• Caracas (Venezuela)

Pedro Conde

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Pedro Conde

Patrick Modiano, premio Nobel

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Jean Patrick Modiano nació en Boulogne-Billancourt, al lado de París, el 30 de julio de 1945. Recuerdo mucho este apellido porque cuando estuve como consejero económico en la Embajada de Venezuela en Paris, 1974-1977, la recepcionista era la señora Modiano, quien siempre me consultaba acerca de un litigio por unos terrenos heredados que tenía en Margarita. Supe que su hija Janine, que también trabajaba en la embajada, vino para ocuparse del asunto. La localicé una vez en un hotel de Sabana Grande. Me contó lo que había hecho. Ahora me percato de que los terrenos fueron del abuelo de Patrick, un aventurero toscano, judío de Alejandría, cuyo hijo Albert Modiano nació en Salónica, huérfano de 4 años, no conoció a su padre, quien se estableció en 1903, con nacionalidad española, después de una primera vida en Venezuela, como anticuario en París, en 5 rue de Chateaudun. Albert fue criado en cierto abandono con su hermano. En 1942, conoció en París, ocupada por los alemanes, a una belga-flamenca, Luisa Colpeyn, quien llegó a París buscando trabajo como actriz, se casaron y nació el futuro escritor, quien terminó el bachillerato un año antes de lo acostumbrado, se inscribió en la Sorbonne, pero abandonó.

Albert era traficante en el mercado negro durante su juventud, y después de algunos fracasos en las finanzas y el petróleo, fue gerente de una tienda de medias y perfumes. Durante la ocupación alemana de Francia hizo una fortuna, lo presentó la amante de uno de los jefes de la Gestapo francesa, la SD (servicio de inteligencia de la SS) a la oficina de compras que proveía mediante el mercado negro. Todas estas peripecias durante la ocupación son temas de las novelas de Modiano. Por ello, la academia sueca razona que se lo otorga “pour l’art de la memoire avec lequel il a evoqué les destinées humaines les plus insaisisables  et devoilé le monde de la Occupation”, esto es, “por el arte de la memoria con la cual él evoca los destinos humanos más inasibles y reveló (levantó el velo) el mundo de la ocupación”. “El novelista francés ha centrado toda su obra en la París de la Segunda Guerra Mundial, destacando el peso de los hechos trágicos de una época perturbada por el destino de personajes corrientes (ordinaires)”.

Obtuvo numerosos premios, se destacan: “Roger- Nimier y Feneon” (1968); “Grand prix du roman de l’academie française” (1972); “Prix des librairies” (1976); “Prix Goncourt” (1978); y ahora el Premio Nobel. Entre sus obras tenemos: La place de l’Etoile (1968); Les boulevards de ceinture (1972); Rue des boutiques obscures (1976); Dora Bruder (1997); Un Pedigree (2005). Y acaba de ser publicada: Pour quoi tu ne te perdes pas dans le quartier (Por qué no te pierdes en el barrio). Ha escrito innumerables prefacios, 20 canciones y, como escenarista, la adaptación al cine de muchas de sus novelas. Se han escrito numerosos ensayos y tesis de grado acerca de sus obras.

Leo al novelista desde 1976 cuando se publicó Rue des boutiques obscures (La calle de las tiendas obscuras); leí también ese año Interrogatoire, que es una entrevista realizada al gran intelectual Enmamuel Berl, de la “bourgeoisie juive”, amigo y pariente de Bergson como de Proust, seguida la cual entrevista de: Il faut beau, allons au cimetière (Hace buen tiempo, vamos al cementerio), los cuales, para 1976, me influyeron mucho.

En las novelas de Modiano persiste el tema de la ausencia, de la supervivencia de las personas desaparecidas, la esperanza de encontrar un día aquellos que hemos perdido en el pasado. Por ello, en Rue des boutiques obscures pregunta: “Que reste-t-il de la vie d’un homme? Une photo, au fond d’une boîte. Et aussi les souvenirs de ceux qui l’ont connu”, es decir: “¿Qué queda de la vida de un hombre? Una foto en el fondo de una gaveta. Y también los recuerdos de aquellos que lo conocieron”.

