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El imaginario teatral venezolano (VIII-II)

Román Chalbaud, José Ignacio Cabrujas e Isaac Chocrón / foto cortesía

Román Chalbaud, José Ignacio Cabrujas e Isaac Chocrón / foto cortesía

“Tres puntos distintos. Tres ángulos definidos. Formas distintas de ver un conflicto común. Trabajo a tres manos. Tríada. Trinidad”

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Triángulo

Para el director chileno Sergio Arrau, el teatro es un arte que involucra varias disciplinas entre plásticas, visuales y musicales; que están involucradas íntimamente al desarrollo del hecho teatral. Se cuentan entre ellas la pintura, que tiene como principal elemento el color del cual se tiñen los vestuarios, la escenografía, el maquillaje y la iluminación. También la escultura, encarnada en la forma en el espacio que viene desempeñando el actor, la arquitectura, sintetizada no solo en la sala sino en su proporción y en las ecuaciones sala-escenario, escenario-escenografía, escenografía-actor y la música, manifestada en sonidos incidentales y en los timbres de voz altos, agudos y bajos que emiten los actores en escena.

El teatro vendría siendo entonces una manifestación artística sintetizante, y como tal me atrevería a agregar que la geometría juega una participación fundamental en la composición escénica, pues no es lo mismo disponer del decorado y la ubicación de los actores en un escenario circular que en uno bi-frontal, pues ello significa una variación importante en la simbología y el subtexto de la historia que se lleva a escena. Una escenografía compuesta de líneas rectas sugiere calma; las líneas oblicuas, surrealismo. El triángulo se traduce en conflicto, en cúspide, en meta por alcanzar.

Triángulo. Tres puntos distintos. Tres ángulos definidos. Formas distintas de ver un conflicto común. Trabajo a tres manos. Tríada. Trinidad.

En 1961 Román Chalbaud, José Ignacio Cabrujas e Isaac Chocrón iniciaron un pequeño juego de teatro experimental que, por tratarse de tres dramaturgos, tres piezas y tres temáticas a desarrollar, no les fue difícil bautizar: Triángulo

Las reglas del juego: las tres piezas debían tener una duración de un acto y contener ciertos elementos escénicos en común: un saco, un pin de Bowling, una carta y un maletín. También limitarse a tres personajes, dos hombres y una mujer. Y el punto de partida de cada pieza es la primera página. De esta forma inician Las Pinzas, de Román Chalbaud, Tradicional Hospitalidad  de José Ignacio Cabrujas, y A propósito de Triángulo de Isaac Chocrón:

–Mujer: Aquí estamos.

–Hombre I: ¿Es verdad eso?

–Mujer: ¿Te extraña?

–Hombre I: Creo que somos más.

–Mujer: Creo que no es cuestión de cantidad.

–Hombre I: ¿Vamos a esperarlo?

–Mujer: Aquí estamos.

–Hombre I: Me parece que tengo muchos años haciendo lo mismo.

–Mujer: Y es la primera vez que vamos a hacerlo.

–Hombre I: Si te descuidas lo harás por partida doble.

–Mujer: No entiendo lo que dices.

–Hombre I: ¡Entender! ¡Entender! Tú no entiendes. Nunca has entendido.

–Mujer: Algo entiendo. Por eso estoy aquí.

–Hombre I: ¿Y te parece que es necesario comprender algo para estar aquí? Yo diría que no.

–Mujer: Te contradices. ¿Lo vamos a hacer o no lo vamos a hacer?

–Hombre I: Poco a poco lo vamos a hacer…o a deshacer…

–Mujer: Todo esto me da asco.

–Hombre I: Yo no siento asco. ¿Sabes lo que siento?

–Mujer: Claro que lo sé. Sientes entusiasmo, ardor, ese optimismo que te está comiendo.

–Hombre I: ¿Ves? ¡De nuevo! ¡Tú crees conocerme! ¡Todo el mundo cree conocerme! Supones en mí sentimientos, sensaciones… ¡No! A mí lo único que me preocupa es que llegue ese.

–Mujer: Llegará. De un momento a otro llegará. No te vayas a reír, te lo suplico…

–Hombre I: ¿Reírme? ¿De quién? ¿De él…o de ti?

–Mujer: Cuando se habla contigo es difícil saberlo.

–Hombre I: Ahora, por ejemplo. ¿De quién me río?

Las pinzas de Chalbaud plantea un conflicto empapado de surrealismo donde cada personaje se engaña a sí mismo, al público y entre sí, en medio de situaciones que no son lo que parecen. Un engaño que involucra a un monseñor y un presunto asesinato encarnan la lucha entre el poder, la justicia y la iglesia católica, temas siempre vigentes en la dramática del autor.

Le sigue Tradicional Hospitalidad de Cabrujas, que toma como contexto histórico el final de la dictadura de Marcos Pérez Giménez y la huida de sus partidarios a tierras extranjeras. Un hombre se exilia su mujer a un país donde espera –sin éxito- que su participación en crímenes de lesa humanidad sea olvidada. Cabrujas habla aquí del desarraigo, el errante, de pertenecer a varios lugares y a ninguno al mismo tiempo. Su esposa reniega este nuevo modo de vida y quiere abandonar la hospitalidad de una vez por todas. Quiere la única cosa que puede añorar un expatriado: un hogar.

A propósito de Triángulo es el colofón del experimento y la más ligera de las piezas en cuanto a estructura, ya que su temática es tan compleja como las anteriores: el oficio del actor. Chocrón confronta a un actor fracasado y en declive con una actriz joven y prometedora que han sido convocados para ensayar una pieza en un escenario desierto. Es ahí donde afloran las dudas que siempre merodean a quienes se dedican a esta profesión: ¿buscar el éxito y sacrificar los principios propios? ¿Cuánto tarda el éxito? ¿Hasta qué punto es prudente tener fe en el talento propio?

Triángulo, a pesar de su genialidad, no forma parte de las piezas más conocidas de ninguno de los tres dramaturgos, ni de las más representadas. Ya sea por la complejidad de llevar cada una a escena, ya sea por la difícil aceptación que tendría por parte del público, se trata de un trabajo colectivo que no ha visto la luz del proscenio sino en contadas oportunidades. Es, sin embargo, una excelente oportunidad para acercarnos a las preocupaciones que poblaron el imaginario de los tres dramaturgos que marcaron la década de1960 en Venezuela.