• Caracas (Venezuela)

Pedro Conde

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Prolongación de la crisis y Maduro

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Es algo muy interesante que se le achaca al gobierno: que no es capaz de construir, que lo único que hace malbaratar los recursos provenientes de la exportación petrolera, del endeudamiento y entregar nuestra soberanía a diversos países, comenzando por Cuba, al par que descuida el asiento territorial de la nación, puesto que no reclama como debería al Esequibo; Guayana es campo de explotación mineral ilegal y donde China se prepara para efectuar el más grande ecocidio al explotar irracionalmente nuestros recursos minerales. Peor aún, el país languidece en su producción interna, no existen en la debida cantidad los bienes y servicios indispensables para satisfacer las necesidades sociales.

Los personeros gubernamentales han atribuido su ineficacia a diversos factores durante los quince años de su desgobierno. Primero fue buscar un chivo expiatorio en los presuntos "enemigos internos" que permanecían en la administración pública; vino aquella limpieza de 2000-2001. Luego, se argumentó una pretendida "guerra económica" para desinformar y acusar a otros de sus ausencias y omisiones en la formulación e instrumentación de una política económica adecuada para las circunstancias actuales. Este argumento se desgastó, ya la gente no cría, dado el contraste con la realidad observable. Ahora sacaron otra excusa del sombrero mágico de la comunicación y empezaron a difundir que sí se producía suficiente internamente, pero que había un desvío hacia el exterior en forma de contrabando. Y ahí están actualmente luchando ahora ellos mismos contra ese monstruo surgido de las cavernas informativas de Miraflores.

Casi todos los gobiernos proceden de tal modo tal vez por falta de madurez, pero, sobre todo, por el laberinto en que entran al no saber qué hacer frente a una existencia que los golpea fuertemente. Recuerdo que durante los gobiernos democráticos siempre se alegaba que la crisis venezolana que ya duraba 20 años tenía un origen externo, esto es, que era la difusión en Venezuela de la crisis internacional, olvidando que dicho pretexto no resistía el menor análisis, puesto que nuestro país estaba disfrutando de ingresos petroleros inusitados como nunca antes.

Ahora el gobierno vuelve con la manía de buscar en otra parte los resultados de su ausentismo en política económica apropiada para nuestra circunstancia. Dice, vocea, con toda su fuerza mediática que el problema radica en el "estado burgués". Propone entonces una organización del poder ejecutivo que crearía un caos administrativo y es totalmente violatoria de la constitución nacional, cuyo artículo 242 reza así: "Los ministros son órganos directos del Presidente de la República" Solo una vicepresidencia que ahora se viene a menos. En ninguna parte se dice que habrán varias vicepresidencias, con cuya creación los ministros no dependerían directamente del presidente, como lo establece la letra y el espíritu del artículo citado, sino de unos vicepresidentes; son subalternos de éstos, de tercer nivel; con este organigrama, los ministros rinden cuentas al vicepresidente respectivo y no al presidente, lo cual seguro que originará roces, celos, confusión y otros vicios administrativos.

De modo que el tal nuevo estado es una maraña confusa de funciones, duplicaciones, exageraciones y sin un manual de procedimientos que invitará a la anarquía y al desbarajuste en la administración pública. Por ejemplo: según el esquema difundido por el presidente, ahora el Ministerio de la Defensa y el de Interiores pasan a ser órganos subordinados de la Vicepresidencia de Soberanía Política, cuyo titular es Rafael Ramírez. ¿Es esto cierto? ¿Aceptarán esta subordinación que no es directa con el presidente como lo establece la Constitución? Y así en otros casos. Este discurso más bien complicó el panorama político, económico. Profundiza y complica la crisis nacional con esta telaraña administrativa y viola la carta magna.

psconderegardiz@gmail.com