Su obra literaria está construida a partir de dos temas principales: primero, la búsqueda de la identidad (la de él y la de su entorno); comienza Rue des boutiques obscures con la expresión: “Je ne suis rien” (No soy nadie); en Interrogatoire, Berl le dice que “selon leur degré de fortune , on appelait les juifs: des youpins, des juifs tout court, des israelites et en fin barons”, esto es, “según su grado de fortuna, uno llama a los judíos: judíos simplemente, israelitas y en fin barones”; Modiano en ese momento era un judío “youpie”, el más bajo nivel social; se propuso hacer fortuna como escritor; segundo, la impotencia en la comprensión de los desórdenes, los movimientos de la sociedad, lo cual produce un fenómeno donde el narrador se encuentra casi siempre en el papel de observador, sufriendo y tratando de encontrar un sentido a los numerosos eventos que ocurren delante de él, notando los detalles que podrían esclarecer y constituir una identidad.

Modiano (o su narrador) se muestra algunas veces como un verdadero arqueólogo de la memoria, buscando y conservando cualquier documento, bien que insignificante, con el fin de acopiar informaciones relativas a sí mismo, a sus parientes, o a desconocidos. Algunas de sus páginas las trabaja como si fueran escritas por un detective o por un historiógrafo.

Otra obsesión de Modiano es el período de la ocupación alemana de Francia. Como nació en 1945, no la conoció, pero se refiere sin cesar al través del deseo de averiguar la vida de sus parientes durante este período, donde zambulle ciertos de sus personajes. La evidente dualidad ideológica de sus padres lo empujan a que emerjan protagonistas en sus obras con una situación vaga, borrosa, sobre todo, en la primera trilogía, llamada La ocupación,  que la componen las tres primeras novelas.

El tema del padre y de su paternidad es central en Modiano. Primero, porque él constituye el epicentro de toda una red de temas secundarios variables (la ausencia, la traición, la herencia…), pero también porque se trata de un elemento de autoficción presente como tela de fondo en la narrativa de Modiano, y más directamente en la narración autobiográfica: Un pedigree. Albert Modiano permanece como un enigma en diversos puntos, y la escritura permite al autor desarrollarlos de manera liberadora. De su juventud se ignora casi todo. Durante la ocupación, vivió ilegalmente, utilizaba un nombre falso (Henri Lagroux) que le permitía no portar la estrella amarilla. Pero lo más notorio es el episodio cuando, después de que lo hicieron preso en una redada, lo deportan en un convoy para Austerlitz. De manera sorprendente, fue liberado rápidamente por influencia de un amigo bien situado en la Gestapo francesa, a la cual, como ya se dijo, él vendía víveres, mercancías que obtenía en el mercado negro. La identidad de ese amigo todavía no se conoce. 

Albert Modiano acostumbraba a encontrar a su hijo en sitios donde hubiera mucha gente, muy frecuentados, como las estaciones de tren y los salones de los grandes hoteles, pues siempre estaba preocupado por sus misteriosos negocios. Cuando tenía 17 años, 1962, Patrick decidió no verlo más, por lo cual jamás supo de su muerte ni cómo murió, tampoco dónde lo inhumaron. Sin embargo, este hecho de su vida es bastante extraño, puesto que con 31 años ya, publica, en 1976, Rue des boutiques obscures, y  la dedicatoria es: “Pour mon père” (Para mi padre). La vida tormentosa de Modiano, sobre todo antes de la publicación de su primera novela, 1968, y antes de que encontrase el apoyo del gran escritor Raymond Queneau, amigo de su mamá, quien le dio clases de geometría, y del muy prestigioso André Malraux, padrinos de su boda, fluye de diversas maneras en su narrativa que revive las letras francesas tocando temas humanos eternos e inasibles las más de las veces.