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5 bestsellers imprescindibles: En penumbras

Los libros de novela “noir” huelen a cigarrillo. Todos sin excepción. A cigarrillo y a brandy, a pistolas humeantes, a encuentros fugitivos y pasados inconclusos. Huelen a héroes rotos, a hombres que lo han perdido todo, menos el honor. A mujeres que, como modernas sirenas, arrastran a prometedores detectives hasta las fauces del inframundo delictivo, devorándolos. Huelen a Humphrey Bogart, bajo la lluvia de un miserable aeropuerto diciendo “siempre nos quedará Paris”

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La novela negra es un género fascinante. Es el misterio hecho letras. De sus personajes se podría decir –si no fuesen tan desagradables las comparaciones‒ que son los más reales de toda la literatura de ficción. Reales, pero a la vez absurdamente imposibles. Hombres rotos, hombres muertos por dentro. Hombres que son el arquetipo del anti-héroe, perseguidos por pasados llenos de remordimiento. Hombres en su inmensa mayoría, con algunas heroínas salteadas aquí y allá. Casi todos detectives, policías o personas vinculadas a los estratos criminales. Malhechores y “hechores”, pero nunca bienhechores. La novela negra es oscura, y en sus sombras nos transporta a un mundo de coraje, de silencios y fantasmas.   

Hay poco conocimiento de la novela negra entre el público general. El lector ávido quizás se haya cruzado con uno o dos textos de este tenor. Pero por norma común, la novela negra está reducida a un selecto grupo de consumidores. Una masa de masoquistas confesos, que disfrutamos encarnando en nuestra mente las vidas de personajes como el detective Charles Auguste Dupin, obra del maestro Poe, o como el escritor David Martín ingenio del español Carlos Ruiz Zafón.  

Por eso hoy le invitamos, querido lector, a sumergirnos en los callejones más oscuros, en los peores tugurios y en las interminables noches de vigilia. Para allí conocer a los hombres más duros, a los héroes más improbables, a los detectives de la noche.

El clásico

El cartero siempre llama dos veces. Una de las obras maestras de la literatura, esta pieza de James M. Cain –padre del género noir‒ ha sido llevada al cine en varias oportunidades. La más memorable la versión de 1946 protagonizada por John Garfield y Lana Turner. Una novela que nos relata la caída en desgracia de Frank, un vagabundo que se convierte en la presa sexual de Cora, una joven y depravada mujer.

La apuesta

El juego del ángel. Mucho ojo con este nombre, Carlos Ruiz Zafón, un joven escritor español que ha demostrado tener una mano privilegiada para la novela negra. Sus personajes, en especial David Martin, despliegan una complejidad macabra, embriagante. Sus novelas están siempre ambientadas en la Barcelona entre guerras, la Guerra Civil española y la Segunda Guerra Mundial. Y sus relatos beben del barroco ambiente del mundo bohemio. Excelentes.

Para novatos

El comisario Maigret. Los relatos del comisario Maigret, personaje creado por George Simenon, son perfectos para iniciar a cualquiera en los turbios recorridos de la novela negra. Son relativamente breves, no tan oscuros, y el personaje de Maigret está trabajado de una manera tan amena que es imposible no hacer empatía inmediata con él.

Con un twist


Ritos de muerte. Esta novela de factura española presenta a una de las pocas detectives mujer del mundo literario. Descubra las aventuras de Petra Delicado, una aguerrida policía de Barcelona, creada por la excelente pluma de la escritora Alicia Giménez Bartlett. Sagaz, entretenida y con un toque justo de macabro, una propuesta que le da un giro a un mundo generalmente masculino.

La denuncia

L.A. Confidential. Poco se puede decir de esta maravillosa –y oscurísima‒ novela del genial James Ellroy. Una pieza que ha sido exitosamente transportada al cine de las manos de Russell Crowe, pero que indudablemente retiene todo su poder y magia sobre el papel. Prepárese para embarcarse en lo más profundo de la mente de un policía corrupto, y descubra el precio de la fama en Hollywood.