• Caracas (Venezuela)

Pedro Conde

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Pedro Conde

Devaneos del fracasado Giordani (y II)

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Después de que Luis Miquilena me informó, como a las 3:00 pm de aquel miércoles, del deseo del presidente para que fuese a Nueva York como cónsul general para desarrollar actividades ante empresarios, banqueros, periodistas, dado que la ciudad es la capital financiera y mediática del mundo, así como diplomática por la sede de la ONU, me llamó como a la hora el canciller de lujo que tenía la república, José Vicente Rangel, quien me  ofreció “un consulado que es como dos embajadas” y para desempeñar, sobre todo, las tareas ya mencionadas. Acepté nuevamente. Pero a los pocos días comenzaron otra vez las maniobras tanto de Giordani como de allegados a ambos amigos citados supra. Por un lado, José Vicente me comunicó que me iba a proponer al presidente para director del Banco Interamericano de Desarrollo porque consideraba más apropiado para mí y, por el otro, brotaron las ambiciones internas con muchos pretextos. Supe posteriormente, por una llamada desde
Washington, que Giordani al enterarse de las intenciones de José Vicente hizo que Chávez aprobase la proposición de una tal señora Bastidas para el BID, lo cual informé al canciller y se restableció el nombramiento para Nueva York.

Una vez en esta, tuve que recibir como correspondía a ministros y otros altos funcionarios que iban en gestiones gubernamentales. A Jorge Giordani y José Rojas varias veces. La primera vez, al comienzo de mi gestión, llegó aquel, lo recibí en el aeropuerto y una vez en camino hacia la ciudad me dijo: “Te felicito, es un privilegio llegar a ver con novedad y con advertencia la grandeza, la hermosura, el concierto, la firmeza y la variedad de esta gran máquina capitalista”. Miraba el cielo, los jardines, ya todo junto, ya cada cosa de por sí, los anuncios, estaba maravillado.
Comenzaba el otoño y me preguntó dónde podía comprar un impermeable. Lo llevé a una conocida tienda de la calle 59.
Seleccionó y pagó, si mal no recuerdo, un poco más de 400 dólares.

Al abordar el auto el conductor me preguntó hacia dónde íbamos, miré a Giordani, quien dijo: “Hotel Intercontinental”, entonces tomamos hacia la calle 48, pero como había tránsito comenzamos una conversación sobre planificación refiriéndole una anécdota, casi para niños, que había redactado, inspirándome en el génesis bíblico, para mis alumnos cuando, en 1961, era profesor de Matemática en el Liceo Gustavo Herrera, adonde llegué porque el Ministerio de Educación me ofreció las
clases cuando estudiaba Matemáticas puras en la UCV. Más o menos así: “Luego que el Supremo Artífice hubo acabado esta gran fábrica del mundo, dicen trató de repartirla, alojando en sus estancias sus vivientes. Convocolos todos, desde el elefante hasta el mosquito; fueles mostrando los compartimientos y preguntando cuál de ellos escogía cada uno como morada y vivienda. Respondió el elefante que él se contentaba con una selva, el caballo con un prado, el águila con una de las regiones del aire, la ballena con un golfo, el cisne con un estanque, el cocodrilo con un río y la rana con un charco.

Llegó el último, el hombre, y examinando dijo que él no se contentaba con menos que con un lugar llamado Venezuela, que, según dicen, quiere decir linda y rica, comentan es un palacio muy bien diseñado, trazado, muy bien ejecutado por la infinita sabiduría del Omnipotente, proveído, alhajado por la divina bondad para morada especial del rey hombre, que como partícipe de razón presida en ella y la mantenga en aquel primer concierto en que su divino Hacedor la puso”.

Giordani había dejado de mirar a los lados y cuando terminé el relato se incomodó un poco y respondió ordinariamente: “Tú sabes, Pedro, el socialismo y nuestra agenda alternativa está pensada en la línea de tu anécdota. Ya verás. Te enviaré el nuevo plan de la nación”. Luego preguntó y se contestó: ¿Quién es el Hacedor? ¡Chávez lo será! En eso llagamos al hotel.
Nos despedimos y quedé a su disposición. No supe qué más hizo. Venía casi de incógnito, misterioso. A los dos días me llamó para despedirse. Le ofrecí que le enviaría el conductor para que lo llevase al aeropuerto, lo cual agradeció. Nunca recibí un ejemplar del nuevo plan de la nación. En realidad, les costaba mucho trabajo redactarlo. Publicaron uno ya muy entrado el gobierno (el 2001-2007).

