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Tres poemas de Tomasz Rózycki

Los tres poemas aquí seleccionados, traducidos  por Xavier Farré, pertenecen al libro “Colonias” (Varo Roto Ediciones, España, 2015). Tomasz Rózycki (1970) es uno de los poetas polacos, de mayor proyección internacional

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Ballena

En las estaciones de los suburbios el mundo, que acaba

de bajar del metro, vuelve a ser normal, soñoliento,

cansado. El tren ya ha surgido a la superficie,

salió del interior del leviatán y el mundo, que allí

 

Parecía tan demoníaco, aquí no esconde

ni una de sus caras oscuras, cada cicatriz, cada señal

ahora sale a la luz. Su cara es más bien gris,

se ven las caries, las arrugas, el tosco maquillaje.

 

En las estaciones de los suburbios la ortiga cubre

la turbina de la máquina perdida por aquí

que mueve el globo terráqueo, pero la ciudades

y  los pueblos funcionan sin ella, seguro que los motivos

 

son otros, mucho más drásticos. El mundo se apea

y se va hacia la hierba salvaje, y se pierde en la hierba.

 

El ojo del ciclón

Y hoy hace viento, viento, una lengua que chasca. Trago

piedra, ciudades, coches, trago montañas, mujeres

y niños, vasos y pequeños objetos, pequeños,

sin importancia, me trago todo lo que encuentro.

 

Se mueve el paisaje, las olas, y saltan signos raídos,

vuelan periódicos, pájaros negros, trago la tierra y crezco mucho.

Heme Leviatán, bestia mitológica, es a mi quien ofrecen

todo lo mejor que tienen en la ciudad cada nuche en las calles,

 

muchachos y chicas. Yo devoro agosto y octubre,

bebo el mar, ahora ya no me engullirá, ahora

soy pesado. Me han clavado lanzas, descargas,

me han puesto en las redes, me muestran en las noticias.

 

Estoy aquí, enclavado en el suelo, mi sangre en las paredes

y en las escaleras, el viento bebe esta sangre.

 

Monstruos marinos

¿Hemos vivido ya alguna vez? Niebla, y junto con ella

los monstruos marinos se acercan a la orilla.

Y reservar una mesa, di, ¿hay que rendirse al aroma

y dejarse raptar por la corriente vespertina en cálidas

 

calles, a la hipnosis de los platos de aquí? Los engendros

marinos ya están casi en la superficie, justo debajo del cristal

del acuario, en un cine mudo, en el sueño. Les planteé

preguntas, enigmas de si ya vivíamos, pero no lo sabían.

 

¿Y yo? Esta melancolía de ilusiones es una buena añada,

una cepa bien escogida, ha madurado largo tiempo

en las bodegas frías, después de cada cuatro se unían

los átomos, copulaban el oxígeno, el nitrógeno, el carbón, ahora

 

me emborracho de esto cada tarde, así he decidido celebrar

esta vida, este momento de duda, antes de que me diga “no”.