Nueva York, propuse a Chávez celebrar, dadas nuestras reservas lejos de conflictos, un “pacto petrolero” con Estados Unidos, si lo hubiera realizado, otra sería la historia, no le gustó dadas sus decisiones ideológicas y salí del cargo).

Por ello, emprendió la producción creciente de petróleo de esquisto que ha contribuido a que bajen las importaciones al pasar de 9.862.000 barriles diarios, en 2010, a 7.388.000 barriles diarios en 2014. Lo que importa de países miembros de OPEP también ha bajado considerablemente. De modo que una menor importación de Estados Unidos y una producción estable de Arabia Saudita y otros originan un excedente que podría situarse en alrededor de 3 millones de barriles diarios.

El cual excedente ejerce una presión bajista en los precios, aunado a las dificultades de China, Brasil, Rusia y otros países emergentes. El tipo de crudo West Texas Intermediate (WTI) fue en 2013 de 97,98 dólares por barril y ahora, 25-8-2015, está en 39,3 dólares por barril, esto es, un descenso de 60% (54,04 dólares), y se calcula que para 2016 podría situarse en 54,42 dólares por barril.

En el caso venezolano, el descenso en los precios en el porcentaje ya mencionado (60%) repercute violentamente y reduce el valor de las exportaciones petroleras, pues bajarían alrededor de 47.000 millones de dólares en 2015 que, para el fisco nacional, es un descalabro casi insuperable y se notará negativamente, como ya se observa, en varios campos de la actividad social. Vicisitudes reforzadas por la inflación rampante, el decrecimiento de la economía real, aumento de las desigualdades sociales debido a los dispares impactos de la crisis y de la disminución en el nivel de vida, la conmoción en el mercado cambiario y, sobre todo, la inestabilidad política arrojada por todos los factores anteriores y la terquedad gubernamental al insistir en la instrumentación de un orden político que poco a poco se soslaya hacia el totalitarismo con supresión progresiva de la libertad de expresión y de la propiedad privada que es indispensable para producir competitivamente los víveres, enseres y servicios demandados en la satisfacción de las necesidades sociales.

Muchas han sido las sugerencias del suscrito para orientar un cambio de rumbo que sea fuente de prosperidad y libertad para todos, pero han caído en el vacío, más bien las ejecutorias de Maduro tienden a complicar el desenvolvimiento de la complejidad social como lo muestra el cierre xenofóbico, atropellada y pugnazmente, sin planificación, de la frontera en el estado Táchira, mostrando improvisación, aunque pueda tener razón en algunos aspectos, pero no se visualiza un política demográfica integral que sería en parte una aproximación para solucionar el caos migratorio en el país de colombianos y de otras nacionalidades de América Latina y el Caribe. A pesar de nuestras dificultades, todavía Venezuela atrae contingentes más pobres de nuestros vecinos.

En este ambiente enrarecido económica, social y políticamente se vislumbra la realización de elecciones parlamentarias que, a la luz de las encuestas, el gobierno podría perder, siempre y cuando la intención de voto se plasme el día de las votaciones. No creo que el oficialismo se arriesgue a suspender insensatamente el acto comicial, ya que las circunstancias internas e internacionales son completamente desfavorables. Pienso que hará todo lo posible por impedir que se concrete esa intención de voto; apelará a varias medidas que atemoricen, abstengan al elector, en lo cual obtendrá cooperación de la MUD, como lo demuestran dos errores políticos cometidos esta semana. Uno: anunciaron que como el CNE no acepta observadores internacionales, ellos los invitarán “le guste o no al CNE”, tal confesión dispara las alarmas en el gobierno y con un fax a los jefes de misión en embajadas y consulados ordenarían la negación de visas y otras medidas. No se percatan de que en estos casos la candidez, ingenuidad, sobran, tal vez, por la inexperiencia de no haber desempeñado nunca un cargo diplomático. Hay que evitar equivocaciones políticas, máxime referente a política exterior, obviamente.

Dos: Henry Ramos Allup, escribió un artículo el pasado domingo 23 amenazando a los militares con juzgarlos si ganaban mayoría en la Asamblea, indicó los artículos de la Constitución vigente que aplicarían. Craso error, quizá producto ya de senilidad, pues esa amenaza lo que hace es cohesionar más a los militares alrededor del gobierno y del PSUV, cuando todo dirigente político, por más chato y ordinario que sea, debería buscar la independencia de los militares, su institucionalidad como reserva de las fuerzas armadas que necesita el país.

También es verdad que este individuo no puede dejar de perseguir, de actuar sectariamente, de provocar conflictos innecesarios y nadar en el “mar del chismorreo” y la cobardía, que, al tratarse de militares, y dada la inestabilidad que causaría, podría dar al traste con el presunto ensayo democrático; es insensatez política, lo digo cordialmente, de quien inmerecidamente ocupa la Secretaría General de AD, por donde pasaron grandes espíritus como: Rómulo Batancourt, Ruiz Pineda, Carnevalli, Sáez Mérida, Prieto Figueroa, Paz Galarraga, comparación que muestra la decadencia de lo que fue un instrumento político para la democracia y la justicia social, convertido más bien en palanca de contratación con el gobierno y en medio de amasar fortunas. Hay que rescatarla de las manos farisaicas.

psconderegardiz@gmail.com

@psconderegardiz