Supe después que a estas reuniones, en ese hotel, de ministros y empleados del Ministerio de Finanzas y de Planificación con ejecutivos financieros de la banca neoyorquina,  asistía Illaramendi, quien en ese momento trabajaba en el First National Bank of Boston y apareció posteriormente involucrado en la gran estafa del fondo de jubilaciones de los trabajadores petroleros. Está preso en Estados Unidos. Conocí a su papá cuando éramos colegas diputados en el Parlamento Andino. Los implicados de aquí andan sueltos.

Las ideas principales que pretendían ser las bases de las acciones del gobierno durante los pasados 14 años de Chávez se presentaron por primera vez en la Agenda Alternativa Bolivariana como respuesta a la Agenda Venezuela de Rafael Caldera.
Esa agenda constituyó el fundamento para elaborar el programa de gobierno que se presentó al electorado en 1998, y dio origen a las líneas generales del plan de desarrollo económico social de la nación 2001-2007, donde se establece que los fundamentos y políticas “para la dinámica del crecimiento económico sostenido, las oportunidades y equidades sociales, la dinámica territorial y ambientales sustentables, la ampliación de las oportunidades ciudadanas  y la diversificación multipolar de las relaciones internacionales... Para superar la crisis actual tenemos que lograr un profundo cambio estructural y estas líneas generales se dirigen a la construcción de la nueva república”.

Continúa: “El equilibrio económico y la reanimación del sistema económico son indispensables para crear puestos de trabajo y mejorar la distribución del ingreso, lo cual requiere la disminución de la inflación, la estabilidad del bolívar, de los precios petroleros y altas reservas internacionales para así alcanzar la justicia social. Se busca además transitar de una economía rentista a una productiva y mejorar la calidad de vida de los venezolanos. El cambio se obtendrá mediante la promoción de la agricultura, la industria, el turismo y la construcción de infraestructura, acompañado de un mejoramiento en la educación, la salud y seguridad públicas. El equilibrio social busca corregir la exclusión y superar la pobreza. Todo ello se apoyará en la tradición integracionista del país y en relaciones equitativas y mutuamente respetuosas con las demás naciones”.

Cualquier lector puede percatarse por la percepción de la realidad que todo lo citado supra ha sido letra muerta y pareciera una síntesis de las exposiciones de motivo de los planes de la cuarta república. La agenda ejecutada ha sido todo lo contrario. Más bien practican el nihilismo, el vacío. Se ha destruido el aparato productor agrícola e industrial, masivas importaciones, despilfarro de las reservas internacionales, profundización de la exclusión mediante el sectarismo y la elaboración de listas excluyentes de venezolanos, marginados de beneficios por el solo hecho de ser independientes políticamente, inflación galopante de 1536% de 1998 a 2012, descenso del salario real, el tipo de cambio Sicad I de 11 bolívares por dólar es 20 veces el de 1998 (0,546 bolívares al dividirlo entre 1.000) y el Sicad II 91,6 veces (50 bolívares de hoy entre 0,546 bolívares de 1998), empobrecimiento generalizado que se asocia con la intranquilidad social, la delincuencia, registrándose incrementos acentuados en la criminalidad (en 1998 fueron 5.000 asesinatos aproximadamente, pasó a 11.330 en 2003 y en 2013 a 19.762, según cifras oficiales, esto es, Venezuela registra la cuarta tasa de homicidios más elevada de América Latina: 34 por cada 100.000 habitantes). Venezuela es el país con la más alta inflación, y con altísima criminalidad en Latinoamérica. La lucha contra la pobreza está más relacionada con la lotería de los precios petroleros, tanto en este como en gobiernos anteriores, y no en cambios estructurales, en la educación y la salud pública.
Hay alto riesgo de infecciones: diarrea bacterial, hepatitis A, dengue, paludismo, tuberculosis. Elevado porcentaje de niños con peso inferior al requerido para la edad. Carencia de medicamentos. Se ha reducido el número de médicos (1,94) y de camas hospitalarias (0,9) por cada 1.000 habitantes. Se atienden pacientes en sillas, en los escalones de las escalinatas internas. Es dantesco el ambiente en los “centros de salud” en el país con las más altas reservas probadas de petróleo.

