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Por ser quien soy vivo en soledad: una entrevista con Harold Alvarado Tenorio

Harold Alvarado Tenorio / Foto cortesía

Harold Alvarado Tenorio / Foto cortesía

“La Cultura en la República del Narco’, un manojo de textos que abordan de manera crítica los manejos de los movimientos culturales en el país”

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Harold Alvarado Tenorio salta de nuevo al ruedo editorial con un libro donde no deja títere con cabeza: La Cultura en la República del Narco, un manojo de textos que abordan de manera crítica los manejos de los movimientos culturales en el país. A su manera el escritor bugueño desentraña secretos, expone a diversos protagonistas de la escena cultural nacional, un asunto que sabe hacer muy bien a quien algunos consideran uno de los mejores poetas vivos de Colombia. Alvarado Tenorio dialogó con Papel Literario, en una de las primeras entrevistas que concede sobre este nuevo proyecto.

 

Señor Alvarado, ¿cuéntenos, quienes son los osados que publican esta nueva arremetida suya?

Un grupo de colombianos y panameños que tienen unas pequeñas editoriales en aquel país, en una ciudad llamada David. Hasta donde entiendo publican libros que venden en Centro América y algunos estados norteamericanos. Aquí en Colombia nadie quiso publicar el libro, unos decían que por su tamaño, otros que sus asuntos, lo cierto es que como coincidencia hace muchos años nadie quiere publicar un libro mío en Colombia, doy asco o miedo o ambas cosas. La universidad de Caldas publicó una selección de mis poemas hace un par de años, pero nunca lo promovieron y hasta me contaron que hicieron apenas doscientos libros y que no se sabe hoy donde están, en fin, cosas colombianas.

 

¿Cómo surge la idea de este libro y que nos dice con esa portada?

El libro es una rescritura de varias de las notas que publiqué en los años noventa y primeros dos mil sobre temas culturales en La Prensa y Diario de Caracas, atados con la tesis de que Colombia es un país controlado en el fondo de sus aparatos burocráticos por una casta de sin vergüenzas creados y amamantados por el Frente Nacional. Lo que llamo la Social Bacanería y que ha frustrado, desde el pozo séptico de todos los institutos y ministerios y secretarias, cualquier cambio. Una casta que se reproduce a grandes pasos para disfrutar de los dineros del estado y que cambia de postura ideológica de acuerdo con lo que se le otorga o niega. Claro que su arquetipo es sin duda Juan Manuel Santos, cuya meta es siempre el éxito, brillar, ser parte del espectáculo contemporáneo, una Shakira de la política y por eso ha sido el peor enemigo que tuvo Chaves y luego el mayor defensor de su legado, o el instrumento para liquidar desde el aire a los criminales de las FARC y ahora su protector hotelero caguanesco en La Habana…

La portada la diseñaron en Panamá, entiendo que es una foto famosa, no se de verdad, pero no me disgusta, es molesta, digna del tema…

 

Usted sugiere que ni siquiera la cultura se salvó del flagelo del narcotráfico…

Esa es una de las tesis centrales que vertebran el libro. Algo que tiene como marco teórico la noción de que El Nadaísmo fue la doctrina ideológica del Narcotráfico. Pero como le he dicho el padre de la criatura es el Frente Nacional, y el narcotráfico, el ICBF que ha colaborado con el dinero para hacer de la Social Bacanería una horda de social zanganería, supra corrupta, no olvide que el Ministerio de Cultura lo creó nada más y nada menos que Ernesto Samper para saciar a sus hambrientos áulicos hasta el día de hoy, cuando es capaz de decir que en Venezuela hay división de poderes y que Estados Unidos está acabando con la democracia chavista… Los dirigentes venezolanos son otro paradigma de la Social Bacanería que destruirá a Colombia si dejamos que Santos entregue el país a las FARC…. Samper, elegido con diez millones del Cartel de Cali y absuelto con otro milloncito de ellos mismos…

 

¿A qué se refiere cuando habla de Cultura?

En los asuntos atinentes al libro me refiero a Cultura cuando hablo de temas que tienen que ver con la educación, el pensamiento, la literatura, las artes escénicas, los museos, algo así como los asuntos en los cuales mete la mano todo el tiempo el Banco de la República, que además de controlar el dinero controla vastos sectores culturales del país, a dedo y con puño de hierro.

 

Al saber de tantos eventos y espectáculos uno cree que en Colombia la cultura reina, ¿qué opina?

