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La primogénita del continente

Vista panorámica de Cumaná y parte del Golfo de Cariaco (1986) / Archivo El Nacional

Vista panorámica de Cumaná y parte del Golfo de Cariaco (1986) / Archivo El Nacional

“Estas notas se refieren a la insistente publicidad que anuncia la próxima celebración de los quinientos años de la fundación de la ciudad de Cumaná, que se realizará en el mes de noviembre de este año 2015”

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La historia es el relato de todos los acontecimientos del pasado explicados con una narración ordenada cronológicamente y verificada con los métodos de la crítica histórica. Seriedad, conocimiento y veracidad deben marchar al unísono. Las suposiciones, hipótesis e intuiciones pueden ser de ayuda durante las investigaciones y peligrosas cuando se les otorgan créditos. Por eso el historiador serio relata el suceso cuando tiene la seguridad de lo acontecido. Está claro que pueden surgir dudas o falta absoluta de datos que impiden cumplir con el desiderátum, en estos casos lo correcto es señalarlo.

Estas notas se refieren a la insistente publicidad que anuncia la próxima celebración de los quinientos años de la fundación de la ciudad de Cumaná, “primogénita del continente”, que se realizará en el mes de noviembre de este año 2015. La celebración tiene el respaldo del gobierno local y nacional, y se festejará con bombo y platillos. Hasta el papa Francisco ya nombró un prelado de alto rango para que lo represente en las celebraciones. La única gran discrepancia histórica es que Cumaná nunca ha sido la primogénita del continente ni cumple 500 años de fundada. Tales atribuciones erróneas vienen desde mucho tiempo atrás y –a pesar de haber sido señaladas por la Academia Nacional de la Historia de Venezuela– resulta desconcertante que se vaya a celebrar una inexactitud histórica.

La primera ciudad fundada por los españoles en el continente suramericano es Santa María la Antigua en el Darién colombiano. Hubo un anterior intento de asentamiento en San Sebastián de Urubá, también en el Darién, por Alonso de Ojeda, que no prosperó por lo malsano y nocivo del sitio. Santa María la Antigua fue fundada en el año de 1510 por Martín Fernández de Enciso y Vasco Núñez de Balboa. Por real cédula del 20 de julio de 1515 recibió el título de ciudad con el escudo de armas, título de Cabeza de la Castilla del oro y primera sede del obispado, por ser la primera ciudad fundada en tierra firme. La posterior fundación de la ciudad de Panamá en 1519, por Pedrarías Dávila, causó la decadencia de Santa María la Antigua. El día 10 de julio de 2010 Colombia celebró el quinto centenario de esta ciudad. En la actualidad siguen las exploraciones arqueológicas bajo la dirección del reconocido arqueólogo Alberto Sarcina, la dirección del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icanh) y el Ministerio de la Cultura de Colombia. Tuve la oportunidad de leer varios informes de los trabajos de campo y otras informaciones a cargo de la arqueóloga Adriana Alzata Gallego, de la Universidad de Antioquia, y del profesor Alejandro Restrepo Mosquera. Los resumidos datos reunidos en esta nota demuestran cuál fue la primogénita. Si alguien no está de acuerdo puede dirigirse al Ministerio de la Cultura de Colombia y al archivo de Indias de Sevilla y corroborarlo

La llegada, desde 1514, a las costas cumanesas de algunos dominicos y franciscanos pudo ser el origen de la fábula que otorga a la ciudad de Cumaná el título de “primogénita del continente”. Según el Concejo Municipal de Cumaná, la fundación de la ciudad ocurrió el 27 de noviembre de 1515. En el caso supuesto de que esta fecha sea correcta, tampoco puede ser la “primogénita”, puesto que Santa María la Antigua fue fundada cinco años antes, en 1510. Con referencia a los orígenes de Cumaná vale recordar que los tres primeros religiosos que llegaron al lugar fueron fray Pedro de Córdoba, fray Antonio Montesino y fray Antonio Cuesta Mendoza. Desde España llegaron primero a Santo Domingo, en 1510, y ya estaban al tanto de que, entre la costa de Cumaná y la isla de Margarita, había el islote desértico de Cubagua, que era famoso por la riqueza perlífera confirmada por el propio Colón en su tercer viaje de 1498. Fray Pedro de Córdoba (1460-1525) fue un dominico muy apreciado en la corte española. Es autor de la primera Doctrina Cristiana publicada en América, primer inquisidor enviado al Nuevo Mundo y precursor de los derechos humanos en defensa de las etnias aborígenes. ¡No fundó ninguna ciudad! La legislación española sobre la fundación de ciudades era muy estricta y severa hasta el extremo de condenar a muerte al que intentara fundar sin autorización. Los religiosos no tenían facultades para fundar “ciudad” con reparticiones de solares ni para instalar autoridades como justicia mayor y cabildos. Solo podían fundar pueblos misionales, lo cual fue un sistema completamente diferente. El historiador español Demetrio Ramos (1918-1999) explicó muy claramente el proceso fundacional en su libro dedicado a la fundación de la ciudad de Coro (La fundación de Venezuela. Ampíes y Coro, una singularidad histórica). En ninguna de las reales cédulas dirigidas a fray Pedro de Córdoba se nombraron las palabras “poblar” y “fundar”. Todos los contenidos se refieren a las actividades evangelizadoras, a los varios tipos de ayudas, asignaciones para los ornatos religiosos, remuneraciones salariales y otros tópicos ajenos a la “fundación”. La relativa importancia del sitio de Cumaná entre 1510 y 1535 se debió al hecho de ser la fuente del suministro de agua potable para los habitantes de Nueva Cádiz en la desértica isla de Cubagua. En el lapso de mayor explotación perlífera (1520-1535) Cubagua llegó a los mil habitantes. Alcanzó a convertirse en un centro internacional que eclipsó el comercio de las perlas asiáticas. Hasta la casa de los Medici de Florencia tenía su propio representante comercial en Cubagua. La fortaleza en forma de torreón cilíndrico que el genovés Giacomo Castiglioni (Jácome Castejón) construyó en la boca del río Cumaná tuvo su razón de ser en la protección del vital abastecimiento de agua potable para los habitantes de Cubagua y no para defender una ciudad inexistente.

La aventura evangelizadora tuvo una vida muy corta y un final muy trágico. Al acabarse la explotación de las perlas –debido a la irracionalidad que imperó y a que no se respetó el ciclo reproductivo de las ostras– también se acaba el grupo humano asentado en la boca del río. En 1546 Juan Pérez de Tolosa afirma que “en dicha costa, ni tampoco en las sabanas, no hay ningún pueblo de españoles”. Para Guillermo Morón la afirmación es un “testimonio definitivo” para rechazar el título de primogénita y el del quinto centenario. Hasta 1562, cuando Francisco Montesinos, no se menciona ningún intento de poblar.

Sobre lo tratado en esta breve aclaración hay tantos documentos y tanta bibliografía de renombrados historiadores españoles, colombianos y venezolanos, que de verdad extraña que nadie haya señalado la tergiversación histórica de las fechas que se van a celebrar.

Cumaná tiene sobrada historia y valores tangibles e intangibles acumulados a lo largo de su presencia. Sinceramente opino que no es digno de su proceridad inventar artilugios para demostrarlo.