La economía es todavía más rentista: 95% de las exportaciones son petroleras. Las no petroleras han disminuido considerablemente desde 1998: 45% de los ingresos fiscales. Desde 1999 han emigrado más de 1 millón de venezolanos, profesionales altamente calificados, en los que el país invirtió cuantiosos recursos cuyos resultados se plasman en el exterior. El estímulo de la fuga de cerebros es más grave que la de dólares, pues implica retardos en la dinámica del desarrollo en por lo menos una generación. Hay que volver a educar.

Una de las evidencias más preocupantes del fracaso de este modelo es el problema de la deuda interna y externa, sobre todo, su servicio, esto es, las amortizaciones. A menudo se oye a los legos del gobierno diciendo que el nivel de la deuda es “manejable”. Nada más lejos de la verdad. El servicio de la deuda en el presupuesto de 2014 monta a 121,5 millardos de bolívares, es decir, 22% del presupuesto total de 552,6 millardos de bolívares, y más que el de salud y educación (85,2 millardos de bolívares). Pero donde la piñata podría estallar es en el hecho de que ese servicio de la deuda se financiará en 37% con nuevos endeudamientos (45 millardos de bolívares), mejor dicho: nuevas deudas, que seguramente son con intereses más elevados que los señalados por el mercado, para cancelar viejas deudas, proceso que podría trancarse si se dificultan las nuevas operaciones, como parece el caso, dados los apuros por falta de liquidez del gobierno. Más grave aún: del total de nuevas deudas proyectadas para este año, 143 millardos de bolívares, 30%, será para compras de armamentos que, dada la crisis social, económica y política, no parece prioritario, aunque sí da rienda suelta a la corrupción en connivencia con funcionarios de los países que los venden: Rusia y China, como se lee en la prensa internacional. Este tipo de endeudamientos no proveerá parte de los fondos para cancelar, originando así más presiones sobre los ingresos de divisas, compitiendo en su utilización con áreas más exigentes para el desarrollo del país, y estremeciendo el tipo de cambio.

La crisis de la salud pública, de la educación (donde usurpa un iletrado el ministerio que ocupó el eminente doctor Prieto Figueroa), de la producción nacional por el cierre de empresas, de unidades productivas, del caos monetario y cambiario, la acuciante problemática de las finanzas públicas, como se acaba de demostrar por el nivel y características del servicio de la deuda, muestran evidentemente el rotundo fracaso de Jorge Giordani como jefe del gabinete económico, de todo este, del presidente de la república, del gobierno en general y del modelo improvisado según el pretendido socialismo del siglo XXI, que por las alianzas con regímenes totalitarios de otros países se erigió en una corriente fundamentalmente irracional, anticristiana, pagana. Su postura política tiende a una de las peores fórmulas del totalitarismo al calcar poco a poco el esquema cubano, niega así los pilares esenciales de la cultura occidental: justicia y libertad. Se detuvo el proceso de civilización y refinamiento cultural, cuya expresión más evidente fue y es, entre otros, el ejemplo presidencial de infracción consuetudinaria de la Constitución, leyes, normas que regulan la cohesión y convivencia sociales.

De modo que aquel palacio de la anécdota muy bien alhajado por la divina bondad es hoy como el de los nobles europeos arruinados que comienzan vendiendo la vajilla de plata hasta que liquidan el último sofá porque no aprendieron a trabajar, a generar ingresos. Chávez en lugar de Hacedor, como pronosticaba Giordani, se mimetizó e inició y profundizó la destrucción del palacio llamado Venezuela, tan desasistido ya que acampa, lo invaden, como lo hacen en edificios abandonados, todo tipo de país aventurero para saquear lozas, mármoles, puertas, marcos, columnas doradas, lienzos, gobelinos, lámparas, e instalarse para desentrañar sus tesoros. Sencillamente: por irresponsabilidad de sus hijos, Venezuela está abandonada, lo cual representa una crisis del venezolano en sí, hecho que acrecienta geopolíticamente la inseguridad nacional.

psconderegardiz@gmail.com