• Caracas (Venezuela)

Papel literario

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Los poetas de mi país

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Vivo en un país donde sus poetas son catalogados

Según sus actitudes y posturas políticas ante la

“revolución”

O eres apátrida y pitiyanky que en realidad quiere

Decir “petit yankee” o eres rodilla en tierra

O eres revolucionario o contrarrevolucionario

Vivo en un país donde no es posible el término

Medio: o estás con la “patria” o con la “muerte”

Sin eufemismos: vivo en el país de la muerte

En mi país es un delito ser ni-ni

Sólo “los enchufados” pueden darse el lujo de

Proclamarse “non plus ultra” son chupadólares insaciables

En el país que habito, pues ya no me pertenece, está prohibido pensar

Con cabeza propia

Quien osa decir esta boca es mía no tiene

Derecho a comer; en mi país el que come no habla y el que habla

No come y es abucheado y eviccionado de la cola para procurar los

alimentos

Vivo en un país donde tomar una fotografía

Puede costarte la vida a manos de un

“patriota cooperanteun país extraño

En verdad; nadie sabe quién es quién en la

Cola para comprar las escasas viandas

Los poetas de mi país emigran sigilosos

Se llevan sus versos encaletados entre los

Pliegues de sus raídas gabardinas desteñidas

Se miran de reojo y se guardan ojerizas por no se sabe

qué delito aún no cometido

Por el tiempo implacable de la revolución

Los poetas de mi país dicen no tener país

Se reclaman apátridas en su lar nativo

Son leprosos mendicantes que aúllan su agonía

Al pie de los conventos clausurados por la “revolución”

Los poetas de mi país caminan cabizbajo como ocultando

Su vergüenza, como escondiendo su pretérito orgullo

Lacerado, escarnecido por las hordas de nuevos iletrados

De la nueva patria patriae

Miran de soslayo, esquivando su perfil del ojo escrutador

Del cooperante y caminan sigilosos y timoratos

Pues hasta su modo de caminar se lo deben

A los chinos

Los poetas de mi país hablan con miedo

De ser delatados por los “poetas” de su propio

País

En mi país sus poetas no se llaman hermanos

Como  se denominan los

Camaradas, compatriotas y compañeros  de las

Congregaciones y los templos iconoclastas de la

Otra iglesia

Los poetas de mi país rinden culto y pleitesía

A un dios embalsamado, –dicen las malas lenguas

Que liquidado en el Mar de Las Antillas

Los poetas de mi país se esquilman mutuamente

Y se miran de reojo y se tildan de pérfidos

Y se odian entre ellos mismos

Y se odian a sí mismos

Y se siquitrillan y se maldicen y se lastiman

Y se lanzan epítetos y denuestos infames

Los poetas de mi país se paran a discreción

Ante los capitanes y tenientes de otro país  y dicen: “rumbo

Al socialismo bolivaresco”

Los poetas de mi país

Se quedan dormidos bajo el sol quemante del

Mediodía en procura de un cupo electrónico

En dólares para comprar un frasco de esencia

De Sándalo en tiendas de Marruecos para agradar

A los asistentes de los saraos dominicales de

Las cadenas televisivas

Los poetas de mi país son seres esquizotímicos

Que dicen sí cuando quieren decir no

Y viceversa

Los poetas de mi país no se suicidan como

Lo hacen los poetas de otras latitudes

Los poetas de mi país no saben lo que es

La cicuta, nunca han acariciado una idea

Mortal y peligrosa porque, salvo contadas

Excepciones  hace algunas lunas se marcharon

Al transtierro y vuelan otros cielos y otras nubes

Y otras extranjías y extrañan con entrañable mnémesis

Y otras ansiedades, allende los mares, de la melancolía

Los poetas de mi país aprendieron a decir sí mi Don

A fuer de chantajes y canonjías los poetas de mi país

Dicen sí camarada, claro que sí, don Ramón

Por su puesto mi Don y brindan y chocan sus terribles copas rebosantes de

ron y se emborrachan y danzan enloquecidos la danza de la resignación y

se atragantan de tequeños elaborados con la carne de sus homólogos

en los bautizos de los folletos ideológicos y las cartillas

de propaganda que edita la imprenta nacional del Partido

Único de la revolución