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Pedro Carreño

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Inmoral impudicia de PJ

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Siempre nuestro comandante eterno Hugo Chávez lo mencionaba en sus arengas: “La oposición no tiene valores y principios morales y éticos”, y ahora ponen en evidencia cuando les corresponde concatenar sus prédicas sobre la corrupción con la acción. Sobre todo después del debate en la Asamblea Nacional, donde fueron presentadas contundentes pruebas sobre las asqueantes aberraciones que pululan en ese cartel mafioso llamado Primero Justicia, como lo son: redes de prostitución masculina y femenina, consumo de drogas, corrupción administrativa y moral, aunado al peaje del lobby gay (toda mafia tiene sus depravaciones). Es decir, manejan los asuntos públicos con absoluta impudicia.

Como las pruebas y evidencias presentadas en el debate y consignadas ante el Ministerio Público son irrefutables, la inmoralidad los lleva a manejarse entre la complicidad y la impunidad en una acción política donde prima la connivencia, al colmo de implementar campañas comunicacionales tratando de aniquilar la capacidad de asombro del colectivo, de manera tal que dichas perversiones sean asumidas como algo normal y así amainar la indignación y repulsa que generan estas conductas.

En ese orden se observa como distorsionadamente, mientras sufren demencia, si tienen que mencionarlo, únicamente refieren mi intervención, cuando ella no es el meollo del asunto. Dichos ataques los asumo como repuesta desesperada ante la falta de argumentos para tratar de quitarse esa mácula; aplica aquí el viejo adagio: “No hay nada que duela más que la verdad” ya que lo medular de cara a lo que espera el país para una oposición seria, es emplazar a PJ a que rinda cuentas ante una comisión de ética que implemente la MUD o sumarse al gran debate nacional, pero ya sabemos que no solo no lo harán, es que ni si quiera aisladamente nadie se ha atrevido, por lo que surge esta interrogante: ¿será que en la oposición la descomposición moral es tal que no queda un hueso sano? ¿Será que allí no queda nadie con hidalguía, pundonor y decoro que condene estas aberraciones? Ese silencio cómplice es un claro indicio del corto futuro de esta irredenta oposición.

Y sobre la crudeza de mi intervención me resta decirles parafraseando al cantor del pueblo Alí Primera: “Yo no perfumo el estiércol, pa’ que me salga bonita, y la escuche regodeado, el burgués allá en su silla”.