• Caracas (Venezuela)

Pedro Conde Regardiz

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Pedro Conde Regardiz

Desplome petrolero y Venezuela

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Venezuela es un “hervidero”, como se diría en lenguaje popular, a consecuencia de la ejecución de un proyecto hipotético que, mal llamado socialismo, tiende paulatinamente hacia el totalitarismo; poco a poco va tendiendo una red, una cubierta, en el cuerpo social para ahogar el desenvolvimiento democrático y la organización productiva que satisfaga las necesidades espirituales, culturales y materiales de los venezolanos. El carácter repulsivo de este modelo de sociedad, mezcla de autoritarismo, eliminación progresiva de la libertad de expresión, de corrupción galopante y de recesión o estancamiento económico, de inflación devoradora de los menguados ingresos, se presenta engañosamente al pueblo venezolano por todos los medios casi como la búsqueda de un nuevo El Dorado. Pero, en realidad ya desemboca, y seguirá inexorablemente, en el modelo político comunista, como todos los modelos comunistas ya fracasados, caracterizado por un Estado que no reconoce sus responsabilidades en relación con la sociedad de donde emana.

Un Estado irresponsable con la sociedad de donde emerge arroja, entre otros fenómenos, una gran ineficacia. Por ello, los medios de comunicación independientes recogen, auscultan, las pulsaciones del movimiento, o, mejor, del disfuncionamiento social, provocando aceleradamente desorganización, anarquía, que impiden cumplir con las funciones elementales requeridas por la vida en común: orden, respetar las reglas preestablecidas (leyes), comportamiento civilizado de los ciudadanos y satisfacción de las necesidades sociales.

Los lunares, lacras, que se notan en el funcionamiento social son: desempleo, atracos, hurtos a granel, homicidios por doquier, escasez, colas para adquirir bienes, servicios, medicinas, víveres elementales en general, hospitales y clínicas colapsados, numerosa emigración en búsqueda de otras alternativas (que hace disminuir la tasa de desempleo), al par que se registra exacerbación de tendencias individualistas, el atisbar insaciable, hasta atolondrado de la manutención diaria, el mal ejemplo de la riqueza mal habida, la cual ha fomentado desvergonzadamente la corrupción en todas sus manifestaciones, el tráfico de drogas y el lado oscuro de la naturaleza humana: egoísmo, odio, rencor, envidia, codicia, irresponsabilidad…

En esta lamentable situación del país acaece el desplome de los precios petroleros después de haber percibido más de 1 billón de dólares por exportaciones petroleras y de un insensato endeudamiento creciente casi sin ninguna repercusión positiva en términos de inversión productiva. Evidentemente, el susodicho desplome tendrá efectos depresivos en todos los órdenes de la vida nacional. Un gobierno responsable debería encarar sabiamente lo que se le impone desde el exterior dentro de la interdependencia mundial. Podrían plantearse varios escenarios y combinaciones de éstos:

Uno optimista: vendría dado por la ejecución de una agenda política en ambiente pluralista, tolerante y de sosiego que evada la hegemonía a ultranza, con alternabilidad democrática en el poder, auspiciar la libertad de expresión, al par que procede a fomentar las actividades productivas, respetar la propiedad privada, sanear y deslastrar al sector público de las empresas ineficaces y de la burocracia parasitaria, redimensionar a Pdvsa para evitar que su ineficacia absorba los recursos que deberían ir al erario público. Reorientar, negociar geopolíticamente las exportaciones petroleras hacia Europa para contribuir a contrarrestar el chantaje ruso en el suministro de energía, esto es, alinearse con Occidente  en el surgimiento del eje chino-ruso de evidentes visos antidemocráticos. Un gran impacto político tendría que Maduro decidiese embargar las cuentas donde reposan los fondos de los que se han enriquecido al desviar corruptamente más de 300.000 millones de dólares (30% del billón recibido por exportaciones petroleras). Todos lo aplaudirían y cimentaría gobernanza de su gobierno. A este escenario le otorgo 20% de probabilidad.

Uno medio enmarcado en una agenda política que surja de un diálogo entre los actores sociales, diálogo espejismo, prolongador, para ganar tiempo, que desacelera la ejecución del proyecto tendiente al totalitarismo, entra en algo así como un marasmo, sin renunciar a sus propósitos hegemónicos, comandado por una férula militar asociada, apoyada tecnológicamente por Cuba, “cubanófila”, entregada a la estrategia cubana, donde los civiles son meros títeres de dos dirigentes surgidos de la Guerra Fría con sus prejuicios, resentimientos, que no saltaron el muro ideológico de Berlín. En este escenario el país marcha como arrastrándose, financiado por los ahora insuficientes ingresos petroleros, con rentismo absoluto, abunda más pobreza, desánimo, frustración. Aquí una parte muy bien identificada de la presunta oposición (los antiguos corruptos  que originaron el fenómeno Chávez) facilitará el simulacro de diálogo. Son los que avergüenzan, en el gobierno y en la oposición, causantes de la burlas en otras naciones por la incapacidad para desarrollar un país dotado de tantas riquezas naturales. Son los dominados por la ancestral y lacerante mentalidad colonial, esto es, combaten el imperialismo, pero se entregan a otro, no dejan de ser colonos, no tienen autonomía intelectual para volar, y cuando quieren hacerlo se les derrite la cera conque llevan  pegadas las alas, como en el caso del mito griego. Le otorgo 20% de probabilidad.

Tomemos ahora el escenario pesimista, sin que ello signifique que los anteriores no lo sean en cierta medida. Consistiría en una agenda política ejecutada y dirigida por una sola persona con tutelaje absoluto sobre las instituciones públicas, régimen que para mantenerse ante la escasez de ingresos deberá acentuar la desinformación y tender a eliminar los medios independientes que aún quedan, silenciar la sociedad, ahogarla, disuadir la discusión; todo lo cual podría ser tolerado por cierto tiempo; se intensificaría la resistencia, la lucha, a causa de la cultura política democrática del venezolano. Podría presentarse otro ciclo: salvador de la patria-democracia transitoria-desorden-salvador de la patria, en medio de la agudización de la pobreza y sus secuelas, de la irresponsabilidad estatal que ya deviene Estado fallido, pues no alcanza a resguardar la vida de los venezolanos ni a proporcionar sistemas de educación y salud adecuados, eficientes, como tampoco los servicios indispensables para la vida en sociedad, máxime si aborda la solución del desplome petrolero con más devaluaciones, como proponen seudoeconomistas. Aquí la probabilidad es de 40%.

Pero existe otro escenario: si del fragor del deterioro social, político-económico, surgiere una solución democrática, pacífica, sin efusión de sangre, el nuevo gobierno tendría aún más serias dificultades financieras, sería difícil convencer, en un ambiente de algarabía, alegría, que el saneamiento del Estado es prerrequisito para emprender la senda del desarrollo, de abandono del populismo entendiéndolo como utilización del gasto público para mantener el poder a ultranza. Aquí es preciso un liderazgo de amplia trascendencia con ideas propias, claras, y convincentes, sin apelar, como es costumbre, a los viajes de observación en otros países de presuntos modelos imitables, trasladables como “fórmulas enlatadas” a nuestra realidad social. Esto es, abandonar al fin pensar como colonos. Tal vez sea el aspecto crítico en medio de abundantes riquezas naturales y humanas para iniciar el desarrollo y dejar de ser objeto de expresiones mordaces con el mal ejemplo de los que actualmente sostienen las riendas del poder. A este escenario se le otorga 20% de probabilidad.

psconderegardiz@gmail.com