• Caracas (Venezuela)

Pedro Carreño

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Pedro Carreño

Corrupción o patria socialista

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En esta coyuntura política jalonada por la irreductible decisión del pueblo venezolano de darle concreción al legado de nuestro comandante infinito Hugo Chávez, materializándolo con la consolidación del socialismo bolivariano, tenemos la tarea de erradicar vicios capitalistas que han mutado y se mimetizan dentro de la revolución, como lo son la corrupción y el burocratismo. En ese sentido, en el Proyecto Nacional Simón Bolívar (2007), el presidente Chávez al referirse a la entrada de una nueva era expresó: “... La corrupción es todo una operación contrarrevolucionaria que está dentro de la revolución; el burocratismo es toda una corriente contrarrevolucionaria que está dentro de la revolución. Hay que apuntalar y afincar la batalla contra esos fenómenos que son verdaderas amenazas para el proceso revolucionario”.

Corrupción que tiene tentáculos cómplices en los formadores de opinión, quienes manipulan para que se acepte como algo común, bajo la égida de que la misma siempre ha existido. En nuestro país la corrupción administrativa data desde los tiempos de la conquista, ya en el año 1560 Lope de Aguirre, envía una carta a Felipe II donde denuncia la corrupción de sus oidores, relatando detalladamente cómo se robaban la Real Hacienda.

Es propicio hacer notar que en la cultura indígena de nuestros habitantes originarios, resaltaban valores como el colectivismo y la lucha mancomunada por la solución de problemas, por lo tanto al genocidio colonialista no sólo se le suma el saqueo de nuestras riquezas sino también, la inoculación de estos vicios.

Es así como el 12 de enero de 1824 el Libertador Simón Bolívar, para poner un freno a los actos de corrupción de la naciente república, emitió un decreto con pena de muerte para los funcionarios públicos que cometieren actos de corrupción y los jueces que por complicidad no los sancionaren.

Por estas razones podemos establecer como premisa axiomática para la construcción del socialismo, no sólo la concreción de la redención social, sino también la creación del hombre nuevo a través de la regeneración moral, hombre con valores y principios éticos bien fundamentados. Para ello asumimos el desafío de acompañar al presidente Nicolás Maduro, quien de manera corajuda se ha puesto al frente de esta cruzada, que logrará definitivamente el adecentamiento y manejo transparente de la administración de los fondos públicos. En ese orden desde el inmortal Campo de Carabobo expresó: “...Una Venezuela socialista sólo será posible con hombres y mujeres honestos, patriotas y comprometidos con el futuro. Por eso, el mejor homenaje al máximo líder de la revolución, Hugo Chávez, es seguir demostrando la moral que tiene el pueblo... Todo corrupto es capitalista, antichavista, antisocialista, aunque se ponga una boina roja”.