La cultura es uno de los grandes negocios de los políticos de la Social Bacanería y sin duda uno de los sectores donde las FARC más tienen testaferros. Muchos de los aparentes líderes culturales son unos solapados instrumentos de las tesis de las FARC, que así van vendiendo poco a poco pero constantemente sus tesis de dominación de Colombia. Usted podrá decir que deliro, pero pida una listado de las costumbres y eventos que se suceden a su alrededor y verá que en su inmensa mayoría son valedores de las tesis de Ivan Márquez de que los culpables de los males de Colombia somos los que no portamos armas ni extorsionamos ni secuestramos y ellos, los más grandes criminales de nuestra historia, son nuestras víctimas.

 

¿Qué tan necesario es un ministerio de Cultura en una Nación?

Ningún país necesita de un gabinete que dirija y oriente las actividades creativas de artistas y pensadores. Lo que se necesita es financiación y manutención de los bienes culturales y fomento enorme a proyectos surgidos de cuanto individuo o grupo desee hacer arte y espectáculos. Dirá usted que eso es lo que hace Min Cultura, pues no, lo que hace es, como estalinistas que son, proteger a sus agentes de agitación y propaganda para que diseminen con la máscara de las artes y las letras, la danza y el teatro, el cine y la prensa, las tesis de que en este país no hay democracia y que debemos convertirnos en otra Venezuela. Mire lo que premian, no la poesía, sino a un señor que siendo indígena, dice ser poeta, o a un afro no por buen narrador sino porque es afro, pura demagogia, pura politiquería mamerta. Además son los centros de educación grandes y pequeños los que deben recibir apoyo económico y promocional para que en su seno surjan las creaciones individuales y colectivas.

 

¿A quiénes llama usted la Social Bacanería?

La Social Bacanería es la nueva casta ideológica y vasalla que creó el Frente Nacional con la tesis de Lleras Restrepo de que nada mejor que arrojar al otro mundo, al mundo de la cultura entre comillas, a quienes consideraba desadaptados sociales. Por eso es que en las Universidades y los Institutos descentralizados del país y ahora en muchos ministerios reposa esa franja de ineptos cuya principal actividad es fomentar la disolución del estado de cosas, no importa cual estado de cosas se trate. Una suerte de Guampas que no soportan que nada persista en pie, que dé resultados, sino que hay que trastocar, volcar, hacer trizas. Son los que dicen apoyar a los homosexuales pero privado tildan de maricones a quienes no quieren, o apoyan el aborto pero nunca han preñado ni parido, los que aman el chavismo pero no vivirían allí, los que apoyan a Castro siempre y cuando solo permanezcan en Cuba los cinco días de sexo desenfrenado con un chico o una chica pobre y hambrienta a quien dejaran su pantalón vaquero como recuerdo, los que odian el imperialismo pero que se mueren por pasar las navidades en New York patinando en Rockefeller Center, Guampas recorriendo Europa en un lujosos autos de alta gama mientras se detienen en Ámsterdam a proporcionarse un pericaso y departir con Alonso Cano que está tomando te en el consulado colombiano el diplomático se sopla un canuto. Eso es la Social Bacanería.

 

Usted ilustra el libro con recortes de prensa, columnas de antiguos diarios,  fotografías de vacas sagradas semidesnudas, ¿por qué hizo esto, que pretende con ello?

Solo que esas fotos son el retrato preciso de la Social Bacanería. ¿Qué le parece el Doctor Carlos Gaviria, presidente del Polo Democrático, feroz enemigo de Alvaro Uribe, presidente de la “impoluta” Corte Institucional que presidió por cinco años y ahora sabemos es la más corrupta de todas, amigo de que todo el mundo se fume su tabaquito e inventor de una beca de por vida para el fariano Fernando Rendon del Festival de Poesía de Medellín, posando semidesnudo con otros majaderos en una parodia de La Ultima Cena donde una prepago hace de Jesucristo, o disfrazado de Romano o muerto de la risa con una meretriz que anda buscando como una loquita en el Parque Lourdes al hijo de Daniel Samper para cobrarle una plática? El DOTOR Gaviria es el TOGADO más Social Bacano que ha tenido Colombia. 

 

¿La Cultura en Colombia tiene tintes de mafia?

Nada más cierto, es una de las mafias más feroces y que más daño hace a Colombia. El Ministerio es la Casa de Cultura de Don Corleone, y no me haga decirle quienes son Don Vito, Michael, Sonny, Peter Clemenza, Sal Tessio, Virgil Sollozzo, Tom Hagen o los Barzini, los Tattaglia o Johnny Fontane o Connie y Fredo Corleone. ¡Virgen del Carmen! La que descubriríamos.

