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Papel literario

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Cuatro poemas de Luis Pousa

1971. Es matemático, escritor y periodista. Ha publicado libros en los géneros de novela, crónicas y poesía. Los poemas aquí ofrecidos, pertenecen a su libro “O embigo do mar” (España, 2008) publicado por la Editorial Espiral Maior, en edición bilingüe (español-gallego)

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Si de pronto el insecto encogiese sus alas de vidrio y se transformase en un huevo también de cristal. Si el élitro fuese una mano que destruye o acaricia. Si el huevo, feto, el feto coito el coito, deseo, el deseo, sueno, el sueno, cerebro. Si ascendiese por sus patas de alambre la geología infinita del paisaje.

 

***

Esta es la hora en la que el cielo muestra sus zarpas. Aguardo en los soportales herrumbrosos, en los cafés desiertos, en tiendas absurdas a las que nadie se asoma. Persianas, aristas, nubes, chimeneas, farolas, geranios, buhardillas, camisas, perros, gaviotas, cemento y automóviles. Inventario de la lluvia en la ciudad. Cuando llueve en A Coruña, busco el rincón oscuro de este café, calle del Orzan, y respiro la luz humedecida, descarnada y atlántica que anochece contra los edificios. Torbellino de objetos azules e imposibles. El insecto. Cetrería. Limo, poso y fermento: los altos botellones, las pinturas amarillentas. Horas de alambre crudo.

 

***

Has abierto la puerta y has mirado la imagen gastada que te devuelve el espejo del zaguán. Has dicho: hay que buscar en los cajones de la mesilla, en el armario, hasta en los cubos repletos de mierda. Pero antes, has mirado la imagen inconexa, vacía, quebrada, desierta, de tu rostro. Has pensado: la piel esparcida por estos fragmentos. Abrir los ojos, los brazos, el pecho, los labios, pero antes, recoger los papeles, rociarlos con alcohol, prenderles fuego, pensamientos de ceniza, de pólvora, de agua, a solas con esta imagen trazada sobre el vidrio pulcro y resplandeciente, pero quebrado, a solas con los nombres, con las palabras ardidas, frente al espejo roto, con la sucia quincalla de esta ciudad.

 

***

Según Nietzsche, lo difícil no es pensar las cosas, sino serlas. Qué difícil ser esta cruel luminosidad sobre tu cuerpo. Carnalidad que se pliega. Asteriscos. Noche. Agujas de silencio. Herramientas del sueño. Tus arterias, tus uñas, tu vello, tus articulaciones, tu ombligo, tus poros, tus bordes. El lecho en penumbra. Asciendo hacia ti con mi lengua metálica. La atmósfera es de polvo y flores secas. Luz de cinabrio.