• Caracas (Venezuela)

Papel literario

Al instante

Sobre el nacionalismo

Danilo Kis

Danilo Kis

El nacionalista, en principio, no habla ninguna lengua, ni siquiera las variantes, no conoce otras culturas (no le atañen)

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

"El nacionalismo es, ante todo, una paranoia " (escribí en el interviú). Una paranoia colectiva e individual. Como colectiva, es consecuencia de la envidia y del miedo, y ante todo es la consecuencia de la pérdida de la conciencia individual; según esto, la paranoia colectiva no es otra cosa que la suma de las paranoias individuales llevada al paroxismo. Si un individuo, en el marco de un proyecto social, no está en estado de "expresarse", o ese proyecto social no le conviene, no lo estimula como individuo , o lo frena como individuo, es decir, no le permite alcanzar su entidad, se ve obligado a buscarla fuera de su identidad y de la estructura social. Así, él se convierte en miembro de un grupo pseudomasónico que como tarea y objetivo se plantea a sí mismo, al menos en apariencia, problemas de una importancia capital: la supervivencia y el prestigio de la nación, o la nación, la salvaguarda de la tradición y de las cosas sagradas nacionales, folclóricas, filosóficas, éticas, literarias, etcétera.

Con la carga de semejante misión secreta, semisecreta o pública, el no nominatum se convierte en un hombre de acción, un tribuno del pueblo, una apariencia de individuo.

Una vez que lo hemos reducido a esta medida, su verdadera medida, que lo hemos separado del rebaño, y apartado de la logia pseudomasónica, en la que él solo se había colocado o donde otros lo habían colocado, tenemos ante nosotros un individuo sin individualidad, un nacionalista, un pariente de Jules. Se trata de ese Jules de Sartre, que es el fracasado de la familia cuya única característica es que es capaz de palidecer ante la mención de un solo tema: los ingleses.

Esta palidez, este temblor, este "secreto" suyo de ser capaz de palidecer ante la mención de los ingleses es su única identidad social y lo hace importante, existente: ni se le ocurra a usted mencionar ante él el té inglés , porque todos alrededor de la mesa empezarán a hacer guiños, a hacer señales con las manos y los pies, porque Jules es sensible a los ingleses, por Dios, es de dominio público, Jules detesta a los ingleses (y quiere a los suyos, los franceses), en una palabra, Jules es un personaje, se convierte en un personaje gracias al té inglés .

Un retrato semejante, aplicable a todos los nacionalistas, puede, según este esquema, desarrollarse libremente hasta el final: el nacionalista, en general, como ser social y como individuo, es igual a nada, es un cero a la izquierda. Deja descuidada a la familia, el trabajo (que suele ser administrativo), la literatura (si es escritor), las funciones sociales, porque son demasiado insignificantes en relación con su mesianismo. Hay que decir que él, asceta de orientación , es un luchador potencial que espera su momento. El nacionalismo es, por parafrasear la posición de Sartre sobre el antisemitismo, "una elección libre, total y espontánea, una actitud global que no sólo se adopta frente a otras naciones sino con respecto al hombre en general, a la historia y a la sociedad; es, al mismo tiempo, una pasión y una concepción del mundo". El nacionalista es por definición un ignorante. El nacionalismo es, por lo tanto, una línea de resistencia menor, una comodidad. El nacionalista lo tiene fácil, conoce o cree conocer sus valores, los propios, que quieren decir nacionales o valores de la nación ala que pertenece, éticos y políticos, y por los demás no se interesa, no le interesan , el infierno son los otros (otras naciones, otras tribus). No hay que verificarlos. El nacionalista ve en los otros exclusivamente a sí mismo, un nacionalista. Digamos que es una posición cómoda. Miedo y envidia. Decisión, compromiso que no exige esfuerzo. No sólo el infierno son los otros, en el marco de la clave nacional por supuesto, sino también que todo lo que no es mío (serbio, croata, francés...) me es ajeno.

El nacionalismo es la ideología de la banalidad. El nacionalismo es, por lo tanto, una ideología totalitaria. El nacionalismo es, además, no sólo por el significado etimológico, también la última ideología y demagogia que se dirige al pueblo . Los escritores lo saben muy bien.

Por eso cualquier escritor que declara de manera ostensible que escribe "desde el pueblo y para el pueblo", que somete en apariencia su voz individual a los más elevados intereses nacionales, es sospechoso de nacionalismo.

El nacionalismo es kitsch : en la variante serbocroata es, por ejemplo, la lucha por la hegemonía del origen nacional de las FIGURITAS DE MIGA DE PAN. El nacionalista, en principio, no habla ninguna lengua, ni siquiera las variantes, no conoce otras culturas (no le atañen). Pero el asunto no es tan simple. Si sabe alguna lengua, lo que significará que como intelectual tiene acceso al patrimonio cultural de otra nación, grande o pequeña, este conocimiento le sirve sólo para establecer analogías en perjuicio de los otros, por supuesto. El kitsch y el folclore, el kitsch folclórico si lo prefieren, no son otra cosa que el nacionalismo camuflado, un campo fértil para la ideología nacionalista. El auge del folclore aquí y en el mundo no es de carácter antropológico, sino nacionalista. La insistencia en el famoso couleur local también es, si está al margen del contexto artístico (es decir, si no está al servicio de la verdad artística), uno de los aspectos del nacionalismo oculto. En resumen, el nacionalismo es ante todo negatividad, es una categoría negativa del espíritu porque el nacionalismo vive en la negación y de la negación.