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La urgencia de las emociones. Apuntes de un seminario dictado en el cálido mes de octubre

Georges Didi-Huberman

Georges Didi-Huberman

Vivimos tiempos cuya complejidad parece crecer todos los días. Ninguna respuesta parece suficiente para abarcar los innumerables debates que son el signo de nuestro tiempo. Consignamos aquí algunas pistas: una evocación de Aymara Arreaza sobre el pensador Georges Didi-Huberman, el comentario de Luis Alfonzo Herrera sobre un libro de Isaíah Berlin recién traducido a nuestra lengua, además de una aproximación a la escritora española Marta Sanz, autora de la colección de ensayos "No tan incendiario", posible a través de dos textos: un comentario de Nelson Rivera al libro y una entrevista a la autora, realizada vía correo electrónico

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Cartógrafo de otra historia del arte, de otras aproximaciones, sensor de pueblos perdidos… Esas fueron algunas de las frases que mencionó Beatriz Preciado –directora de actividades académicas del programa de estudios independientes del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Cataluña)– para presentar a Georges Didi-Huberman, quien impartió el seminario La emoción no dice “yo” en el MACBA durante los cálidos días de octubre.

La noción del archivo está en constante revisión desde el museo y por eso resonó durante esos días la aproximación que de aquel hiciera Jacques Derrida. Para enlazarlo con las ideas de Georges Didi-Huberman, Beatriz Preciado mencionó la destrucción del archivo y la invención de la obra haciéndola pedazos, dando golpes a los diferentes modos de categorización o estructuración, tal como lo hizo Walter Benjamin. Una apuesta por otros modos de elaboración conceptual y crítica. Rupturas que abren espacios para “historias heterodoxas” y otras lecturas.

Después del preámbulo y de la explicación del contexto en el que se concibe esta actividad dentro del programa del Macba, Georges Didi-Huberman se paseó por las aproximaciones que hace la ciencia sobre el llanto, el gesto, la expresión. Formuló una pregunta que aún resuena en mí: “¿Cuál es la expresión fenomenológica del dolor?”.

En seguida anunció la palabra “sollozo y continuó diciendo que quien llora se expone, es el ser llorando, llora frente a otro. Se anuncia, moldea un gesto que deja aparecer el dolor. ¿Qué es lo que lloro delante de ti?

En el tránsito de su habla dejó caer otra pregunta urgente: “¿Cuando tengo una emoción, se trata de mí?”. El dolor soberano se impone a mi emoción. La lágrima (el pathos) se expone. Llorar ante alguien es exponerse, desnudarse, perder la cara. Eres una mueca. El sollozo es como si hubiera una pausa. Es un estado de imposibilidad, de impotencia, de “sin poder”, de “impoder”.

Georges Didi-Huberman pasó a rescatar una expresión francesa que designa la mayor de las ruinas, el estado más pobre de la condición humana: “Solo nos quedan los ojos para llorar”. Habría que dedicarse hondamente a este tema que esboza lo que sentimos cuando estamos entre ruinas. A partir de allí me fugué a una idea que pareciera menor en la enunciación de todas estas anécdotas, pero que para mí es fundamental. Se trata de la traducción y los modos de acercarse al mundo, las palabras que nos permiten pensar y darle forma a lo vivido. Georges Didi-Huberman se valió de los vocablos pleurer y explorer para hacer un tránsito entre el llanto (pleurer) y la exploración (explorer). Sin embargo, aunque el vuelco de estos significados al español venía dada por la literalidad de la traducción, el matiz y la forma, la raíz de estas palabras se quedaban en un hondo vacío. Hoy sigo pensado en el acto de llorar (pleurer) y en las formas de explorarlo. Sacar, exteriorizar el llanto. Hacerlo ex: fuera. El llanto y la exploración son anunciados por Georges Didi-Huberman como posibilidades de emancipación, de transformación. Es una tarea urgente ahondar en las profundidades de ese llanto transformador.

 

La genealogía imposible

Llegó el tiempo de las citas y de la genealogía imposible, pero necesaria para hacer un mapa de referencias sobre las emociones. “Las cosas vivas tienen el privilegio del dolor” (Hegel). ¿Por qué es un privilegio?, pregunta Georges Didi-Huberman. Y responde sosegadamente: porque es dialéctico. Y continuó diciendo: el deseo puede sobrevivir al límite. El deseo es indestructible. Si todo sentimiento es un sufrimiento original (Nietzsche), transformemos el sufrimiento y a través de él veamos el movimiento del mundo. El dolor es entonces la fuente original de las cosas. Potencia frente a voluntad. Fuerza plástica, inherente al poder de ser afectado. Otro concepto: el impoder; la falta de poder es una potencia de transformación. También fue mencionado Heidegger, quien se acercaba a lo afectivo como recurso. La emoción abre una posibilidad.

 

La emoción desde el silencio y la imagen como bruma

Reflexión sobre la complejidad de tratar el tema de las emociones e intentar hacer de ellas una genealogía que sería imposible. Esta dificultad le recuerda a Georges Didi-Huberman la problemática con la que se encontró cuando trató el tema de la imagen en el marco estructuralista y fue cuestionado. La imagen no siempre es visible. La imagen es también ausencia. Frente a los opuestos visible e invisible Georges Didi-Huberman comentó que siempre le faltaba un tercer elemento. Relató que en el caso de la experiencia de la noche, cuando estás ante la bruma, lo invisible también es visual. Y ese es un tercer elemento que hay que contemplar. La imagen de la ausencia también existe. Por eso el modo de comprender, de acercarse al significado de la imagen es tan complejo. La imagen está compuesta de varios elementos que no solo tienen que ver con la representabilidad. Imaginar no es lo mismo que identificar. En ese sentido, la emoción puede gritar y ser también silencio. Es mueca honda. Se exterioriza mientras se hunde.

 

El sufrimiento está exento del logos

Comentó Georges Didi-Huberman que en el mundo sensible nada es pasivo, aun cuando Aristóteles exponga el pathos de esa forma. La pasión es la imposibilidad de asumir un logos. La pasión es el pathos y con ella hay pasos para la transformación.

Entre tanto, en este camino apasionante y movedizo del acercamiento de las emociones estéticas, me permito un atisbo de claridad. Las narraciones de las emociones son múltiples y diversas, a ratos deliberadamente antagónicas. El no logos conduce a un espacio de creación, ejecución y desplazamientos. Me pregunto por los espacios intermedios. Me apoyo en la palabra “replegar”. Asimismo hay que atender a los estados plurales. La emoción viene del movimiento a través del cual nuestro espíritu, pero también nuestro cuerpo capta el movimiento de las cosas.

 

La primera interrogante de la segunda tarde de este seminario: ¿Cómo articular el mundo sensible y al inteligible?

Para apoyar esta  propuesta Georges Didi-Huberman citó al filósofo Henri Bergson. Destacó la relevancia de l función (la fuerza) de la emoción frente a la sustancia.

 

“Entrar en la función de la lava, en la fluidez”

El reto radica en romper esa conciencia logocéntrica, intelectiva, conflictiva y permitir la apertura, esa que hace que las subjetividades atiendan a las emociones y las vivan como experiencia. La emoción como camino proactivo que imprime efectos de liberación. “La emoción es un revuelta virtual” y no porque no tenga lugar sino porque está presente en varios tiempos y lugares. La emoción responde al mundo en modo de revuelta. La emoción transforma el mundo sigue diciendo Jean-Paul Sartre.

Entre tantas formas, las emociones son vistas por Georges Didi-Huberman no como defectos, fallos o lagunas, sino como experiencias activas capaces de movilizarnos a todos.