• Caracas (Venezuela)

Pedro Conde Regardiz

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Desplome petrolero y consecuencias

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Desde que John Maynard Keynes auspició la participación económica más activa del Estado en la sociedad, para llenar el vacío que muchas veces deja el sector privado, hecho que arroja desempleo y por tanto una disminución en la capacidad de la población para adquirir los artículos necesarios para subsistir, se ha considerado que el dinamismo de las economías depende en gran medida de las fluctuaciones del gasto público. Así, cuando aumentan los desembolsos del Fisco Nacional se genera algo así como una onda expansiva, según ciertas condiciones, en la economía, subiendo la producción, los ingresos creados, bajando el desempleo, creando en fin un ambiente de prosperidad económica, que no tiene por qué desembocar en un proceso inflacionista si el gasto está bien orientado, no se desvía hacia los canales de la corrupción e ineficacia económica.

Un proceso contrario tiene lugar si se contraen los ingresos fiscales reales por alguna razón, como es el caso ahora al registrarse una violenta contracción en los precios petroleros, a pesar de la estación invernal en el norte y de los agudos conflictos en el Oriente Medio, de modo que ante  el cierre de créditos internacionales que puedan suplir parcialmente la disminución de los precios petroleros, lo que se espera es una recesión más profunda de la economía nacional con sus respectivas secuelas: desempleo, menos circulación monetaria que podría repercutir en reducción de la inflación si no hay más devaluaciones, declinación de las reservas bancarias para otorgar préstamos, esto es, la disminución de los ingresos petroleros tendrá una repercusión negativa por todos los circuitos del sistema económico, que como forma parte de la sociedad, no está aislado, crea además mucha intranquilidad social y exigirá respuestas al sistema político, cuyo drama es su insensibilidad ante la tragedia nacional, pues los ganadores de las pasadas elecciones se dedican a nombrar comisiones y más comisiones en la Asamblea Nacional para estudiar problemas (quizá habrá innumerables comisiones para los acuciantes problemas), evadiendo tal vez el meollo político fundamental, cual es: no habrá recuperación en el marco del gobierno actual, pues no reporta ningún beneficio a la sociedad venezolana a causa de sus gríngolas ideológicas, del colapso del Estado y de la rampante corrupción, por lo cual nos ganamos la medalla de oro mundial, así como en la inseguridad de la ciudadanía.

Tampoco puede esperarse que el sector privado aportará una muleta para evitar mayor derrumbe de la economía nacional, pues, creer que podría es incurrir en un simplismo sin par, es desconocer cómo funciona la economía ante un régimen incómodo con la propiedad privada, irrespetuoso de la seguridad jurídica, que por sus acciones espanta inversionistas al auspiciar un ambiente hostil a los negocios, que es la verdadera “guerra económica”.

Internacionalmente, el desplome de los precios acarreará menos succión mediante los susodichos  de los ingresos de los países consumidores, calculados en dos por ciento del  producto interno bruto de esos países; se elimina el traslado violento de ingresos hacia los productores de petróleo donde eran fuente, sobre todo, de escandalosa corrupción, ahora contribuirán a recuperar la economía mundial al contar con energía más barata, la gasolina será más asequible, hechos que contribuirán a lanzar más gases tóxicos recalentadores del ambiente.

Al reducir tal traslado de ingresos, la banca internacional tendrá más depósitos y reservas  para asistir las economías nacionales y contrae la asistencia de la banca central. Pero, es evidente que ahora los países avanzados podrán financiar cómodamente la investigación de energías alternativas, acorde con la decisión geopolítica para lograr independencia energética, ayudados por errores estratégicos inexcusables de la mediocre clase política, que es el problema sustancial.

 

psconderegardiz@gmail.com

@psconderegardiz