• Caracas (Venezuela)

Papel literario

Al instante

La invisibilidad de lo hegemónico

“No tan incendiario” por Marta Sanz

“No tan incendiario” por Marta Sanz

Poeta y novelista ampliamente reconocida en su país, Marta Sanz (Madrid, 1967) ha publicado una colección de ensayos, “No tan incendiario. Textos que se salen del cenáculo”, que se comenta en lo que sigue. En adición, se incluye en este dossier las respuestas de la autora a seis preguntas que se le formularon vía correo electrónico.

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Variadas virtudes: a menudo enfática en sus afirmaciones, asume que se trata de ideas por verificar; más que sumarse al coro de voces del malestar, Marta Sanz documenta: su libro pone luz sobre las lógicas con que opera la cultura y la industria cultural; a pesar de que a veces luce con el ceño fruncido, en “No tan incendiario” subyacen corrientes de humor; pero hay algo más, infrecuente en el universo del ensayo: la escritora hace patente la imbricación entre pensamiento y emoción: su libro argumenta y desasosiega, analiza y conmueve (Marta Sanz, que se asume como voz de la izquierda, hace cierta la tesis de la pensadora liberal Martha Nussbaum, quien sostiene en “Paisajes del pensamiento”, que pensamiento y emoción pertenecen al mismo orden, a una mismo proceso donde ambas fuerzas son irreducibles e inseparables).

Una idea mayor en el pensamiento de Sanz, especie de gran paisaje que envuelve a los nueve ensayos del libro: que hay un marco ideológico, un estatuto hegemónico, cuya presencia determinante es invisible. Y es invisible porque está incorporado, cristalizado, encarnado, normalizado en el paisaje de la cultura y sus múltiples formas ideológicas: “la cultura de la crisis del neoliberalismo”.

Esa hegemonía se expresa, en el recorrido del libro, en las lógicas empresariales que han penetrado el quehacer cultural y convierten a la cultura en un ámbito del entretenimiento, próximo a lo deportivo; en el desmayo de la crítica y la precaria exigencia de las preguntas; en la multiplicación de tópicos, caridades y correcciones; en el privilegio de los clientes ante los autores (clientes: lectores convertidos en dictaminadores de lo que debe escribirse); en una literatura que se refrenda a sí misma (“una poesía endopoética y endoliteraria”), adepta a sus propios juegos de lenguaje y que no se atreve a rebelarse contra las parcelas de los géneros; empobrecimiento que se materializa en el apogeo de lo relativo, donde cualquier cosa es cultura y cualquier cosa vale, especialmente si la cosa vende mucho. 

Sanz, reconocida novelista y poeta madrileña (consigno aquí que “No tan incendiario” es el único libro de esta autora que he leído), apunta sus causas: reconocimiento del autor; necesidad de escritores que se conecten con la política; que subviertan los géneros; que superen la demanda del apuro “para tomarse todo el tiempo del mundo, con el lápiz para plantar enredaderas denotas en los márgenes de un volumen, con la paz de las bibliotecas, con el silencio, con la concentración, la meditación y la distancia necesarias para desarrollar una mirada crítica y construir un conocimiento no efímero” (cosas, sugiero, con las que uno puede concordar sin ser de izquierdas).

 

 

No tan incendiario

Marta Sanz

Editorial Periférica

España, 2014.