 

¿Qué ocurre actualmente con los movimientos culturales?, ¿cómo los percibe?

Pues muy mal porque todo el dinero y el trabajo está al servicio de los intereses de las empresas privadas que venden bienes culturales, tanto nacionales como extranjeros. Hay una minúscula minoría que recibe algunos beneficios, pero la mayor parte de la torta se la llevan los grandes empresarios culturales, los que venden música, cuadros, libros, cosas viejas, y los empresarios del espectáculo, los que organizan los Hay, los Hey, los Mey,  todas esas burundangas donde la minoría derelicta se embriaga y fornica a costa de la plata de todos nosotros.

 

Usted es un throll al que nada le gusta, pero díganos ¿qué le gusta a usted, qué o quiénes merecen sus halagos?

A mí me gustan muchas cosas, en los periódicos hay muchos artículos míos que dan testimonio de mi admiración por escritores y artistas, yo he escrito en mucha parte, es más lo que he elogiado que lo que he vituperado.

 

En el campo de la literatura, poesía, narrativa, usted que dirige una revista especializada,  ¿ve un panorama de optimismo?

Siempre hay campo para el optimismo. Y las cosas tendrán que cambiar. Pero recuerde que mi revista no ha recibido nunca, pero nunca, un solo peso de apoyo para hacerla ni de los ministerios, ni de las secretarias ni nada. Y no es que no haya pedido como un mendigo apoyo. Es que mi castigo es ser despreciado, ser un leproso de la cultura. Mi revista ha salido 58 veces, la publico hace más de diez años porque la hago yo mismo en unos computadores, y yo mismo la diseño y no pago colaboraciones porque no tengo como. Pero ahí va.

 

Volviendo al libro, usted muestra a los escritores, ya sean poetas o narradores, como un nido de víboras, de arpías queriendo sacarse los ojos las unas a las otras, otras veces los retratas como damiselas vendidas al mejor postor, ¿qué argumentos  le mueven a pensar así?

Quizás se refiera usted a los narradores, esa guilda de chaperos que satisface los apetitos de Alfaguara, y que por supuesto, se odian los unos a los otros y están liderados por unas arpías de la peor calaña. Es que para ser narrador ahora en Colombia hay que lamer mucho hielo.

 

A quiénes excluye de esa cultura de la que se habla en su libro, ¿les debe algo a esos excluidos si los hay?

Yo he escrito un libro sobre los poetas colombianos que considero notables y en este libro del que hablamos hay un extenso capítulo sobre la novela posterior a García Márquez donde exalto unos cuantos buenos e importantes narradores.

 

¿Qué le ha costado ser Harold Alvarado Tenorio?

Mucha soledad, pero la he conocido desde que llegué a Bogotá a los doce años para no volver nunca al pueblo donde nací.

 

¿Por qué tanto odio con las FARC?

No tengo ninguna fijación con las FARC, lo que sucede es que son el más grande cartel de la droga del mundo, los más implacables asesinos, secuestradores, reclutadores de menores, enemigos de la democracia, odian a los escritores independientes. Y le juro sobre mi cadáver que no tendrán piedad con ninguno de los que se opongan a sus propósitos como está sucediendo en Venezuela. Hoy hay que dejar tanta ingenuidad, ellos no van a firmar ninguna paz, ellos van por el poder pero para jodernos a todos, tienen metido en la cabeza que son predestinados y que todos los crímenes que comenten son un acto de justicia revolucionaria. Pablo Catatumbo secuestró a mi tío cuando tenía ochenta y tres años, lo tuvo en una jaula de hierro en un zulo a cinco metros bajo tierra y le daba una colombiana al día, para liberarlo hubo que llevarle hasta su cueva dos camiones repletos de billetes de banco. Y a mí casi me matan los paracos por confundirme con un partidario de las guerrillas cuando toda mi vida los he detestado. O quizás porque algunos de esos perversos poetas que hay en Colombia los indujeron a ello. Fernando Rendón dice dónde va que soy un paraco, y quien sabe que más cosas dirán Piedad Bonnet y el capo del Nadaísmo. En la Internet hay una carta firmada por ochenta poetas colombianos acusándome de paramilitar, como le parece. Le aseguro que por esta entrevista me tendrían ya en La Tumba de Caracas.

 

¿Cómo ha enfrentado las demandas que le han debido a sus denuncias, como va ese asunto?

La única que me ha demandado es la ministra, porque los otros saben que siempre me cuido de decir la verdad y tengo como probar lo que digo. Mire si no en mi libro la retractación del capo de la poesía de Medellín.