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La paciencia: David Hamilton y la tradición simbolista

David Hamilton, perteneciente a su libro “Demoiselles” publicado en 1972

David Hamilton, perteneciente a su libro “Demoiselles” publicado en 1972

“El trabajo de este británico no ha estado únicamente circunscrito a la fotografía, sino también al cine donde la marca fundamental está dada por el regodeo con la dirección de arte y la estética per se”

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En David Hamilton se da un estilo muy personal en el que confluyen erotismo e ingenuidad. Es bien cierto que este fotógrafo ingles nacido en el año de 1933 constituye un registro único. Sus imágenes difuminadas y con foco suave, al igual que el grano grueso terminaron constituyendo una estética atmosférica muy singular que ha sido conocida como hamiltoniana.

En él hay una profunda reflexión del fenómeno artístico y sus composiciones son de naturaleza onírica, de algún modo remiten a un paraíso perdido. Todo es suave y etéreo en su propuesta. No en balde sus inicios se gestaron en el contexto del diseño, de la dirección de arte, la decoración y los medios impresos de línea arty. Sin embargo, su formación en la fotografía propiamente dicha fue de naturaleza autodidacta. Sus primeras imágenes que saltaron a la luz pública fueron retratos de muchachas muy jóvenes llevadas a cabo en 1967 en Ramatuelle, las cuales fueron publicadas en las revistas Jasmin y Twen. Su salto a la fama se produjo en 1969 cuando realizó unas fotos para Leonard Cohen en torno a su canción Suzanne.

El trabajo de este británico no ha estado únicamente circunscrito a la fotografía, sino también al cine donde la marca fundamental está dada por el regodeo con la dirección de arte y la estética per se. Hamilton es un preciosista. Su célebre película Bilitis de 1977 es una celebración del erotismo. En ella no sólo hay una marcada tonalidad lésbica en cuanto al deleite y las sutilezas, sino igualmente un aire transgresor. En esta propuesta quedan muy en evidencia los vasos comunicantes que permiten asociar al artista con movimientos estéticos del siglo XIX, principalmente el prerrafaelismo y el simbolismo. El referente al poeta francés y autor erótico Pierre Louÿs es más que obvio. Recordemos la excelsa pieza sáfica de este escritor Las canciones de Bilitis, publicada por primera vez en 1894 y que además sirvió de inspiración para la organización de lesbianas americanas Las Hijas de Bilitis, de 1955.

Sin duda alguna, tanto en Hamilton como en Louÿs se da esa estilística parnasiana que denota un carácter sublime e idílico. También en el fotógrafo pareciera haber ese signo atmosférico que se da por ejemplo en la Ofelia de John Millais. Incluso, en algunos de sus libros de fotografía hay textos poéticos lo que redunda en esa minuciosidad que está como salida de este mundo. Lo depurado de su obra es señal inequívoca de una gran rigurosidad formal.

En este creador hay una búsqueda de la belleza por la belleza misma. Sus modelos son jovencitas hermosas y apolíneas que aparecen desnudas o semidesnudas. La ternura que se ve en las representaciones es obvia. En ese desborde de belleza es usual ver planos en los que las muchachas corren por el campo y yacen en situaciones grupales a través del paisaje natural. Los detalles y los acabados de sus producciones cinematográficas están muy bien cuidados. Así, por ejemplo, la banda sonora de Bilitises obra de Francis Lai, célebre también por la música de la película Un homme et une femme.

Es vasta la obra  de Hamilton. Su creación icónica se gestó sobre todo durante los años setenta. Destacan entre sus libros de fotografías Dream of a young girl, Sisters, Tender cousins, La danse y The age of innocence. Este último fue codiseñado por su exesposa, Gertrude Hamilton. En cuanto a su trabajo en el cine son bien célebres Tender cousins, A Summer in St. Tropez y First desires, aparte de la ya mencionada Bilitis.  En todas ellas está el rastro de ese carácter sublime donde la trama es realmente un aspecto secundario.

En este inglés confluyen importantes tradiciones del siglo XIX que son replanteadas bajo el esquema de un medio característico del siglo XX: la fotografía. Esa profunda reflexión del fenómeno del arte y de la metamorfosis del mismo pone en evidencia a un artista que define toda una manera de concebir a la fotografía. La obra de David Hamilton es una celebración de lo bello por lo bello y del erotismo en confluencia con la pureza.