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El legado de Margot

"..a sus 86 años, esta lúcida, generosa e incansable mujer deja un nuevo legado: la Videoteca Margot Benacerraf, en la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela"

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Margot Benacerraf ha brindado varios legados al país. En primer lugar Reverón (1953) y Araya (1959), obras emblemáticas del cine de arte, ambas aplaudidas en Berlín, Cannes, Locarno y otros festivales. En segundo término, la fundación de la Cinemateca Nacional de Venezuela en 1966. Luego, la promoción de la cultura cinematográfica a través del Ateneo de Caracas ­al lado de su eterna amiga María Teresa Castillo­ y de Fundavisual Latina. Finalmente, a sus 86 años, esta lúcida, generosa e incansable mujer deja un nuevo legado: la Videoteca Margot Benacerraf, en la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela. Una experiencia única en América Latina que ha comenzado a reunir las películas más importantes del cine universal de todas las épocas al servicio de estudiantes e investigadores. Un tesoro insospechado.

La videoteca que lleva su nombre es una donación de la Fundación Margot Benacerraf al patrimonio artístico de la UCV y un legado personal de Margot a la cultura cinematográfica venezolana. Las autoridades universitarias designaron a la Fundación Fondo Andrés Bello ­con el arquitecto Frank Marcano a la cabeza­ para llevar adelante este proyecto, pues esta institución está encargada de construir la Ciudad de las Artes, en la Zona Rental, donde funcionará el Instituto de Investigación Audiovisual Margot Benacerraf. Como primer paso, ambas fundaciones establecieron un acuerdo para desarrollar un espacio de formación fílmica en la Escuela de Artes, con la infraestructura adecuada para albergar doce estaciones de trabajo ­dotadas con tecnología de punta­ que serán usadas por estudiantes e investigadores para ver, revisar y estudiar los grandes clásicos de todas las cinematografías.

Doce monitores para "bajar" desde un servidor especial todo lo que un estudiante de cine tiene que haber visto.

¿Dónde podrá ver Metrópolis, de Fritz Lang, El nacimiento de una nación, de David Wark Griffith, Roma ciudad abierta, de Roberto Rossellini, La gran ilusión, de Jean Renoir, Dios y el diablo en la tierra del sol, de Glauber Rocha, El extranjero que danza, de Manuel de Pedro o cualquier otro clásico? En la Videoteca Margot Benacerraf. A quien esto escribe le tocó el honor de ser el curador de esta selección que hoy reúne mil títulos y en pocos meses alcanzará los tres mil y en un futuro próximo totalizará diez mil. Muchas de esas obras han sido donadas por algunas de las embajadas acreditadas en el país. Otras han sido compradas por la Fundación Margot Benacerraf.

Un equipo coordinado por la profesora Haydee Chavero puso en marcha el proyecto.

El cineasta y arquitecto Rafael Marziano, profesor de la Escuela de Arte, diseñó el espacio y las instalaciones de la videoteca, mientras Daniel Goldshlager, experto en tecnología y telecomunicaciones y cinéfilo irremediable, estableció las complejas conexiones que permiten almacenar y "bajar" estos clásicos. Nadie podrá "quemar" una película, mucho menos intervenirla. Todo con un sentido estrictamente académico.

El 25 de octubre quedó inaugurada la Videoteca Margot Benacerraf. Dejó de ser un bello sueño para convertirse en una maravillosa realidad.